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sábado, 14 de marzo de 2026

Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo

El monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo aparece citado por primera vez en el Cartulario de Aguilar en 1020. Se dice que lo habitaba una comunidad dúplice, de monjes y monjas. El rey Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) entregó el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo al monasterio de Santa María de Retuerta, de la Orden Premonstratense. A partir de ese momento se inició la construcción del monasterio actual en estilo románico tardío de transición al gótico, concluyéndose la iglesia a comienzos del siglo XIII. El monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo pasó por etapas de crisis y prosperidad; el siglo XIV fue de crisis debido a la sucesión de rebeliones internas de los monjes contra su abad, la peste negra y las guerras civiles castellanas, el siglo XV fue de estabilidad y prosperidad, el siglo XVI fue de crisis y los siglos XVII y XVIII fue de crecimiento, que se concretó en la construcción de nuevos edificios, que agrandaron el complejo monacal, en estilo neoclásico. Con la desamortización de Mendizábal (1835) el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo cayó en el abandono, apareciendo arruinado a principios del siglo XX, lo que no impidió que fuese declarado Monumento Histórico-Artístico en 1914. La Dirección General de Bellas Artes realizó una primera restauración entre 1955 y 1968 y la Asociación de Amigos del Monasterio de Aguilar una segunda en 1978. El monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo es sede de diversas instituciones desde 1984.

El cuerpo superior de la fachada occidental de la iglesia del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo lo remata una espadaña, que acoge el campanario.

  

La iglesia del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo se construyó en tres fases: durante la primera, en la segunda mitad del siglo XII, se levantaron la cabecera y el muro sur; durante la segunda, principios del siglo XIII, se concluyeron las naves y las cubiertas; y durante la tercera, finales del siglo XIII y principios del XIV, se reformó el ábside central. 

La iglesia es de planta basilical de tres naves de cuatro, tres antes del crucero y uno entre este y la capilla mayor; la nave central es de mayores dimensiones que las laterales; las naves están separadas por pilares con columnas adosadas, que generan arcos apuntados y bóvedas de crucería, reforzadas por arcos fajones. El crucero está cubierto por una bóveda de cañón apuntada. Se conservan dos de los tres ábsides originales, el meridional, de planta cuadrada y el central de planta heptagonal y cubierto con bóveda nervada; el ábside septentrional se derribó en el siglo XVII para levantar la capilla del Cristo, planta rectangular, de tres tramos, mayor el central, y cubierta con bóveda de arista.

La planta de la iglesia del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo es de planta basilical de tres naves. El ábside central es heptagonal y llama la atención por su desarrollo. El claustro y otras dependencias se disponen al sur de la iglesia.

  

La fachada occidental presenta tres arquivoltas de medio punto abocinadas, que descansan sobre parejas de columnas acodilladas sobre pedestal y capiteles decorados con motivos vegetales. La portada está rematada con una espadaña de dos cuerpos, en el inferior se abren cuatro arcos apenas apuntados, los centrales acogen las campanas, y el superior triangular con arco de medio punto en el centro decorado con molduras.

La portada principal de la iglesia del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo se presenta abocinada con tres arquivoltas de medio punto sobre columnas acodillas con capitales decorados con motivos vegetales.

  

El muro septentrional está reforzado con dos contrafuertes. 

El ábside central se ofrece al exterior dividido en dos pisos por una cornisa, siendo el primero macizo, el segundo recibe vanos apuntados, que enmarcan ventanales de medio punto alargados; ambos niveles están recorridos por contrafuertes, que, en el segundo nivel, enmarcan los vanos.

El ábside central de la iglesia del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo aparece articulado en dos cuerpos superpuestos; el superior recibe vanos apuntados entre contrafuertes.

  

La iluminación se abre paso a través de los vanos abiertos sobre el acceso principal, en las naves laterales, transepto y ábside central. 

La cubierta exterior de la nave central y del transepto es a dos aguas, la del crucero a cuatro y la de los ábsides y de las naves laterales a una vertiente. 

Los capiteles originales que se conservan in situ están decorados con motivos geométricos, figurativos y vegetales, pero los más interesantes se reúnen en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, destacando El descendimiento de Cristo. 

El claustro se finalizó a principios del siglo XIII. Se dispone en el costado meridional de la iglesia. Presenta planta cuadrada, alrededor de un jardín central. La crujía inferior ofrece cuatro arcos apuntados, que cobijan tres arcos de medio punto sobre dos pares de columnas y pilares reforzados por contrafuertes hacia el jardín; en cada panda se cuentan tres contrafuertes; los machones esquineros aparecen reforzados por columnas adosadas; la cubierta la forma una sucesión de bóvedas de crucería, que sustituyeron a la original de madera cuando se levantó la segunda crujía. La crujía superior es del siglo XVIII, de estilo neoclásico; ofrece ocho arcos de medio punto entre pilares.


El claustro del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo presenta dos niveles; el inferior ocupado por arcos apuntados y el superior por arcos de medio punto.

  

Los capiteles originales del claustro del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Presentan motivos decorativos de diferente temática, vegetal e historiada, destacando La huida a Egipto y La matanza de los inocentes.


En el claustro del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo aún se conservan algunos de los capiteles originales decorados con motivos figurativos.

  

En la panda oriental de la crujía inferior se abre la sala capitular. Presenta planta rectangular, dividida en seis tramos cubiertos por bóvedas de crucería, que descansan sobre dos pilares con columnas adosadas sobre pedestal y en pares de columnas adosadas al muro perimetral sobre un modesto podio corrido y pedestal. El acceso se abre en arco de medio punto abocinado, flanqueado por dos vanos iguales a cada lado; a los pilares se adosan columnas con capiteles vegetales estilizados. 

Otras dependencias de interés son el locutorio, la cilla, la concina, el refectorio y la sala de monjes.

sábado, 4 de octubre de 2025

San Vicente y San Valero de Roda de Isábena

La primitiva iglesia mayor de Roda de Isábena se consagró en 819, siendo el obispo Odisendo quien la consagró como catedral en 956, bajo la advocación de san Vicente Mártir. Entre 1003 y 1006 fue saqueada por Abd al-Malik. Con el respaldo de Sancho III el Mayor (rey de Pamplona, 1004-1035) se procedió a la reconstrucción de la iglesia, consagrada como catedral de San Vicente y San Valero por el obispo Arnulfo en 1030, bajo la advocación de ambos santos, tras recibir las reliquias del segundo. En 1149 dejó de ser catedral para ser iglesia, después de que fuese absorbida por la diócesis de Lérida, tras ser reconquistada; desde entonces tiene consideración de iglesia parroquial, aunque muchos la siguen citando como catedral. La iglesia fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1927 y restaurada en los años setenta del siglo XX bajo la dirección de Francisco Pons Sorolla.

La iglesia de San Vicente y San Valero se inició en estilo románico lombardo, pero, después de sustituir a los maestros italianos por otros navarros, el estilo románico de la catedral cambió al característico del Camino de Santiago. Se desconoce quién fue su autor, pero se apunta que pudo ser Bradilano, conocido como maestro de Roda. Se construyó entre los siglos XI y XIII, pero en el siglo XVIII se levantaron, en estilo neoclásico, el pórtico meridional, que antecede a la portada románica, y la torre campanario, que vino a sustituir a la original.

La fachada y la torre campanario de la iglesia de San Vicente y San Valerio de Roda de Isábena se edificaron en estilo neoclásico durante el siglo XVIII, siendo muy posteriores a la construcción del templo, que se realizó entre los siglos XI y XIII en estilo románico.

  

La iglesia de San Vicente y San Valerio de Roda de Isábena presenta planta basilical de tres naves, siendo la central de mayor desarrollo, cabecera triabsidial, con ábsides de planta semicircular, antecedida de un espacio rectangular, que hace las veces de presbiterio; el ábside central es el de mayores dimensiones; la nave central ofrece cuatro tramos, el cuarto sobresale a los pies del templo; carece de crucero; en el lado meridional, en el que se abre el acceso a la iglesia, se reconocen un atrio y una torre campanario, y en el lado norte se adosa el claustro, de planta cuadrangular, y dependencias anexas.

La planta de la iglesia de San Vicente y San Valero de Isábena es basilical de tres naves y cabecera triabsidial, con ábsides de planta hemiesférica.

  

La fachada meridional del siglo XVIII es de estilo neoclásico. Fue diseñada por Silvestre Colás y ejecutada por el equipo del maestro albañil Dionisio Lanzón. Se antepone a la primigenia de estilo románico. Presenta dos cuerpos; en el inferior se cuentan cinco arcos de medio punto rebajados, abriéndose el acceso por el central tras ascender por una escalinata que lleva al atrio; el arco central es de mayor desarrollo que los laterales, que descansan sobre un murete, que delimita el atrio; los arcos están enmarcados por pilastras. El cuerpo superior descansa sobre un entablamento; es de menores dimensiones que el inferior; sobre el arco central se abre una hornacina, que recibe la imagen San Vicente, de bulto redondo; sobre los arcos laterales se abren vanos adintelados; el cuerpo central aparece rematado por un frontón triangular.

La portada original del siglo XIII es de estilo románico. Se encuentra en el muro meridional. Es de medio punto y cuenta con seis arquivoltas abocinadas, que descansan sobre un ábaco corrido, decorado con lacerías, y este sobre capiteles historiados; los temas de los capiteles del lado izquierdo son de izquierda a derecha los de Adán y Eva en el Paraíso, San Miguel luchando contra el dragón, el sacrificio de Isaac, el obispo san Ramón bendiciendo entre los diáconos, San Miguel pesando las almas y la Presentación de Jesús de Nazaret en el templo; los temas de los capiteles del lado derecho son de izquierda a derecha la Huida a Egipto, la lucha de un caballero contra un león, la Adoración de los Magos, la Visitación y la Anunciación. Las arquivoltas aparecen lisas, excepto la exterior, decorada con puntas de diamante. El fuste de las columnas es liso; estas descansan sobre basamento corrido. Las hojas de la puerta están decoradas con herrajes originales.

La portada original a la iglesia de San Vicente y San Valero de Roda de Isábena es del siglo XIII y de estilo románico. El acceso es en medio punto y cuenta con seis arquivoltas abocinadas.

  

La torre campanario del siglo XVIII es de estilo neoclásico y vino a sustituir a la original de estilo románico. Es de planta hexagonal. Presenta tres cuerpos separados por cornisas, siendo el inferior el de mayor desarrollo, además presenta arcos de medio punto ciegos en sus lienzos, excepto en uno, en el que se abre un vano alargado; el segundo cuerpo es el de menor desarrollo; el cuerpo superior recibe las campanas y presenta vanos de medio punto de diferentes tamaños. Está rematada por un chapitel. 

La cabecera de la iglesia de San Vicente y San Valero de Roda de Isábena es triabsidial hemiesférica, ofreciendo el ábside central un mayor desarrollo. Al exterior, se ajusta a la tipología lombarda, los muros están recorridos por lesenas, que remarcan la verticalidad de la cabecera, y los aleros descansan en arquillos ciegos. En cada lienzo de los ábsides se abren vanos de medio punto alargados y abocinados. 

El interior de la iglesia de San Vicente y San Valero de Roda de Isábena presenta dos niveles; en el superior se encuentran los ábsides, debido a que bajo ellos se encuentran las criptas, y en el inferior las naves del templo. La nave central aparece cubierta con una bóveda de cañón apuntado, las laterales con bóvedas de arista; las bóvedas aparecen reforzadas con arcos fajones y descansan sobre pilares cruciformes; los presbiterios están cubiertos con bóvedas de cañón apuntado y los ábsides con bóveda de horno. La iglesia se ilumina a través de los vanos que se abren en las naves laterales de los ábsides.

El interior de la iglesia de San Vicente y San Valero de Roda de Isábena presenta dos alturas, situándose el presbiterio y el altar mayor sobre la cripta de San Ramón, que se encuentra al mismo nivel que las naves.

  

La iglesia de San Vicente y San Valerio de Roda de Isábena cuenta con tres criptas. La primera cripta, o septentrional, se extiende bajo la nave del Evangelio; se la conoce como cripta de San Valerio, por estar bajo su advocación, Sala del Archivo o Sala del Tesoro, al haber cumplido estas funciones en el pasado; es de planta rectangular, cubierta por una bóveda de cañón, rematada por un ábside semicircular, cubierto con una bóveda de horno; está decorada con pinturas murales al temple del siglo XIII y de estilo románico; se reconocen diferentes escenas, el Pantocrator y el Tetramorfos, el calendario mes a mes con los trabajos agrícolas, san Juan Bautista bautizando a Jesús de Nazaret, san Miguel pesando las almas, animales fantásticos y escenas de lucha entre hombres y animales. La segunda cripta, o cripta de San Ramón, se extiende bajo el presbiterio y el altar mayor, pero al mismo nivel que las naves de la iglesia; presenta un triple acceso bajo arcos de medio punto, que apoyan en pilastras exentas; está cubierta por bóvedas de arista; remata en ábside semicircular, cubierto con bóveda de horno; recibe iluminación natural a través de dos vanos en aspillera. La tercera cripta, o meridional, se extiende bajo la nave de la Epístola; es la más sencilla de las tres; llaman la atención las pilastras esquineras, que se sitúan en los vértices de la cripta; hace las veces de sacristía.

La cripta de San Valero conserva restos de pinturas murales del siglo XIII de estilo románico.

  

El claustro aparece adosado al muro norte de la iglesia. Se construyó durante el segundo cuarto del siglo XII. Tiene tres accesos: el primero situado en el primer tramo de la nave del Evangelio, en arco de medio punto con dos arquivoltas y tímpano liso; el segundo junto a la sala capitular; y el tercero junto al refectorio. Ofrece planta cuadrangular. Las arcadas son de medio punto, decoradas con el taqueado jaqués; los capiteles reciben escenas geométricas, vegetales y zoomórficas. Los ángulos del claustro están reforzados con arcos dobles. Los cimacios y salmeres están decorados con 191 inscripciones funerarias de los siglos del XII al XV. En el centro del claustro se dispone un aljibe y a su alrededor la sala capitular, la capilla de San Agustín y el refectorio. El techado del claustro es una armadura de madera, que descansa sobre ménsulas. 

En la panda este del claustro se abre la sala capitular, adosada al ábside septentrional de la iglesia. Se accede a través de un arco, flanqueado por dos arcos a cada lado sobre podio corrido; los arcos son de medio punto peraltado sobre cimacio y capitel; los fustes y los cimacios son lisos, los capiteles están decorados con motivos vegetales y los intradoses con laudas funerarias. 

Desde la sala capitular se accede a la capilla de San Agustín. Sus dimensiones son reducidas. Ofrece planta rectangular de una nave, cubierta con bóveda de cañón, y ábside semicircular, cubierto con bóveda de horno. Para su construcción se aprovecharon partes de los muros anteriores, que presentan opus spicatum. La bóveda del ábside está decorada con pinturas murales románicas del siglo XII, de las que solo quedan restos; se reconocen un Pantocrator, un Tetramorfos, ángeles, san Agustín y otros santos.

En la panda este del claustro de la iglesia de San Vicente y San Valero de Roda de Isábena se abre la sala capitular. El intradós de los arcos está decorado con laudas sepulcrales decoradas con inscripciones.

 

El refectorio se abre en la panda septentrional del claustro. Presenta planta rectangular,  cubierto con bóveda de medio cañón apuntado, dividida en cuatro tramos por arcos de medio punto, que descansan sobre ménsulas de gran tamaño. Aún se conservan restos de las pinturas murales originales, reconociéndose el tema del Descendimiento. 

Las cubiertas exteriores de la iglesia de San Vicente y San Valero de Roda de Isábena varían según aquella parte que se cubra; la iglesia se cubre a dos aguas, el ábside a una vertiente, la cubierta de las pandas del claustro es a un agua, la sala capitular a dos vertientes y el refectorio a cuatro aguas. 

Otros elementos llamativos de la iglesia de San Vicente y San Valero de Roda de Isábena son el ara del altar mayor, la mazonería del retablo mayor, retablos góticos, la arqueta de San Valero, la silla y el sepulcro de San Ramón, la pila bautismal, el coro y el órgano.

sábado, 20 de abril de 2024

Monasterio de Santa María de Carracedo

El monasterio de Santa María de Carracedo se construyó en los estilos románico, gótico y neoclásico. Su origen data de finales del siglo X. En 990 el rey Bermudo II de León donó tierras particulares con el fin de que sirviesen de refugio a los monjes que huían de las razzias de Almanzor. En esas tierras se levantó el monasterio de San Salvador, del que nada se conserva. En 1138 la infanta doña Sancha, hermana del rey Alfonso VII de León y Castilla, restauró el monasterio de San Salvador y lo cedió al abad Florencio y a los monjes del cenobio de Santa Marina de Valverde de Corullón. En 1203 la congregación del monasterio de San Salvador abandonó la Orden de San Benito e ingresó en la del Císter. El monasterio de San Salvador pasó a llamarse de Santa María de Carracedo. Durante el siglo XIII la influencia del monasterio creció gracias a las importantes donaciones de nobles y a la gestión eficiente de sus recursos. Por el contrario, el siglo XIV fue de crisis para el monasterio por la relajación espiritual dentro de la Orden del Císter, la crisis económica provocada por la mala gestión de los abades comendatarios y la cesión de bienes a la familia García Rodríguez de Valcarce a cambio de protección. En el siglo XVI el estado de cosas cambió; en 1505 el monasterio de Santa María de Carracedo se adhirió a la Congregación Cisterciense de Castilla, núcleo de la reforma del Císter hispano. El monasterio conoció su Siglo de Oro, que se prolongó hasta el siglo XVIII y que se concretó en una proliferación de construcciones. Como consecuencia de la desamortización de Mendizábal de 1835 el monasterio fue víctima del saqueo. En 1928 el monasterio de Santa María de Carracedo fue declarado Monumento Nacional. En los años sesenta del siglo XX se iniciaron las obras de restauración, que conocieron una segunda fase  a partir de 1988.

El monasterio de Santa María de Carracedo se ha construido en los estilos románico, gótico y neoclásico.


De entre las dependencias del monasterio de Santa María de Carracedo destacan el claustro Reglar, el Oratorio del Abad, la Cocina de la Reina, el Mirador de la Reina, la sala capitular, la iglesia y el antiguo refectorio.

Se han perdido las pandas norte y este del monasterio de Santa María de Carracedo.

   

El claustro Reglar se construyó a mediados del siglo XVI en estilo gótico tardío. De sus cuatro alas se conservan en parte la sur o del refectorio y la oeste. Cada ala contaba con seis arcos. Se conservan bóvedas de terceletes en fábrica de ladrillo con enjarjes de piedra, que se apoyan en ménsulas y arcos de medio punto y apuntados sobre pequeños capiteles de bolas. El centro del patio claustral estuvo ocupado por una fuente a la que llegaba el agua por una tubería de sillería.

El monasterio de Santa María de Carracedo presenta bóvedas de terceletes en fábrica de ladrillo en las galerías del claustro Reglar.

  

El Oratorio del Abad fue construido en el segundo tercio del siglo XIII en estilo románico. Es una sala de planta cuadrangular cubierta por bóveda de crucería. En la clave de la bóveda aparece la Virgen rodeada por el tetramorfos. El Oratorio del Abad fue utilizado finalmente como archivo.


Una de las dependencias más destacadas del monasterio de Santa María de Carracedo es el Oratorio del Abad, en su clave aparece la Virgen y el tetramorfos.

  

En uno de los laterales del Oratorio del Abad se abre la puerta de la Dormición de la Virgen que da acceso a la Cocina de la Reina. El tímpano acoge la escena de la Dormición de la Virgen: el alma de la Virgen es recibida por le Padre coronado como rey y rodeado por los doce apóstoles. La escena está enmarcada por una arquivolta en la que aparecen cinco ángeles músicos.


Uno de los conjuntos escultóricos más llamativos del monasterio de Santa María de Carracedo es el tímpano de acceso a la Cocina de la Reina, ocupado por la escena de la Dormición de la Virgen.

 

La Cocina de la Reina fue construida entre el segundo tercio del siglo XIII y la primera mitad del siglo XIV en estilo gótico. Es una sala de planta cuadrangular. La cubierta está fabricada en madera con bóveda central ochavada. La cubierta se sostiene en arcos apuntados que descansan sobre cuatro columnas corintias que apoyan en altos plintos. La cubierta está decorada con dragones y escudos. Recibe la luz a través de óculos con tracería de tréboles y ventanas geminadas de arcos de medio punto sobre columnillas corintias.

El Mirador de la Reina se abre en uno de los lados de la Cocina de la Reina. Consta de tres arcos peraltados: el central apuntado apoya en finas columnas corintias y su luz es mitad que la de los arcos de medio punto que lo flanquean. Al Mirador de la Reina se accede a través de una puerta en arco de medio punto.


El exterior del Mirador de la Reina del monasterio de Santa María de Carracedo presenta un arco apuntado entre dos de medio punto, los tres arcos aparecen peraltados.


La sala capitular se construyó entre finales del siglo XII y el primer tercio del siglo XIII en estilo románico. A ella se accede a través de una portada de arquerías abocinadas que apoyan en columnas acodilladas con capiteles vegetales. Es de planta cuadrangular; cuatro columnas la dividen en nueve espacios cubiertos con bóvedas de crucería. Los capiteles de tres columnas están adornados con motivos vegetales y uno con animales fantásticos. Las ménsulas y las claves están decoradas con temas fitomórficos, figuras de ángeles y un personaje con brazos vueltos en actitud orante. En las paredes se abren hornacinas que reciben sepulcros abaciales.


La sala capitular del monasterio de Santa María de Carracedo es de estilo románico.



Los capiteles de las columnas de la sala capitular del monasterio de Santa María de Carracedo presentan motivos vegetales y zoomórficos.


La primitiva iglesia románica fue demolida a finales del siglo XVIII. Era de tres naves con cabecera triple absidial. Se conservan elementos de la nave sur, los pies, la fachada occidental, con óculo tardorrománico, y dos estatuas-columnas tardorrománicas del abad Florencio y del rey Alfonso VII de León y Castilla.

La iglesia actual se construyó en 1796 en estilo neoclásico. Su planta es de cruz latina con una sola nave en septo y transepto y cabecera semicircular.


La primitiva iglesia del monasterio de Santa María de Carracedo era de estilo románico y la actual de neoclásica.


De la primitiva iglesia románica del monasterio de Santa María de Carracedo se conservan las estatuas-columnas en las que aparecen el abad Florencio y del rey Alfonso VII de León y Castilla.

  

El refectorio se construyó a finales del siglo XII, pero su cubierta es del siglo XVI. La cubierta es una bóveda de terceletes en fábrica de ladrillo de estilo gótico tardío. Las claves de la bóveda están pintadas con motivos florales y un águila bicéfala coronada. En la actualidad el refectorio cumple funciones de museo.

Otras dependencias de interés son el locutorio, con bóveda del siglo XIII; el panteón nobiliar de la familia García Rodríguez de Valcarce, del siglo XIV; la capilla de la portería, del siglo XIV; el claustro de la Hospedería, del siglo XVII; la cocina, del siglo XVII; y, la biblioteca, del siglo XVIII, que atesora volúmenes de los siglos XVI, XVII y XVIII.

sábado, 8 de mayo de 2021

Catedral de Santa María de Lugo

El obispo Odoario mandó construir la primera catedral de Lugo en el siglo VIII. Este edificio quedó muy dañado en el siglo XI, después del incendio de 1027 y el atrincheramiento en el mismo del conde Rui Ovequez en 1086 tras sublevarse contra el rey Alfonso VI de Castilla. El obispo Pedro III decidió impulsar la construcción de la nueva catedral de Santa María de Lugo, encargando las obras al maestro Raimundo de Monforte, que las inició en 1129. En la catedral se suceden los estilos románico, gótico, renacentista, barroco y neoclásico.

En el último cuarto del siglo XVIII se levantó la actual fachada neoclásica de la catedral de Santa María de Lugo, diseñada por Juan Sánchez Bort. La original era de estilo románico y estaba muy deteriorada.

  

Raimundo de Monforte diseñó una planta que se ajustaba al modelo tardorrománico de tres naves, divididas en seis tramos, rematadas en ábsides semicirculares, y un crucero muy desarrollado. Desde la segunda mitad del siglo XII las obras discurrieron a un ritmo lento, lo que explica que la estética de la catedral asumiese formas góticas: en el siglo XIV la cabecera románica se sustituyó por otra de gran desarrollo con girola tras el altar mayor con cinco ábsides, siendo el central de mayores proporciones; además, se levantó un transepto marcado con lo que la planta de la catedral adoptó la forma de cruz latina. El centro de la catedral está ocupado por el coro, realizado por Francisco de Moure en el siglo XVII.

La planta románica que diseñó el maestro Raimundo de Monforte en el siglo XII se modificó en el siglo XIV para adoptar formas góticas.

 

La nave principal se cubre con una bóveda de cañón apuntada y las laterales y el crucero con bóvedas de arista. Se sustentan en pilares con semicolumnas adosadas, sobre los que también descansan los arcos fajones y los formeros. Sobre las naves laterales discurre una tribuna, que se abre a la nave principal a través de vanos bíforos de arcos apuntados enmarcados por un arco de medio punto; la tribuna está cubierta por bóvedas de cañón. Un elemento decorativo que recorre los muros interiores es el taqueado jaqués.

Elementos destacados del interior de la catedral de Santa María de Lugo son la capilla mayor, el coro, la capilla de San Froilán y la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes.

La capilla mayor se levantó en el siglo XIV sustituyendo a la románica del maestro Raimundo de Monforte del siglo XII y de estilo románico. Presenta una cabecera con cinco ábsides, más desarrollado el central, y deambulatorio tras el altar mayor. Después del terremoto de Lisboa de 1755 se derrumbó, procediéndose a su restauración; José Terán levantó un segundo piso de estilo neoclásico, pero las pinturas que la decoran son barrocas.

La capilla mayor de la catedral de Santa María de Lugo ofrece un primer piso de líneas arquitectónicas góticas y un segundo piso de hechura neoclásica, aunque decorado con pinturas barrocas.

 

El coro se sitúa en el centro de la nave principal. Lo llevó a término Francisco de Moure, terminándola en 1624. La sillería suma 27 asientos en el nivel bajo y 37 en el alto. Llaman la atención del espectador los medallones que adornan los respaldos.

La capilla de San Froilán se fundó en 1480 por García Gómez de Gayoso, pero en el siglo XVII fue reformada. Presenta pilastras adosadas a los muros perimetrales y bóveda de cañón. Como elementos decorativos acoge un retablo de modestas proporciones, que recibe una imagen de san Froilán, patrón de Lugo, obra de Francisco de Moure.

La capilla de la Virgen de los Ojos Grandes la levantó Fernando Casas y Novoa en el siglo XVIII. Ofrece planta de cruz griega cubierta por una cúpula hemiesférica y cuatro bóvedas gallonadas. El elemento decorativo principal es un retablo-camerín, que acoge la imagen de la Virgen de los Ojos Grandes, patona de Lugo.

Del exterior de la catedral de Santa María de Lugo llaman la atención la cabecera, la Torre Vieja, la portada norte y la fachada principal.

La cabecera se ajusta a la estética gótica. Los vanos que iluminan el interior son apuntados bíforos enmarcados dentro de un arco apuntado. Además, arcos arbotantes saltan del segundo piso al primero y en este se apoyan en contrafuertes que separan los vanos del primer piso.

La Torre Vieja se levantó en el siglo XIV en estilo gótico y se amplió en el XVI respetándose el mismo estilo. Los dos primeros pisos son de planta cuadrada; el primero es macizo en su parte inferior y en la parte superior se abren vanos geminados apuntados; el segundo piso acoge las campanas, que se ven a través de dobles vanos de medio punto. El tercer cuerpo es de planta octogonal y lo remata una balaustrada; es obra de Juan de Arce.

Cabecera y Torre Vieja de la catedral de Santa María de Lugo.

 

La puerta norte de la catedral es uno de los elementos más llamativo de la catedral de Santa María de Lugo. Es obra de Raimundo de Monforte y se realizó hacia 1170. Cuenta con tres columnas a cada lado, sobre basamento, fuste liso y capitel adornado con motivos vegetales, otras tantas arquivoltas y una chambrana, las cuatro lisas, sin decoración. El tímpano acoge un Cristo en Majestad, del que cuelga un pinjante, ocupado por el tema de la Última Cena. El Tetramorfos que rodeaba al Cristo en Majestad se perdió. Los herrajes de la puerta son elemento decorativo original.

La puerta norte es uno de los elementos más llamativos de la catedral de Santa María de Lugo. El acceso es bíforo gracias al pinjante que cuelga del Cristo en Majestad, que ocupa el centro del tímpano.

 

La fachada principal de catedral de Santa María de Lugo la diseñó Julián Sánchez Bort en estilo neoclásico y la ejecutó José Elejalde. Se construyó a finales del siglo XVIII. Cuenta con dos pisos y cinco calles, siendo la central la de más anchura, las de los extremos se corresponden con las torres esquineras; las calles están separadas por pilastras y columnas de orden gigante; un frontón triangular culmina el cuerpo central; cinco esculturas coronan la fachada, la de la Fe, en el centro, y las de los evangelistas a los lados.

La catedral de Santa María de Lugo es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2015 como parte del Camino Primitivo a Santiago de Compostela.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Museo del Prado, edificio Villanueva, de Juan de Villanueva

Juan de Villanueva (Madrid, 1739-1811) se formó como arquitecto en Roma entre 1758 y 1765, donde estuvo pensionado. Sus edificios son de estilo neoclásico. Sus mejores obras se encuentran en Madrid: el Museo del Prado (1785), el Oratorio de Caballero de Gracia (1789) y el Observatorio astronómico (1790); además, reconstruyó la Plaza Mayor (1791). Fue arquitecto mayor del rey desde 1781.

El Museo del Prado es la obra más importante de las realizadas por Juan de Villanueva y se ha convertido en icono de Madrid y de la arquitectura neoclásica.


En 1784 Carlos III encargó a Juan de Villanueva un edificio para acoger el Gabinete de Historia Natural, luego Museo de Ciencias Naturales. El edificio culminaría el proyecto urbanístico conocido como Salón del Prado.

El edifico se inició en 1785. El ritmo de construcción fue rápido durante el gobierno de Floridablanca (1787-1792), luego las obras se ralentizaron; durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) las tropas francesas utilizaron el edificio como cuartel y fábrica de balas; después de la guerra Fernando VII y su esposa Isabel de Braganza dieron un nuevo impulso a las obras, que las dirigió Antonio López Aguado, discípulo de Juan de Villanueva. En 1819 las obras concluyeron y el edificio se inauguró como Museo Real de Pinturas para exponer las mejores de las Colecciones Reales, trasladadas desde los Sitios Reales.

El edificio es de estilo neoclásico. En su construcción se utilizaron piedra blanca, granito y ladrillo fino. Las proporciones y los volúmenes guardan un equilibrio modélico.

El edificio está formado por un cuerpo central de planta rectangular terminado en ábside; desde los laterales parten dos galerías alargadas, que finalizan en dos pabellones cuadrados. Las dimensiones son de 202 x 36 metros.

El Museo del Prado se articula en planta a partir de un cuerpo central rectangular cerrado en ábside.


Del cuerpo central destaca su pórtico de acceso o puerta de Velázquez, que se adelanta al resto del conjunto. Cuenta con seis columnas toscanas de orden gigante, entablamento, cornisa y ático rectangular. El ático acoge un friso escultórico alegórico de Fernando VII como protector de las ciencias, las artes y la técnica, obra de Ramón Barba. El ábside posterior es obra de Narciso Pascual Colomer, realizado en 1853.

Las galerías laterales tenían en origen dos plantas. En la inferior se alternan ventanales alargados terminados en arco de medio punto con hornacinas que acogen esculturas; la segunda es una galería de columnas jónicas. En el interior, la techumbre es abovedada. Existe una tercera planta retranqueada, obra posterior.

 La puerta de Goya es de estilo jónico.


La fachada norte o puerta de Goya presenta un pórtico con dos columnas jónicas y entablamento liso; se accede mediante una escalinata, obra de Francisco Jarreño en 1882. El interior se organiza en torno a una rotonda que ofrece ocho columnas jónicas y bóveda casetonada.

La fachada sur o puerta de Murillo presenta un vano adintelado, una galería de seis columnas corintias y un entablamento. En el interior aparecen tres espacios rectangulares, el central de doble anchura que los laterales.

La puerta de Murillo es de estilo corintio.


El Museo del Prado, edificio Villanueva, es la primera pinacoteca del mundo, uno de los iconos de Madrid y de la arquitectura neoclásica y ha dado a Juan de Villanueva un reconocimiento universal.

El Museo del Prado, edificio Villanueva, fue declarado Monumento Nacional en 1962.

sábado, 27 de mayo de 2017

Puerta de Alcalá, de Sabatini

Francesco Sabatini (Palermo, 1772-Madrid, 1797) se formó como arquitecto a la sombra de Vanvitelli. En Nápoles trabajó para el rey Carlos VII, futuro Carlos III de España, con quien vino a Madrid en 1760. Se encargó de las obras llevadas a cabo en Madrid entre 1760 y 1785. Su obra más sobresaliente y la que le ha dado más fama es la Puerta de Alcalá en Madrid (1778); otras obras a destacar en Madrid son la Real Casa de la Aduana (1769) y la Puerta de San Vicente (1775); fuera de Madrid el convento de San Pascual en Aranjuez (1770). Su estilo evolucionó desde el estilo barroco al neoclásico.

Fachada interior de la Puerta de Alcalá.

  
La Puerta de Alcalá se construyó por orden de Carlos III. Vino a sustituir a la puerta existente desde el siglo XVI y conmemora la llegada de Carlos III a Madrid en 1760 para hacerse cargo del trono de España.

En 1769 se presentaron varios proyectos para realizar la Puerta de Alcalá. Los de Ventura Rodríguez quedaron descartados. De los presentados por Sabatini hubo dos que agradaron a Carlos III; se decidió fundir ambos, razón por la cual las dos fachadas de la Puerta de Alcalá son distintas.

Las obras se iniciaron en 1770 y se concluyeron en 1778. Para su construcción se empleó sillería de piedra berroqueña para los elementos estructurales, piedra blanca para los decorativos y planchas de plomo para la cubierta de los frontones.

Se trata de una puerta monumental de estilo neoclásico.

La Puerta de Alcalá presenta tres cuerpos, el central y los laterales, de menos altura y anchura. El cuerpo central cuenta con un arco de medio punto, los laterales con dos de medio punto de la misma altura que el central y dos adintelados a menor altura. Las dovelas centrales de los arcos de medio punto presentan cabeza de león en la fachada interior y sátiros en la exterior.

Fachada exterior de la Puerta de Alcalá.
  

La fachada exterior mira al este; cuenta con diez columnas jónicas lisas, seis flanquean el arco central. La fachada interior mira al oeste; cuenta con seis pilastras y dos columnas jónicas, que flanquean el arco central. Columnas y pilastras descansan sobre un zócalo y sobre ellas una cornisa. Sobre el vano central un cuerpo rectangular coronado por un frontón recto en la fachada interior y curvo partido en la exterior presenta una inscripción en latín que dice: “REGE CAROLO III ANNO MDCCLXXVIII”, que se traduce por: “Rey Carlos III, año 1778”.

De la decoración de la Puerta de Alcalá se ocuparon los escultores Francisco Gutiérrez y Roberto Michel. Francisco Gutiérrez realizó la decoración de la fachada exterior; aparece el escudo de armas de Carlos III sostenido por la Fama y el Genio, también trofeos de guerra, armas antiguas y de la época, angelotes y guirnaldas en los recuadros sobre los arcos exteriores. Roberto Michel decoró la fachada interior; sobre los arcos laterales figuran las cuatro virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza) y cornucopias en los recuadros sobre los arcos exteriores.

La Puerta de Alcalá se construyó por orden de Carlos III y se finalizó en 1778.
  

La Puerta de Alcalá ha sido restaurada en cinco ocasiones, en los años 1869, 1904, 1959, 1979 y 1992. Se han respetado los impactos de proyectiles de los enfrentamientos armados habidos en las proximidades, desde la Guerra de Independencia (1808-1814) hasta la Guerra Civil (1936-1939).

La trascendencia artística de la Puerta de Alcalá se pone de manifiesto por ser el primer arco de triunfo construido en Europa desde la caída de Roma y haber servido de precedente de la Puerta de Brandemburgo en Berlín (1789).

La Puerta de Alcalá fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1976.