Luisa Roldán (Sevilla, 1652-Madrid, 1706), conocida como La Roldana, es la primera escultora española de la que se tiene
noticia y es una de las representantes del arte barroco andaluz. Se formó en el
taller de su padre, Pedro Roldán. El rey Carlos II la nombró escultora de
Cámara (1692) y el rey Felipe V la confirmó (1701). Su categoría artística fue
reconocida por Louis Mayeul Chaudon, que la cita en el Nouveau Dictionnaire
Historique (1766).
Las carrera artística y las obras de Luisa Roldán presenta las siguientes características:
- Toda su producción es de carácter
religioso y se ajusta a los principios del Concilio de Trento (1545-1563) y de
la Contrarreforma.
- Sus clientes fueron instituciones
religiosas (iglesias, hospitales, cofradías, conventos y monasterios), la
nobleza de Madrid y la Corona, desde que fue nombrada escultora de Cámara por
el rey Carlos II en 1692 y confirmada por el rey Felipe V en 1701.
- Trabajó materiales muy diferentes:
piedra tallada y policromada, madera policromada, barro cocido y policromado,
plata y bronce. En el policromado de sus figuras contó con la colaboración de
su marido Luis Antonio Navarro de los Arcos.
- Las figuras se ajustan a un criterio
de belleza muy definido, que nunca abandonó: rostro ovalado, ojos rasgados,
cejas arqueadas y boca entreabierta.
- Las imágenes se caracterizan por su
expresividad. La representación de los sentimientos es realista; los
sentimientos más frecuentes se mueven entre el dramatismo y la serenidad.
- Las esculturas evolucionan desde la
monumentalidad por influencia del escultor flamenco José de Arce hasta la
delicadeza por influencia del pintor español Bartolomé Esteban Murillo.
- Las imágenes están dotadas de
volumen y movimiento muy desarrollados.
La carrera artística de Luisa Roldán pasó por tres etapas:
- Sevillana, de 1671 a 1684.
- Gaditana, de 1684 a 1688.
- Madrileña, de 1688 a 1706.
Durante
la etapa sevillana (1671-1684), Luisa Roldán se formó en el taller de
escultura de su padre, Pedro Roldán. Colaboró con este en la realización de
cuatro ángeles para La Exaltación, paso de Semana Santa de la Hermandad
del Cristo de la Exaltación de Sevilla. Además, se le atribuyen las siguientes
obras: Virgen de la Regla para la Hermandad del Prendimiento de Sevilla,
Virgen de la Estrella para la Hermandad de la Estrella de Sevilla, Virgen
de la Sede para la iglesia del hospital de los Venerables Sacerdotes de
Sevilla, Virgen con el Niño de la Academia de Medicina de Sevilla, Virgen
del Carmen del convento carmelita de Santa Ana de Sevilla y Virgen
Peregrina, que se conserva en el Museo del monasterio de Santa Cruz de
Sahagún.
Luisa
Roldán definió su estilo durante la etapa gaditana (1684-1688). Durante
de estos años firma algunas de sus mejores obras, caso de Ecce Homo
(1684), San Servando y San Germán, ambas de 1687, las tres en la
Santa y apostólica catedral de Santa Cruz de Cádiz, Nuestra Señora de la
Soledad (1688) para la Cofradía de la Soledad de Puerto Real en la iglesia
conventual de la Victoria.
De las citadas, la obra de mayor trascendencia artística es Ecce
Homo. Muestra un momento de la Pasión de Cristo, tras haber sido azotado;
aparece en contraposto, cabeza inclinada hacia el hombro derecho, cabello
negro, largo y ondulado, boca entreabierta, torso en parte desnudo, manos
amarradas al frente y cubierto por una clámide púrpura con orla dorada, que
forma una gran cantidad de pliegues de pequeño tamaño; las rodillas aparecen
magulladas y brazos, torso y piernas apenas ensangrentados; se muestra
descalzo. Los únicos postizos son las espinas de la corona y la caña que hace
las veces de cetro. La anatomía es realista y minuciosa. Llama la atención la
expresión dramática y conmovedora, que buscaba exacerbar la fe del creyente y
su identificación con Cristo. La imagen se realizó de la cabeza a la cintura en
madera de cedro y el resto, incluida la clámide, en madera de pino. La parte
añadida es del tercer cuarto del siglo XVIII. La policromía original es de Luis
Antonio de los Arcos, marido de Luisa Roldán. El Ecce Homo de Luisa Roldán es una obra maestra de la escultura
barroca española.

El Ecce
Homo de la Santa y apostólica catedral de Santa Cruz de Cádiz (1684) está
considerada la obra maestra de Luisa Roldán por sus calidades y expresividad.
Su fábrica es de madera policromada, uno de los materiales mejor trabajados por
Luisa Roldán. En el policromado contó con la colaboración de su marido Luis
Antonio Navarro de los Arcos.
Durante
la etapa madrileña (1688-1706), Luisa Roldán siguió realizando tallas en
madera policromada, destacando El arcángel san Miguel venciendo al demonio
(1692) por encargo del rey Carlos II para decorar el Real Monasterio de San
Lorenzo de El Escorial y Nazareno (hacia 1701-1705) para el convento de
Nazarenos de Sisante, y en barro cocido policromado, debiéndose citar Virgen
y el Niño con san Juan Bautista (1692) y El entierro de Cristo
(1701).
El
conjunto El arcángel san Miguel venciendo al demonio es algo mayor que
el natural. El arcángel aparece erguido, pisando al demonio, al que va a matar
con la espada; el santo aparece frontal, pero con la cabeza hacia abajo,
mirando sereno al demonio; el diablo se retuerce, su mirada es de miedo; la
escena es dramática y está dotada de gran movimiento. La paleta de colores es
escasa, predominando el blanco lechoso, el azul y el rojo, pero en tonos
suaves. Parece ser que el rostro del arcángel es un autorretrato de Luisa
Roldán y el del diablo un retrato de su esposo Luis Antonio Navarro de los
Arcos. Con esta obra Luisa Roldán consiguió que el rey Carlos II la nombrase
escultora de Cámara.

Luisa
Roldán consiguió que el rey Carlos II la nombrase escultora de Cámara después
de realizar El arcángel san Gabriel venciendo al demonio (1692). Es su
mejor obra de la etapa madrileña en estilo barroco. La realizó en madera
policromada.
El
conjunto El entierro de Cristo llama la atención por la combinación de
dos líneas compositivas: una horizontal, el cuerpo de Cristo inerte, y de
izquierda a derecha Nicodemo, José de Arimatea, María Magdalena y san Juan,
todos con expresiones dramáticas, habiendo representado a María Magdalena
llorando sobre la mano izquierda de Cristo; y otra vertical, la lápida
sostenida por dos acompañantes. La paleta de colores es variada y de
tonalidades suaves. Con esta obra Luisa Roldán consiguió que el rey Felipe V la
confirmase como escultura de Cámara.
Luisa
Roldán realizó El entierro de Cristo en barro cocido policromado. Es una obra de
pequeñas dimensiones, dominada por el dramatismo. Le valió que el rey
Felipe V la confirmase como escultora de Cámara en 1701.
Luisa
Roldán influyó en los colaboradores con los que contó en su taller de Cádiz,
destacando Pedro Duque Cornejo (1678-1757).