La basílica
de San Martín de Mondoñedo de Foz fue la catedral más antigua de España.
Sus orígenes como sede episcopal doble se remontan a los siglos VI y IX:
primero, los bretones huyendo de los anglosajones, después, el obispo de Dumio
(actual Braga) tras la invasión musulmana del Reino visigodo, se refugiaron a
la Marina lucense. Para protegerse de las incursiones vikingas durante el siglo
X, Alfonso III el Magno (rey de Asturias, 866-910) impulsó la construcción de
San Martín de Mondoñedo de Foz como nueva sede episcopal, siendo de estilo
románico. Durante el reinado de doña Urraca (reina de León, 1109-1126) se
trasladó la sede episcopal a Mondoñedo, donde se levantó una nueva catedral,
pasando San Martín de Mondoñedo de Foz a ser iglesia agustiniana hasta 1543,
desde entonces iglesia del obispado de Mondoñedo y basílica desde 2007. San
Martín de Mondoñedo de Foz fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

La
hoy basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz fue la primera catedral de
España entre los siglos X y XII. Se levantó por iniciativa de Alfonso III el Magno (rey de Asturias, 866-910). Es de estilo románico.
La
construcción de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz pasó por tres
etapas:
- Primera
etapa, siglo X. Se levantaron el muro sur y parte del muro norte.
- Segunda
etapa, siglo XI. Se construyeron los absidiolos, el transepto, el cimborrio,
los capiteles y el retablo.
- Tercera
etapa, siglo XII. Se edificaron el ábside central y la portada occidental.
Por
último, en el siglo XVIII se levantaron los contrafuertes adosados a la
cabecera y al crucero y la torre campanario.
La
basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz presenta planta basilical de tres
naves longitudinales de tres tramos, siendo la central de anchura doble a las
laterales, transepto no marcado en planta, cimborrio irregular sobre el crucero
y cabecera triabsidial, semicircular al interior y al exterior, siendo el
ábside central el de mayor desarrollo; los ábsides están precedidos por un
corto presbiterio. Además, aparecen marcadas la torre campanario en el lado
meridional de la fachada occidental y adelantada a esta y los contrafuertes en cabecera y crucero.

La
planta de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz es basilical de tres
naves, transepto no marcado y cabecera con tres ábsides semicirculares.
La
fachada occidental se compone de un cuerpo central, de mayor anchura y altura,
que acoge la portada de acceso al templo, de la torre campanario se sitúa a la derecha,
adelantada a la portada, más el cuerpo izquierdo, de menor anchura y altura que
el cuerpo central.
La
portada occidental aparece apenas adelantado a la fachada, protegida por un
modesto tejaroz, y enmarcada por dos contrafuertes, de más desarrollo el
izquierdo. Cuenta con cinco arquivoltas de medio punto abocinadas, que
descansan sobre tres jambas en escuadra, la primera, tercera y quinta, y dos
columnas, la segunda y cuarta, con capiteles decorados con motivos vegetales;
las jambas y las columnas se apoyan sobre un podio corrido. Las arquivoltas
aparecen desnudas de decoración; sin embargo, el guardapolvo está decorado con
palmetas. El tímpano presenta un dintel pentagonal decorado con crismón de seis
brazos y sobre este se reconoce un Agnus Dei, orientado a la izquierda,
dentro de un círculo tetralobulado. Sobre la portada, en el cuerpo superior de
la fachada occidental, se abre un vano alargado de medio punto.

El
tímpano de la portada occidental de la basílica de San Martín de Mondoñedo de
Foz está decorado con un crismón y un Agbus Dei.
La
torre campanario cuenta con dos cuerpos, siendo el inferior el de mayor
desarrollo, al tener la misma altura que el arranque de la cubierta de la nave
central; a media altura ofrece un vano geminado de medio punto, muy alargado.
El segundo cuerpo se diferencia del primero por una cornisa; está perforado por
sus cuatro caras con troneras de medio punto; la cubierta es una cúpula de
naranja.
El
cuerpo izquierdo, que se corresponde con la nave lateral, es de inferior altura
al central. En su parte superior aparece un vano de medio punto abocinado y
decorado con un guardapolvo.
En
el muro septentrional hay una portada secundaria, hoy cegada.
La
cabecera presenta tres ábsides semicirculares, siendo el central de mayor
desarrollo que los laterales en altura y amplitud. El ábside central está
dividido en tres lienzos por los contrafuertes que se levantaron durante el
siglo XVIII; en cada uno de esos lienzos se abre un vano alargado de medio
punto. Los ábsides laterales cuentan con un vano de las mismas características.

La
cabecera de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz presenta tres ábsides
semicirculares, siendo el central el de mayor tamaño.
La
decoración escultórica exterior se concentra en los canecillos que soportan los
aleros de las cubiertas; en ellos se reconocen figuras humanas, algunas
impúdicas, y zoomórficas, algunas inspiradas en el bestiario. Otros elementos
decorativos son el taqueado jaqués en el muro norte y los arquillos lombardos
de los ábsides laterales
Los
canecillos de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz reciben una vistosa
decoración figurada.
Las
naves están separadas por pilares cruciformes sobre pedestal cuadrangular y
arcos de medio punto; mientras los pilares que anteceden al crucero son
cruciformes con semicolumnas adosadas sobre pedestal circular.
Se
accede a los ábsides a través de un espacio presbiterial; a este espacio del
ábside central se accede bajo un arco de triunfo de medio punto y arcos
doblados.
Las
cubiertas son de distinto tipo: las naves longitudinales se cubren con una
estructura de madera; los extremos del transepto con bóveda de cañón, el crucero con
cimborrio cuadrangular con ángulos redondeados; los espacios presbiteriales con
bóveda de cañón y los ábsides con bóveda de horno. Al exterior, la nave central
ofrece una cubierta a dos aguas, las naves laterales a una vertiente, el
crucero a tres aguas, los ábsides a una vertiente redondeada y la de la torre
campanario circular.

El
crucero del transepto de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz aparece
cubierto por un cimborrio cuadrangular con ángulos redondeados desviado de su eje.
Está decorado con pinturas murales del siglo XII.
La
decoración escultórica se concentra en los capiteles de las semicolumnas del
transepto. Son relieves de una manufactura poco depurada, pero muy didácticos.
Los temas son historiados y vegetales. Destacan las escenas del banquete del
rico Epulón y del banquete de Herodes. Su autoría se atribuye al conocido como
maestro de Mondoñedo.
Uno
de los capiteles de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz está decorado
con la escena del banquete de Herodes. En uno de los platos aparece la cabeza
de Juan el Bautista.
Otro
elemento escultórico que decora la basílica de San Martín de Mondoñedo de
Foz son palmetas, sogueados, taqueado jaqués e inscripciones en latín.
El
ábside central acoge un frontal de piedra caliza, que hace las veces de retablo,
del siglo XI. Las figuras están labradas en mesorrelieve a dos planos. Los
elementos que lo componen se organizan en dos niveles: en el superior las
figuras más importantes, en la parte derecha un pantocrátor sentado en
un trono y bendiciendo con la mano derecha, dentro de una mandorla circular
sostenida por dos ángeles, y en la parte izquierda un Agnus Dei, dentro
de un círculo, orientado a hacia la derecha; en la parte inferior se representa
una escena episcopal en la que aparecen cinco figuras de distintos tamaños,
unas vestidas con casullas y otras con capas, además aparece un águila. Las
figuras acusan hieratismo y frontalidad, aunque también las hay que aparecen de
perfil, y su tamaño rebela su importancia dentro de la escena.

Uno
de los elementos escultóricos más valorado de la basílica de San Martín de
Mondoñedo de Foz es el frontal del ábside central, que hace las veces de
retablo. Es de estilo románico y se realizó durante el siglo XI.
Las
pinturas murales que decoran el transepto de la basílica de San Martín de
Mondoñedo de Foz se realizaron durante el siglo XII, pero se descubrieron en la
restauración llevada a término durante la primera década del siglo XXI. Se
reconocen las escenas de la Asunción de María, el Árbol de Jesé, la Salvación
de los justos, los Magos a acaballo, el banquete de Epulón y la resurrección de
Lázaro. Las figuras se ajustan a la ley de jerarquía y adolecen de hieratismo y
frontalidad, la paleta de colores es escasa y sin matices, abundando los
primarios, y están ausentes los juegos de luces y sombras.
Pinturas
murales del siglo XII adornan el transepto de la basílica de San Martín de
Mondoñedo de Foz.
La
basílica de San Martin de Mondoñedo de Foz debe su importancia histórica y
artística a haber sido la primera catedral española y ajustarse a las
características del primer románico.