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sábado, 23 de septiembre de 2023

Monasterio de San Juan de Poyo

El monasterio de San Juan de Poyo tiene partes góticas, renacentistas y barrocas. La tradición atribuye a san Fructuoso la fundación del monasterio en el siglo VII. Sin embargo, el primer documento que hace referencia al monasterio es de 942. Los mejores años del monasterio fueron los comprendidos entre los siglos XVI y XVIII. En 1548 el emperador Carlos V dio al monasterio el privilegio de convertirse en Colegio Mayor de Teología. Los monjes benedictinos abandonaron el monasterio en 1853, cumpliendo órdenes de exclaustración. En 1890 se hizo cargo del monasterio la Orden de los Monjes Mercedarios.

La iglesia del monasterio de San Juan de Poyo combina elementos góticos, renacentistas y barrocos. Las obras fueron dirigidas por el portugués maestro Lopes siguiendo los planos de Juan Ruiz de Pomanes. Las obras se iniciaron en 1581. La actual iglesia vino a sustituir a la iglesia medieval original.

La fachada del monasterio de San Juan de Poyo es de estilo barroco y se terminó en el siglo XVII.

  

      La fachada de la iglesia de la iglesia es del siglo XVII y de estilo barroco. El primer nivel del cuerpo central tiene cuatro columnas de orden dórico, dos a cada lado de la puerta de acceso a la iglesia, coronada por una hornacina que contiene una escultura de san Juan Bautista, patrón del concello de Poyo. El segundo nivel tiene otras cuatro columnas de orden corintio, dos a cada lado de una vidriera y de un escudo. El cuerpo central está rematado por un frontón curvo partido por una peineta rematada por un frontón curvo. La fachada está cerrada por dos torres-campanario: en una hornacina de la torre de la derecha se halla una escultura de san Andrés y en una hornacina de la torre de la izquierda una escultura de Santiago, representado como Santiago peregrino.

Una escultura de san Juan Bautista corona la puerta de acceso al monasterio de San Juan de Poyo.


El interior de la iglesia del monasterio de San Juan de Poyo es renacentista. Consta de tres naves, una central y dos laterales, que llegan hasta el crucero. Destacan las diez arcadas de medio punto, la solidez de las pilastras, las balaustradas del coro, la cornisa y la magnífica bóveda decorada con casetones. De la ornamentación que tapiza el crucero sobresale el florón, donde está inscrita la fecha de conclusión de las obras, año 1708.

La bóveda de la iglesia del monasterio de San Juan de Poyo destaca por sus proporciones.

  

El retablo del altar mayor es de 1631 y obra de Bernardo de Cabrera. Es de estilo barroco churrigueresco. Llama la atención las columnas salomónicas, los motivos ornamentales vegetales y las imágenes de san Juan Bautista y la Virgen de la Merced. El retablo está cubierto de pan de oro.

El retablo del altar mayor de la iglesia de monasterio de San Juan de Poyo es de estilo churrigueresco, obra de Bernardo de Cabrera.

  

La capilla del Santo Cristo es de estilo gótico. Se levantó en 1556, antes del inicio de las obras de la actual iglesia. El centro del retablo del Santo Cristo está ocupado por un Cristo en la Cruz enmarcado por un arco deprimido rectilíneo flanqueado por sendos estípites a los lados y por cuatro bajorrelieves circulares, dos a cada lado, con escenas de la Pasión de Cristo. El retablo está coronado por un bajo relieve de la Última Cena.

 A la derecha del retablo hay una talla barroca de Nuestra Señora de la Valvanera.

 A la izquierda del retablo están el sagrario del Jueves Santo, una talla de santa Trahamunda, patrona de los que tienen morriña, y su palmera, un sepulcro visigótico del siglo VIII y, sobre las lápidas del pavimento, los nombres de los mártires mercedarios de la Guerra Civil española de 1936.

El retablo de la capilla del Santo Cristo es del siglo XVI y de estilo gótico. A la izquierda se puede ver la escultura de santa Trahamunda.


El claustro de las Procesiones del monasterio de San Juan de Poyo es de estilo renacentista.

  

El claustro de las Procesiones o de la fuente es el distribuidor de las dependencias del monasterio de San Juan de Poyo: portería, huerta, refectorio y cocina. Se finalizó en 1600 en estilo renacentista. Sin embargo, la bóveda es de tracería gótica. Está cerrado por veinticuatro arcos de medio punto. En los vértices de las cuatro bóvedas se encuentran las medallas de Santiago, san Benito, san Juan Bautista y san Juan Evangelista. En el centro del claustro se encuentra una fuente de estilo barroco, obra del arquitecto Mateo López.

La crujía baja del claustro de las Procesiones del monasterio de San Juan de Poyo presenta bóveda de crucería.

  

El claustro del Cruceiro es el segundo claustro del monasterio de San Juan de Poyo. Es de estilo barroco y se terminó en 1747. Destacan las pilastras de orden gigante. El cruceiro que ocupa el centro del claustro es de 1731.

El claustro del Cruceiro del monasterio de San Juan de Poyo es de estilo barroco.

  

Las paredes del claustro del Cruceiro del monasterio de San Juan de Poyo están ocupadas por el mosaico titulado Camino de Santiago, obra de Machourek de 1992. El mosaico ocupa 200 m². Un grupo de peregrinos sale de París, primera etapa del Camino, pasa por las diferentes etapas hasta que llega a la última, Santiago de Compostela.

El mosaico Camino de Santiago, de Machourek, de 1992, ocupa las paredes del claustro del Cruceiro del monasterio de San Juan de Poyo.


Una dependencia importante del monasterio de San Juan de Poyo es la biblioteca, que contiene más de 100.000 volúmenes. Abundan los libros “antiguos y raros”, los de “temas gallegos”, arte, derecho, teología y filosofía.

En la huerta del monasterio de San Juan de Poyo se encuentra el hórreo más largo de Galicia con una longitud de 123 metros y cuenta con 51 apoyos. Se levantó en el siglo XVIII.

El hórreo del monasterio de San de Poyo es el más grande de Galicia.

sábado, 8 de mayo de 2021

Catedral de Santa María de Lugo

El obispo Odoario mandó construir la primera catedral de Lugo en el siglo VIII. Este edificio quedó muy dañado en el siglo XI, después del incendio de 1027 y el atrincheramiento en el mismo del conde Rui Ovequez en 1086 tras sublevarse contra el rey Alfonso VI de Castilla. El obispo Pedro III decidió impulsar la construcción de la nueva catedral de Santa María de Lugo, encargando las obras al maestro Raimundo de Monforte, que las inició en 1129. En la catedral se suceden los estilos románico, gótico, renacentista, barroco y neoclásico.

En el último cuarto del siglo XVIII se levantó la actual fachada neoclásica de la catedral de Santa María de Lugo, diseñada por Juan Sánchez Bort. La original era de estilo románico y estaba muy deteriorada.

  

Raimundo de Monforte diseñó una planta que se ajustaba al modelo tardorrománico de tres naves, divididas en seis tramos, rematadas en ábsides semicirculares, y un crucero muy desarrollado. Desde la segunda mitad del siglo XII las obras discurrieron a un ritmo lento, lo que explica que la estética de la catedral asumiese formas góticas: en el siglo XIV la cabecera románica se sustituyó por otra de gran desarrollo con girola tras el altar mayor con cinco ábsides, siendo el central de mayores proporciones; además, se levantó un transepto marcado con lo que la planta de la catedral adoptó la forma de cruz latina. El centro de la catedral está ocupado por el coro, realizado por Francisco de Moure en el siglo XVII.

La planta románica que diseñó el maestro Raimundo de Monforte en el siglo XII se modificó en el siglo XIV para adoptar formas góticas.

 

La nave principal se cubre con una bóveda de cañón apuntada y las laterales y el crucero con bóvedas de arista. Se sustentan en pilares con semicolumnas adosadas, sobre los que también descansan los arcos fajones y los formeros. Sobre las naves laterales discurre una tribuna, que se abre a la nave principal a través de vanos bíforos de arcos apuntados enmarcados por un arco de medio punto; la tribuna está cubierta por bóvedas de cañón. Un elemento decorativo que recorre los muros interiores es el taqueado jaqués.

Elementos destacados del interior de la catedral de Santa María de Lugo son la capilla mayor, el coro, la capilla de San Froilán y la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes.

La capilla mayor se levantó en el siglo XIV sustituyendo a la románica del maestro Raimundo de Monforte del siglo XII y de estilo románico. Presenta una cabecera con cinco ábsides, más desarrollado el central, y deambulatorio tras el altar mayor. Después del terremoto de Lisboa de 1755 se derrumbó, procediéndose a su restauración; José Terán levantó un segundo piso de estilo neoclásico, pero las pinturas que la decoran son barrocas.

La capilla mayor de la catedral de Santa María de Lugo ofrece un primer piso de líneas arquitectónicas góticas y un segundo piso de hechura neoclásica, aunque decorado con pinturas barrocas.

 

El coro se sitúa en el centro de la nave principal. Lo llevó a término Francisco de Moure, terminándola en 1624. La sillería suma 27 asientos en el nivel bajo y 37 en el alto. Llaman la atención del espectador los medallones que adornan los respaldos.

La capilla de San Froilán se fundó en 1480 por García Gómez de Gayoso, pero en el siglo XVII fue reformada. Presenta pilastras adosadas a los muros perimetrales y bóveda de cañón. Como elementos decorativos acoge un retablo de modestas proporciones, que recibe una imagen de san Froilán, patrón de Lugo, obra de Francisco de Moure.

La capilla de la Virgen de los Ojos Grandes la levantó Fernando Casas y Novoa en el siglo XVIII. Ofrece planta de cruz griega cubierta por una cúpula hemiesférica y cuatro bóvedas gallonadas. El elemento decorativo principal es un retablo-camerín, que acoge la imagen de la Virgen de los Ojos Grandes, patona de Lugo.

Del exterior de la catedral de Santa María de Lugo llaman la atención la cabecera, la Torre Vieja, la portada norte y la fachada principal.

La cabecera se ajusta a la estética gótica. Los vanos que iluminan el interior son apuntados bíforos enmarcados dentro de un arco apuntado. Además, arcos arbotantes saltan del segundo piso al primero y en este se apoyan en contrafuertes que separan los vanos del primer piso.

La Torre Vieja se levantó en el siglo XIV en estilo gótico y se amplió en el XVI respetándose el mismo estilo. Los dos primeros pisos son de planta cuadrada; el primero es macizo en su parte inferior y en la parte superior se abren vanos geminados apuntados; el segundo piso acoge las campanas, que se ven a través de dobles vanos de medio punto. El tercer cuerpo es de planta octogonal y lo remata una balaustrada; es obra de Juan de Arce.

Cabecera y Torre Vieja de la catedral de Santa María de Lugo.

 

La puerta norte de la catedral es uno de los elementos más llamativo de la catedral de Santa María de Lugo. Es obra de Raimundo de Monforte y se realizó hacia 1170. Cuenta con tres columnas a cada lado, sobre basamento, fuste liso y capitel adornado con motivos vegetales, otras tantas arquivoltas y una chambrana, las cuatro lisas, sin decoración. El tímpano acoge un Cristo en Majestad, del que cuelga un pinjante, ocupado por el tema de la Última Cena. El Tetramorfos que rodeaba al Cristo en Majestad se perdió. Los herrajes de la puerta son elemento decorativo original.

La puerta norte es uno de los elementos más llamativos de la catedral de Santa María de Lugo. El acceso es bíforo gracias al pinjante que cuelga del Cristo en Majestad, que ocupa el centro del tímpano.

 

La fachada principal de catedral de Santa María de Lugo la diseñó Julián Sánchez Bort en estilo neoclásico y la ejecutó José Elejalde. Se construyó a finales del siglo XVIII. Cuenta con dos pisos y cinco calles, siendo la central la de más anchura, las de los extremos se corresponden con las torres esquineras; las calles están separadas por pilastras y columnas de orden gigante; un frontón triangular culmina el cuerpo central; cinco esculturas coronan la fachada, la de la Fe, en el centro, y las de los evangelistas a los lados.

La catedral de Santa María de Lugo es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2015 como parte del Camino Primitivo a Santiago de Compostela.

sábado, 24 de octubre de 2020

Castillo de Cuéllar

El castillo de Cuéllar combina los estilos mudéjar y renacentista. Aparece citado por primera vez en un documento de 1264. Alfonso X el Sabio daba permiso al concejo de Cuéllar para emplear la recaudación por multas en reparar el castillo. Juan II de Castilla entregó el señorío de Cuéllar al condestable de Castilla Álvaro de Luna en 1433 y a Juan II de Aragón y de Navarra en 1439. En 1444 Álvaro de Luna fue nombrado señor de Cuéllar por segunda vez; fue entonces cuando impulsó las obras del castillo. Entre 1453 y 1464 fue señora de Cuéllar la infanta Isabel de Castilla. Enrique IV de Castilla compró el señorío a su hermanastra en 1464 y se lo entregó a don Beltrán de la Cueva, que fortificó el castillo por temor a ser atacado por la infanta Isabel. En 1475 los Reyes Católicos confirmaron el señorío de Cuéllar a don Beltrán de la Cueva. Durante el siglo XVI los duques de Alburquerque convirtieron el castillo en palacio renacentista y durante el siglo XVII en palacio de recreo después de trasladar su residencia habitual a Madrid. Durante la guerra de Independencia (1808-1814) el ejército francés se instaló en Cuéllar y el castillo fue objeto de pillaje. En 1812 el duque de Wellington se hospedó en el castillo de Cuéllar. En 1830 el castillo volvió a su titular legal, don Nicolás Osorio y Zayas. En 1931 el castillo de Cuéllar fue declarado Bien de Interés Cultural. En 1938 el Gobierno nacional reconvirtió el castillo en prisión, que dejó de serlo en 1966. En 1971 el Ministerio de Educación se hizo cargo del castillo por noventa años. Entre 1972 y 1990 el castillo fue restaurado. En 1975 se abrió dentro del castillo un centro de Formación Profesional, en 1996 un Instituto de Enseñanza Secundaria y la Oficina de Turismo y en 1999 el Archivo Histórico de la Casa Ducal de Alburquerque, el Archivo Histórico Municipal y el Archivo de la Comunidad de la Villa y Tierra de Cuéllar, que custodia documentos fechados entre finales del siglo XII y finales del siglo XX.

Fachada este del castillo de Cuéllar.

 

La planta del castillo es trapezoidal y en ella se distinguen dos espacios: el primero está formado por el foso y la barbacana, que bordea las fachadas norte y este para unirse a la muralla de la ciudadela; y el segundo lo forman tres crujías con tres torres, de las que destaca la del Homenaje.

El castillo está rodeado por un foso seco, que protege la barbacana integrada por un muro de mampostería y cinco torres de flanqueo, compuestas por tres cámaras de tiro con troneras, que se repiten en el muro. Entre la fachada oriental y la barbacana se abre la liza o pasillo-trampa dotada de dos puertas en recodo.

Vista de la liza del castillo de Cuéllar.

  

Sobre la puerta de acceso al patio de armas se reconocen los escudos de don Beltrán de la Cueva, Enrique IV de Castilla y Mencía de Mendoza y Luna, primera esposa de don Beltrán, una ladronera y dos matacanes.

Un tapiz heráldico de la Casa De la Cueva adorna una de las paredes del castillo de Cuéllar.

  

Del conjunto defensivo destaca la torre del Homenaje, construida en sillar, de 20 metros de altura y 2,8 de diámetro, es la más alta y sólida del castillo. Está formada por dos salas: la primera, que presenta una bóveda de cuatro nervios que terminan en ménsulas de hoja plana; la segunda o Aula Maior cuenta con una bóveda de seis nervios con escudo de armas de don Álvaro de Luna, constructor de la torre; y el terrado, con ménsulas de doble y triple bocel.

 Del recinto militar también hay destacar el Torreón de Santo Domingo, la Torre-puerta, seis cámaras, la galería mudéjar del siglo XIII, cinco escaraguaitas y el adarve.

 En torno al patio de armas se levantan tres crujías: en la sur se instaló la zona noble, en la oeste la doméstica y en la de levante la armería grande.

 La Escalera Real es de tipo monumental, se sitúa en el ángulo sureste, es el único acceso desde el patio de armas a los pisos superiores y su balaustrada es de una sola pieza.

 La galería sur es renacentista. Está compuesta por dieciocho arcos de bocelón repartidos en dos pisos y otros dieciocho menores adintelados en el tercer nivel.

La galería sur del castillo de Cuéllar es de estilo renacentista.

  

Otras dependencias de la zona palaciega del castillo son la crujía oriental del siglo XVII, la armería grande, la Sala de las Moras y la crujía occidental con un corredor losado de mediados del siglo XVI.

 Al pie del castillo y perteneciente al mismo se extiende la Huerta del Duque y delante la explanada El Ferial.

sábado, 15 de febrero de 2020

Hospital de Santiago de Úbeda, de Andrés de Vandelvira

Andrés de Vandelvira (Alcaraz, 1509- Jaén, 1575) fue un arquitecto renacentista. Entre sus mejores obras hay que citar la Sacra Capilla del Salvador (1540-1559) sobre proyecto de Diego de Siloé, el hospital de Santiago de Úbeda, diseñado por su padre Andrés, y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Villacarrillo (1535-1575), además, participó en la construcción de la Santa Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen de Jaén.

Las obras del hospital de Santiago de Úbeda se iniciaron en 1562 y concluyeron en 1575. Fue fundación de don Diego de los Cobos, obispo de Jaén. Hizo las veces de hospital, iglesia, panteón y palacio. La combinación de espacios religiosos y paganos es armónica gracias a la unidad externa del edificio y a la autonomía interna de cada una de sus dependencias.

Los exteriores del hospital de Santiago de Úbeda están enmarcados por cuatro torres esquineras.


El hospital de Santiago de Úbeda rompió con el esquema tradicional en planta cruciforme. Su planta se inspira en modelos clásicos romanos con un patio central cuadrangular alrededor del cual se articula el resto del edificio.

Al exterior, el edificio se presenta como un volumen encajado entre cuatro torres esquineras. La fachada cuenta con dos cuerpos separados por una moldura. Las ventanas se agrandaron en el siglo XIX. La decoración es escasa, en la cornisa se alternan modillones con discos cerámicos vidriados en tonos azules.

La portada está formada por un arco de medio punto con dovelaje de gran tamaño de estilo castellano; sobre el arco se lee la inscripción “María concebida sin pecado”. Corona la fachada un tabernáculo que alberga el relieve de Santiago Matamoros, advocación del hospital; en su parte inferior hay dos tondos con las armas episcopales del obispo De los Cobos. Sobre el frontón resaltan tres flameros.
  
Los exteriores del hospital de Santiago de Úbeda son austeros en decoración. Sobre el arco de entrada al hospital un tabernáculo acoge una escultura de Santiago Matamoros.

   
Las torres no son funcionales. En su construcción inicial estaban cubiertas por chapiteles con teja de cerámica vidriada.

El patio central se ajusta al  modelo renacentista. Es cuadrangular y de doble arcada de medio punto sobre columnas marmóreas de fuste esbelto y capitel corintio.

Otros dos patios se articulan alrededor del patio central.

Desde el patio central se accede a la iglesia del hospital de Santiago de Úbeda.


A través del patio principal se accede a la capilla de la iglesia, original por su planta en H. El espacio se cubre con dos bóvedas vaídas rodeadas por cuatro de cañón. La decoración de las bóvedas está compuesta por casetones y cartelas; los temas decorativos son paisajes bíblicos, virtudes, apóstoles e inscripciones. Los muros aparecen lisos, sin decoración. A los pies se sitúa el coro alto, siguiendo el modelo de los Reyes Católicos.

El centro de la iglesia está ocupado por dos torres.

La antesacristía presenta bóveda esquifada y la sacristía es de planta rectangular. Ambas están decoradas con pinturas al fresco; en la antesacristía están representados los cuatro profetas sobre fondos paisajísticos y en la sacristía los dioses de la antigüedad clásica, los padres de la iglesia, una figura de Cristo caído y otra de un Ecce Homo.

La escalera es monumental. Sigue la tipología de escalera claustral cubierta con bóveda ochavada. Está decorada con pintura mural. Se reconocen dos tenantes portadores del escudo del obispo De los Cobos, reyes castellanos, padres de la Iglesia y santas vírgenes.

El hospital de Santiago de Úbeda cuenta con una escalera de carácter monumental, que está cubierta con una bóveda ochavada decorada con pinturas al fresco.

  
Las pinturas murales del hospital de Santiago de Úbeda es uno de los pocos ejemplos de pintura mural renacentista en España. Se atribuyen a Pedro de Raxi y Gabriel Rosales, bajo la influencia de Julio Aquiles, que introdujo el grutesco en España y que trabajó en Úbeda.

El hospital de Santiago de Úbeda debe su importancia artística a haber establecido una nueva tipología de edificio hospitalario, que rompió con el gótico de planta cruciforme para introducir otro que gira alrededor de un patio central. Se convirtió en el modelo a seguir en España y América.

El hospital de Santiago de Úbeda fue declarado Monumento histórico en 1917.

viernes, 25 de octubre de 2019

Monasterio de Santa María de Sobrado de los Monjes

El monasterio de Santa María de Sobrado de los Monjes tiene sus orígenes en el siglo X como cenobio familiar y dúplice perteneciente a la familia del conde Hermenegildo; estaba formado por dos comunidades, una masculina y otra femenina, bajo la advocación del Divino Salvador. Como monasterio cisterciense, bajo la advocación de Santa María, inició su andadura el 14 de febrero de 1142; el conde Fernando Pérez de Trabia y su sobrina Urraca hicieron donación del cenobio al abad Pedro y a sus monjes llegados de Claraval. En 1147 el papa Eugenio III confirmó la fundación del monasterio de Santa María de Sobrado. En 1498 el monasterio se unió a la Congregación reformada del Císter. Durante el siglo XVII el monasterio se amplió y reformó. En 1834 por Real Orden se suprimió el monasterio cayendo en el abandono, en 1954 se inició su restauración y en 1966 regresaron al monasterio monjes cistercienses procedentes de la abadía de Viaceli de Cóbreces, Cantabria.

Vista aérea del monasterio de Santa María de Sobrado de los Monjes.


Fachada de la iglesia del monasterio de Santa María de Sobrado de los Monjes.


La fachada principal es obra de Pedro de Monteagudo y del año 1676; se compone de los elementos siguientes: sobre el vano rectangular de la puerta se encuentra una hornacina con la imagen de la Asunción, un frontón partido, dos pares de columnas salomónicas, que enmarcan el cuerpo central y sirven de apoyo al entablamento, escudo flanqueado por dos columna, frontón, las insignias imperiales y, a modo de remate, un calvario.

La imagen de la Asunción ocupa un lugar destacado en la fachada de la iglesia del monasterio de Santa María de Sobrado de los Monjes.


El escudo imperial corona la fachada de la iglesia del monasterio de Santa María de Sobrado de los Monjes.


El claustro de los peregrinos se construyó entre 1625 y 1635 y fue reconstruido en 1972. Las dos galerías se apoyan en arcos de medio punto. Las pilastras inferiores son de orden dórico y las superiores de orden jónico. En su ala izquierda se encuentra la escalera principal, llamada “maristela” por estar presidida por una figura de la Virgen.

En el claustro de los peregrinos se superponen pilastras dóricas y jónicas.


El claustro reglar, de las procesiones o de los medallones fue construido entre 1714 y 1744 sobre otro románico del siglo XII. Es de planta rectangular. El primer piso es una galería de arcos de medio punto. El segundo piso es una galería de vanos enmarcadas por pilastras. En sus ángulos exteriores destaca la decoración alegórica y los treinta y seis medallones sobre otros tantos ventanales. En los medallones aparecen bustos de santos, personajes bíblicos, monjes, reyes, nobles, etc.

El claustro de los medallones debe su nombre a los treinta y seis medallones que decoran la galería superior.


La cocina está dividida en siete compartimentos. Está cubierta por una bóveda ojival. Cuatro columnas sustentan la campana y la chimenea.

Las columnas y los arcos de la cocina monacal llaman la atención por su solidez.


La sala capitular se construyó en el siglo XII y fue reconstruida en 1965. Es de planta cuadrada. Está cubierta por nueve bóvedas de crucería. Las bóvedas se apoyan en nervios que descargan en ménsulas insertadas en las paredes, en las cuatro columnas de las esquinas y en cuatro pilares con columnas adosadas.

Las bóvedas ojivales de la sala capitular destacan por sus depuradas líneas.


Interior de la iglesia del monasterio de Santa María de Sobrado de los Monjes.


La iglesia impresiona por su interior grandioso en proporciones (60 m. de longitud y cúpula que se eleva a 35 m. de altura) y esmerado trabajo de las piedras. Es obra de Pedro de Monteagudo y del año 1680. Su planta es de cruz latina de tres naves.  Las naves están separadas por arcos de medio punto sobre pilares y con intradós decorado con casetones. Un entablamento recorre la nave central. La bóveda es de medio cañón y se apoya en el entablamento. Al fondo de la nave central se localiza el coro alto. La cúpula del crucero se sostiene sobre pechinas, cada una con sendos escudos adosados. En relieve resaltan las cruces de las Órdenes Militares.

Crucero de la iglesia del monasterio de Santa María de Sobrado. La cúpula y las pechinas que la soportan están decoradas con escudos.


La sacristía tiene una portada de líneas rectas. El túnel de entrada está adornado con motivos florales. Está rematada por una cúpula esférica apoyada en cuatro trompas en forma de concha. En sus cuatro ángulos hay imágenes de los doctores máximos de la Iglesia latina: san Gregorio, san Ambrosio, san Jerónimo y san Agustín. En el fondo de la sacristía se encuentra la entrada a la capilla, vacía de reliquias.

Las trompas que soportan la cúpula de la sacristía tienen forma de concha.


La capilla del Rosario se atribuye a Domingo de Andrade. Fue terminada en 1673. Su portada está enmarcada por dos pares de columnas ornamentadas en su mitad inferior con capiteles corintios sobre los que descansa un frontón rematado por un cuerpo superior con escudo labrado.

La capilla de San Juan Bautista es lo más antiguo que se conserva del monasterio. Su románico es típicamente cisterciense por su sobriedad. Se accede a través de un arco de medio punto apoyado sobre pilastras. Está coronado por un frontón clásico partido en su base.

Accesos a las capillas de San Juan Bautista (izquierda) y del Rosario (derecha).

sábado, 6 de abril de 2019

Diego de Siloé

Diego de Siloé (Burgos, 1495-Granada, 1563) fue arquitecto y escultor renacentista. Se formó con su padre Gil de Siloé y Felipe Bigarny. Viajó a Italia entre 1517 y 1519, donde terminó de formarse estudiando a los artistas italianos.

La carrera profesional de Diego de Siloé pasó por dos etapas:
  • Burgalesa, de 1519 a 1528.
  • Andaluza, de 1528 a 1563.

La etapa burgalesa (1519-1528) le sirvió a Diego de Siloé para evolucionar como arquitecto del estilo gótico al renacentista. La obra más importante es la Escalera Dorada de la catedral de Santa María de Burgos, que se construyó entre 1519 y 1522. Sustituyó a la escalera románica anterior, destruida tres años antes. Salva el desnivel entre la puerta de la Coronería y el interior de la catedral en el crucero norte. Consta de tres tramos, que en dos alturas acoge tres hornacinas en forma de arco de triunfo. La Escalera Dorada está decorada con querubines, escudos de armas y ornamentos vegetales. La baranda de hierro es obra del maestro Hilario.

La Escalera Dorada de la catedral de Santa María de Burgos es una de las obras más importantes de Diego de Siloé.


La etapa andaluza (1528-1563) de Diego de Siloé es de plenitud renacentista. Sus obras más sobresalientes son la Santa iglesia catedral metropolitana de la Anunciación de Granada, la iglesia del monasterio de San Jerónimo de Granada, la Sacra Capilla de la iglesia del Salvador de Úbeda y la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación de Illora.

Diseñar la Santa iglesia catedral metropolitana de la Anunciación de Granada encumbró a Diego de Siloé como arquitecto renacentista.


Diego de Siloé se hizo cargo de las obras de la Santa iglesia catedral metropolitana de la Anunciación de Granada en 1529. Modificó el proyecto de Enrique Egas, de estilo gótico, para convertir la catedral granadina en un edificio renacentista. La planta es de cinco naves. Los soportes imitan a los que utilizó Rossellino en la catedral de Nuestra Señora de Asunción de Pienza, pilar cuadrado con columnas corintias sobre pedestales adosadas en los frentes, un segmento de entablamento y un pilar. A la cabecera se accede a través de un arco de triunfo alabeado; está formada por la capilla mayor, cubierta por una gran cúpula, que permite iluminar el altar mayor, doble girola y nueve capillas absidiales, cinco de mayor tamaño. Las obras de la catedral terminaron en 1537.

La iglesia del monasterio de San Jerónimo de Granada se ajusta al modelo de iglesia de la Orden de San Jerónimo, de cruz latina, coro elevado a los pies y altar tras una escalinata. La decoración es abundante a base de casetones, veneras y grupos escultóricos.

La iglesia del Salvador de Úbeda la mandó construir Francisco de los Cobos en 1536, del proyecto inicial se encargó Diego de Siloé, de su realización Andrés de Vandelvira, de la decoración Esteban Jamete y de la reja Francisco de Villalpando. La construcción se inició en 1540 y se consagró en 1559. La Sacra Capilla se concibió como lugar de enterramiento de la familia De los Cobos. Presenta nave central de 22 x 11 m. y una altura de 28 m., capillas laterales entre contrafuertes y una cabecera circular cubierta con una gran cúpula. Como elementos decorativos destacan figuras humanas –cariátides, atlantes y hermes–, heráldicos, de divinidades clásicas, del Antiguo Testamento y de la vida de Jesús de Nazaret.

Vista de la cúpula de la Sacra Capilla de la iglesia del Salvador de Úbeda.


La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación de Illora la mandaron construir los Reyes Católicos tras la reconquista de la localidad en 1486. Su construcción se inició en 1541 y se concluyó en 1573 siguiendo los planos de Diego de Siloé, y en la que participaron Juan de Maeda y Martín Bolívar, que se encargó de la capilla mayor y la torre. La iglesia es de nave rectangular con capillas poco profundas entre los contrafuertes. La portada de la iglesia está dedicada a la Anunciación con el fin de simbolizar el inicio de una nueva etapa en Illora, la que comenzó con los Reyes Católicos.

La labor como arquitecto de Diego de Siloé influyó en obras como la catedral de la Encarnación de Almería, la Santa iglesia catedral basílica de la Encarnación de Málaga, la de la Encarnación de Guadix, la catedral basílica de la Asunción de María Santísima de Guadalajara (México), la basílica catedral de San Juan Evangelista de Lima y la catedral basílica de la Virgen de la Asunción de Cuzco, ambas en Perú.

 El Diego de Siloé escultor es renacentista, sin reminiscencias góticas. Sus obras más destacadas son Virgen con el Niño de la catedral de Santa María de Burgos, Virgen con el Niño del Museo de Bellas Artes de Granada, Sagrada Familia del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid y Sepulcro del obispo Zuazola en la capilla de la Piedad de la iglesia de San Miguel Arcángel de Oñate. Se caracterizan por presentar una composición cerrada.

Virgen con el Niño de la catedral de Santa María de Burgos se presenta bajo un arco de medio punto sobre pilastras clásicas. La Virgen María se inclina sobre el Niño formando una semicircunferencia. Ambos se muestran cariño. La Virgen deja por un instante el libro, que sirve para identificarla como intercesora entre los hombres y Dios. Las formas son rotundas con el fin de trasmitir firmeza. Cuatro ángeles cierran la escena.

Virgen con el Niño del Museo de Bellas Artes de Granada (1547). Las esculturas de Diego de Siloé se caracterizan por presentar una composición cerrada.


Virgen con el Niño del Museo de Bellas Artes de Granada presenta una composición circular. La Virgen rodea con los brazos al Niño, que se apoya en una peana. Ella muestra una actitud serena y protectora. La escena se completa con dos dragones alados que flanquean una concha. Hay restos de la policromía original, verde y dorado en los dragones, y una greca dorada en el borde del manto de la Virgen María.

Sagrada Familia del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid presenta una composición cerrada que se articula sobre cuatro diagonales, las del Niño, la Virgen María, san Juan y san José. San Juan ofrece un cesto de frutas al Niño, que se aleja. San José ocupa un papel secundario. Destaca el contraposto del Niño y el tratamiento naturalista del cabello de los personajes.

En Sagrada Familia del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid (1547) san José ocupa un papel secundario frente a la Virgen, el Niño y san Juan.


El Sepulcro del obispo Zuazola en la capilla de la Piedad de la iglesia de San Miguel Arcángel de Oñate está empotrado en la pared y esculpido en mármol blanco. El tema principal es la figura del obispo en posición orante, asistido por una virtud. Abundan los grutescos y escenas alegóricas. En el retablo se reconoce el escudo de armas de Rodrigo Mercado de Zuazola.

Otras esculturas de Diego de Siloé son Martirio de san Juan Bautista del Museo Colegio de San Gregorio de Valladolid, Imposición de la casulla a san Ildefonso de la catedral de Santa María de Toledo y San Jerónimo penitente del retablo de San Pedro de la Capilla del Condestable de la catedral de Santa María de Burgos.

Diego de Siloé fue uno de los artistas que contribuyó a consolidar el estilo renacentista en España.