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sábado, 10 de abril de 2021

Casa Calvet, de Gaudí

Antonio Gaudí (Reus, 1852-Barcelona, 1926) trabajó como delineante antes de obtener el título de arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en 1878. Es el mejor representante del modernismo en España y por su obra original se le considera uno de los arquitectos más sobresalientes de todos los tiempos. Revolucionó la arquitectura al inspirarse en la naturaleza para crear nuevos elementos arquitectónicos. Entre sus obras más destacados hay que citar la Casa Calvet, construida entre 1898 y 1900, dentro de su etapa naturalista (1898-1914).

La fachada de la Casa Calvet es de inspiración barroca.

  

Gaudí levantó la Casa Calvet en el Ensanche de Barcelona por encargo del industrial textil Pedro Mártir Calvet.

El edificio debía cumplir funciones residenciales y comerciales, lo que explica su estructura y distribución de espacios: el sótano se dedicaría a almacén textil, el piso bajo a tienda, el piso principal a vivienda de los propietarios del inmueble, el resto de plantas a viviendas en alquiler y la azotea a terraza.

La fachada es de inspiración barroca. Los sillares están tallados al modo romano antiguo. La planta baja presenta cinco huecos enmarcados por parejas de columnas, que recuerdan a bobinas textiles. La planta principal ofrece una tribuna en el centro, dos balconeras a sus lados y dos balcones en los extremos. En las tres plantas superiores se alternan tres balcones y dos balconeras. Los balcones y las balconeras cuentan con una barandilla de hierro forjado.

El elemento más llamativo de la fachada es la tribuna de la planta noble. La clave del arco que culmina la puerta principal está decorada con elementos con una fuerte carga simbólica: las ramas de olivo representan la paz, las cuatro barras a Cataluña, el ciprés la hospitalidad y la “C” a la familia Calvet, propietaria del edificio. Las columnitas de la tribuna aparentan fragilidad por su pequeño diámetro; sus formas se inspiran en elementos de la industria textil, como bobinas y pernos, que simbolizan el trabajo, aunque las dos centrales presentan forma salomónica. Culmina la tribuna un ramo de narcisos, que representan la alegría de vivir, unos ramos de roble y laurel, que simbolizan la nobleza y el éxito y una cornucopia como representación del bienestar. La barandilla de hierro forjado está decorada con formas que reproducen setas, muy del gusto de Eduardo Calvet.

La tribuna es el elemento más llamativo de la fachada de la Casa Calvet.

  

La cornisa que remata la fachada presenta una línea ondulante, con tres vaguadas y dos crestas, coincidiendo estas con las balconeras. Las tres vaguadas están decoradas con otros tantos bustos de santos: san Pedro Mártir, san Ginés de Roma y san Ginés de Arlés. El espacio de las crestas está ocupado por dos balconcitos de hierro fundido con dos cartelas de hierro forjado y una argolla para pasar una soga y poder subir el mobiliario por el exterior del edificio hasta cada una de las viviendas. En la parte más alta de las crestas se lee “Any”, “Año” en catalán, y “1899”, haciendo referencia al año en el que arrancó la construcción de la Casa Calvet.

Un busto de san Ginés de Roma decora la parte alta de la fachada de la Casa Calvet.

  

En el interior de la Casa Calvet se suceden dos vestíbulos, que llevan al patio de luces, a la escalera y al ascensor. Cuatro columnas salomónicas sostienen los arcos elípticos de la escalera. Son llamativos los arrimaderos azul cobalto, los estucados de las paredes y los tiradores y mirillas de las puertas de las viviendas, las cuales adoptan formas orgánicas.

El vestíbulo que lleva a la escalera y al ascensor llama la atención por sus formas y decoración.

  

Los materiales empleados en la construcción de la Casa Calvet son piedra arenisca en la fachada principal, ladrillo y piedra artificial en la fachada posterior y granito, hierro y madera en el interior.


sábado, 27 de junio de 2020

Casa Batlló, de Gaudí


Antonio Gaudí (Reus, 1852-Barcelona, 1926) trabajó como delineante antes de obtener el título de arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en 1878. Es el mejor representante del modernismo en España y por su obra original se le considera uno de los arquitectos más sobresalientes de todos los tiempos. Revolucionó la arquitectura al inspirarse en la naturaleza para crear nuevos elementos arquitectónicos como puso de manifiesto en la Casa Batlló, construida entre 1904 y 1906 dentro de su etapa naturalista (1898-1914).

Gaudí hizo de la fachada el elemento más llamativo de la Casa Batlló por sus líneas ondulantes y colorido, que parece inspirarse en el mar Mediterráneo. Dentro de la fachada llama la atención la tribuna principal por las columnas de formas óseas.


La Casa Batlló es el resultado de la remodelación del edificio residencial construido por Emilio Sala Cortés en 1877 en el Paseo de Gracia, eje principal del recién estrenado Ensanche de Barcelona, planificado por Ildefonso Cerdá en 1859. José Batlló y Casanovas, empresario textil y hombre de negocios, compró el edificio de Sala Cortés en 1903 y encargó a Gaudí que lo derribase y levantase un edificio de nueva planta; sin embargo, Gaudí procedió a su remodelación entre los años 1904 y 1906 cambiando por completo su aspecto, convirtiéndolo en una obra de arte y dotándolo de una funcionalidad de la que carecía.

La Casa Batlló ofrece unas dimensiones de 32 m. de alto x 14,5 m. de ancho, con una superficie útil por piso de 450 m². Cuenta con ocho plantas, sótano, planta baja, cinco plantas principales y desván. Se articula alrededor de patio central, al que daban las habitaciones del servicio, escaleras y ascensor, proporciona luz y ventilación al edificio, mientras los salones y dormitorios nobles daban a la fachada.

El blanco y los tonos azulados resaltan la amplitud del vestíbulo de la Casa Batlló.


Gaudí dotó a la Casa Batlló de una fachada singular que llama la atención del espectador por sus líneas onduladas y elementos con forma ósea, colorido y luminosidad. Utilizó piedra arenisca, vidrio y cerámica y hierro fundido para los balcones. Diversos autores han concluido que Gaudí se inspiró en el mar Mediterráneo para dar forma a la fachada de la Casa Batlló. De la fachada destaca la tribuna del piso principal, el que ocupó la familia Batlló; ofrece cinco vanos forrados con vidrieras que se apoyan en ocho columnas de forma ósea; el friso de la tribuna está coronado con motivos escultóricos vegetales. Sobre a tribuna se disponen balcones, terrazas y vanos. Un elemento singular es el revestimiento con vidrio y cerámica en colores llamativos y distintos efectos dependiendo de la luz del día. La cubierta de la techumbre del edificio está recubierta con cerámica vidriada en forma de escamas. La fachada posterior del edificio presenta formas ondulantes y está forrada de trencadís o cerámica reciclada; a esta fachada asoman terrazas protegidas con una barandilla metálica; la planta del desván aparece cubierta con cerámicas decoradas con motivos florales y geométricos.

Se diseñaron tres accesos en la planta baja del edificio, uno para las viviendas, otro para la tienda y otro para las cocheras; el primero de hierro, cerámica, vidrio, mármol y estuco y los otros dos de madera. El vestíbulo de acceso tiene forma rectangular y techos curvos.

El salón principal de la planta noble de la Casa Batlló destaca por la combinación de columnas exentas, techo de líneas helicoidales y gran cristalera.


De las plantas principales destaca la planta noble, la que ocupaba la familia Batlló, y dentro de esta el salón principal, que ofrece un techo de formas helicoidales en relieve, columnas exentas y un gran ventanal orientado al Paseo de Gracia y que al exterior es la gran tribuna de líneas ondulantes. Otro elemento llamativo es la chimenea con forma de seta del que fuera despacho de José Batlló y Casanovas.

Los azulejos del patio de luces ofrecen una intensidad decreciente en tonos azules desde el último piso hasta el bajo para dar más luminosidad a los pisos inferiores.


Otras dependencias llamativas de la Casa Batlló son el patio posterior, el jardín interior con jardineras cubiertas de trencadís, el desván por su sucesión de arcos catenarios, la escalera de caracol que comunica este con la azotea, donde destacan la cruz gaudiana de cuatro brazos y las chimeneas de formas sinuosas y de vivos colores.

La azotea de la Casa Batlló ofrece formas oníricas, desde la cruz gaudiana de cuatro brazos a las chimeneas de formas sinuosas y vivos colores.


La familia Batlló vendió la Casa Batlló a Seguros Iberia en 1954, que lo destinó a oficinas; la familia Bernat, propietaria de Chupa Chups lo adquirió en 1993, lo restauró y lo abrió al público.

La Casa Batlló fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1969 y la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad Obras de Antonio Gaudí. 

viernes, 4 de octubre de 2019

Casa Botines, de Gaudí

Antonio Gaudí (Reus, 1852-Barcelona, 1926) trabajó como delineante antes de obtener el título de arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en 1878. Es el mejor representante del modernismo en España y por su obra original se le considera uno de los arquitectos más sobresalientes de todos los tiempos. Revolucionó la arquitectura al inspirarse en la naturaleza para crear nuevos elementos arquitectónicos. La mayoría de sus obras se encuentran en la ciudad de Barcelona; fuera realizó El Capricho, en Comillas (1883-1885), el Palacio Episcopal de Astorga (1889-1915) y la Casa Botines, en León (1891-1893).

Gaudí construyó la Casa Botines entre 1891 y 1893, durante su etapa neogótica (1888-1898). Contó con la colaboración de Claudio Alsina Bonafont. El edificio debe su nombre al empresario textil catalán afincado en León Juan Homs Botinàs; su segundo apellido derivó en Botines. Es menos conocida como Casa Fernández y Andrés, empresarios que continuaron con el negocio que fundó Juan Homs Botinàs. Fue reformada en 1931, suprimiéndose el altillo de madera de la planta baja y la escalera central y se sustituyeron los mostradores de madera por otros de mármol y cristal, y en 1953, eliminado siete de los 28 pilares del sótano. Caja España, propietaria del edificio, lo restauró en 1996, devolviéndolo a su estado original. La Fundación España-Duero dio un uso museístico a la Casa Botines, abriendo en 2017 el Museo Gaudí Casa Botines.

La Casa Botines se convirtió desde su construcción en los años noventa del siglo XIX en uno de los edificios emblemáticos de la ciudad de León y de la etapa neogótica de Gaudí.


Gaudí diseñó el plano de la Casa Botines en 1891, las obras se llevaron a cabo durante 1892 y culminaron en 1893 con la instalación sobre la puerta de la fachada principal de la estatua San Jorge y el dragón, diseñada por Lorenzo Matamala.

El sistema constructivo para la Casa Botines fue el de zanjas corridas rellenas de mampostería hormigonada, que Gaudí utilizaba en Cataluña, pero que en León fue visto con desconfianza por temor a que el edificio pudiese caerse.

Gaudí diseñó un edificio que diese respuesta a los distintos usos que iba a prestar –de servicios, planta baja y semisótano, y residencial, las cuatro platas superiores–, que tuviese en cuenta el entorno, lo que explica que el exterior se levantase en estilo neogótico, y que en su interior fuese cómodo y elegante ajustándose a los gustos de la época, lo que justifica que el interior sea de estilo modernista.

La Casa Botines presenta una planta trapezoidal, rodeada por un foso. Las cuatro fachadas tienen longitudes distintas: la norte 35,5 m., la sur, 28,5 m., la este 25 m. y la oeste 20 m. Cada fachada tiene  una puerta de acceso a distintas partes del edificio: la de la fachada principal permitía acceder a la tienda y las oficinas, la posterior a esta daba acceso al almacén y las puertas laterales llevaban a las viviendas. Las fachadas están enmarcadas por torres esquineras de planta cilíndrica.

La Casa Botines ofrece planta trapezoidal.


La marcada disposición horizontal de las fachadas se ve compensada con la verticalidad de las torres esquineras de planta circular, que recorren el edificio desde la primera planta a la última y que están rematadas por unos esbeltos pináculos; las ventanas de la última planta que sobresalen en altura con respecto a la cornisa superior de cierre de la fachada también dotan de verticalidad a la misma. Cada planta está marcada por una cornisa en voladizo. Las ventanas son de hechura gótica, con tracerías que las segmentan en varios lienzos verticales; son de mayor tamaño las de las plantas inferiores que las de las superiores con el fin de que las viviendas reciban más luz. Los patios interiores se escalonan en altura, lo que permite que la luz llegue a las plantas inferiores, pero lleva a que los interiores de cada planta sean más pequeños en superficie.

La fachada es de aspecto monumental por su impacto visual, pero rústico en su aspecto por el empleo de sillares almohadillados de distintos tamaños y pizarra para la cubierta del edificio y de las torres esquineras.

Los motivos ornamentales más llamativos se concentran en la puerta de entrada al edificio de la fachada principal y son la forja metálica del intradós de la puerta de acceso, que presenta motivos vegetales y una boca de león abierta, obra de Juan Oñós, y la estatua San Jorge y el dragón, de 2,9 m. de altura, diseñada por el escultor Lorenzo Matamala y producida por el artesano de la piedra Antonio Cantó.

La puerta de acceso de la fachada principal de la Casa Botines ofrece un aspecto monumental por sus dimensiones y por la escultura que la corona, San Jorge y el dragón, diseñada por Lorenzo Matamala. Por el contrario, los sillares almohadillados le dan al edificio un aspecto rústico.


La distribución interior de la Casa Botines varía en función del uso que iba a proporcionar. En el semisótano y la planta baja, destinados a tienda y almacenes, desarrolló la planta libre, sustituyendo los muros de carga por 28 pilares de fundición de 20 cm. de diámetro; esta solución permitía destruir el espacio con arreglo a las necesidades logísticas de cada momento, además de una mayor iluminación y ventilación. Por el contrario, en las plantas destinadas a viviendas el espacio se dividió en 96 módulos (12 en las fachadas largas y 8 en las cortas), lo que permitía maximizar el espacio y distribuir de una manera eficiente muros, pilares, escaleras y patios de luces; además, el techo de las viviendas descansa sobre jacenas de hierro. La decoración y mobiliario de las viviendas eran de estilo modernista.

Una de las innovaciones más llamativas que ofrece la Casa Botines está en las puertas de acceso a las viviendas, que cuentan con una doble abertura, una mayor para poder introducir el mobiliario con comodidad y otra menor, enmarcada por la mayor, para el acceso de las personas. Además, proporcionaban una monumentalidad a la vivienda en correspondencia a la que ofrecía la fachada principal del edificio.

Las puertas de entrada a las viviendas fueron una de las innovaciones más prácticas que introdujo Gaudí en la Casa Botines.


Gaudí utilizó como materiales de construcción el granito y la pizarra, típicos en la arquitectura leonesa, lo que permitía adaptarse al entorno, y útiles para paliar el impacto del clima.

La Casa Botines debe su importancia a ser uno de los edificios más representativos de la etapa neogótica de Gaudí, presentar innovaciones en función del uso que fuese a tener cada planta del edificio, desde la planta libre a las puertas de entrada a las viviendas y haber establecido una relación armónica entre el exterior neogótico y el interior modernista; además, es uno de los pocos edificios que Gaudí levantó fuera de Barcelona.

La Casa Botines fue declarada monumento histórico-artístico en 1969.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Parque Güell, de Gaudí

Antonio Guadí (Reus, 1852-Barcelona, 1926) está entre los arquitectos más destacados del modernismo y de todos los tiempos por su capacidad creativa y originalidad. Revolucionó la arquitectura inspirándose en la naturaleza para crear nuevos elementos constructivos como puso de manifiesto en el parque Güell de Barcelona, construido entre 1900 y 1914, dentro de su etapa naturalista (1898-1914).


La salamandra de la escalinata de acceso a la plaza central es el icono con el que se relaciona el parque Güell de Barcelona.


Eusebio Güell compró y unió las fincas Can Muntaner de Dalt y Can Coll i Pujol en 1899, a continuación le encargó a Gaudí su urbanización, que no se llevó a efecto, sólo se realizó el parque Güell.

Colaboraron con Gaudí los arquitectos Jose María Jujol, Francisco Berenguer, Juan Rubio, Julio Batllevell y Llorenç Matamala. Las obras las ejecutó el contratista Josep Pardo i Casanovas.

La construcción del parque Güell se llevó a término en varias etapas:
  • Entre 1900 y 1903 se construyó la cerca que rodea el parque, los pabellones de entrada, el refugio para carruajes, la escalinata de acceso, los caminos y viaductos y el sistema de alcantarillado.
  • Entre 1904 y 1906 se erigió la casa de muestra, actual Casa-Museo Gaudí.
  • En 1905 se edificó la Casa Trías.
  • Entre 1908 y 1909 se construyó la Sala Hipóstila.
  • Entre 1907 y 1914 se levantó el teatro griego con el banco ondulado.

Gaudí dotó al parque Güell de un sentido religioso. Aprovechó el desnivel del terreno, una colina de 60 m., para proyectar un camino que lleva desde la entrada al parque, que simboliza la entrada al paraíso, hasta la cima, donde se encuentra el monumento del Calvario o colina de las Tres Cruces.

La entrada al parque es una puerta de hierro forjado, que representa hojas de palmito. A los lados se sitúan dos pabellones, uno destinado a portería y otro a administración y mantenimiento de las instalaciones. Junto a los pabellones arranca la muralla de cierre del recinto; está construida en piedra rústica del lugar y cerámica. A la entrada hay un vestíbulo para organizar los accesos al parque, a su izquierda hay un área de almacén y garaje y a la derecha un refugio de carruajes con una sala circular con una columna central de forma cónica.

El forjado de la puerta de entrada al parque Güell asemeja hojas de palmito.


Los pabellones de entrada destacan por las bóvedas paraboloides hiperbólicas cubiertas con cerámica. El pabellón de administración tiene dos plantas, terraza y una torre coronada por la cruz gaudiana o cruz de cuatro brazos. El pabellón de portería tiene tres plantas y está rematado por una cúpula en forma de seta. Los materiales empleados en la edificación de los pabellones fueron la piedra rústica del lugar y el trencadís.

La escalinata que lleva del vestíbulo hasta la plaza central está dispuesta de manera simétrica alrededor de la escultura de una salamandra, que se ha convertido en el emblema del parque. La escalinata está ubicada entre muros almenados, y tiene tres tramos de once escalones y uno de doce. En el centro su ubican tres fuentes con conjuntos escultóricos; en la primera, un círculo, símbolo del mundo, y un compás, símbolo del arquitecto; en la segunda, el escudo de Cataluña y una serpiente, que alude a la medicina; y en la tercera, la salamandra, que representa a la ciudad francesa de Nimes, donde creció Eusebi Güell. Una construcción en forma de trípode alude a la pitonisa de Delfos. En el último tramo de la escalinata se sitúa un banco en forma de odeón, le da el sol durante en invierno y la sombra en verano.

La Sala Hipóstila o Sala de las Cien Columnas se sitúa sobre la escalinata. Se cuentan 86 columnas estriadas, de 6 m. de alto y 1,20 de diámetro, hechas con mortero y escombro y recubiertas de trencadís hasta una altura de 1,80 m., simulan mármol. Las columnas exteriores están inclinadas para lograr un mejor equilibrio estructural. Son de orden dórico, pero con ábaco octogonal. La cubierta está compuesta por bóvedas semiesféricas revestidas de trencadís blanco, entre cuyos espacios se sitúan 4 plafones circulares o rosetas que representan las estaciones del año, están decorados con soles de 24 y 14 puntas que representan el ciclo lunar.

El techo de la Sala Hipóstila está cubierto con bóvedas semiesféricas revestidas de trencadís decoradas con soles.


La plaza central tiene forma oval. Su borde sirve de banco y ondula a lo largo de 110 m.; aparece recubierto de trencadís; los colores predominantes son el amarillo, azul, blanco y verde; los motivos decorativos son abstractos y figurativos, como signos del zodiaco, estrellas, flores y peces, entre otros.

Un banco corrido ondulante bordea la plaza central del parque Güell de Barcelona. Está forrado de trencadís.


Los viaductos permiten caminar por el parque, anchos para el paso de carruajes, y porticados para los peatones. Tienen soluciones estructurales diferenciadas, inspiradas en distintos estilos arquitectónicos: el inferior o viaducto del Museo en estilo gótico, el intermedio o viaducto del Algarrobo en estilo barroco y el superior o viaducto de las Jardineras en estilo románico. El camino principal o del Rosario parte de la plaza central y atraviesa el parque en sentido transversal.

Vista de uno de los viaductos del parque Güell de Barcelona. Se utilizó piedra rústica del lugar para su construcción.


En lo más alto del parque se encuentra el Calvario, concebido como monumento megalítico. Tiene planta circular y dos rampas de escaleras. En la cima se sitúan las tres cruces, una en forma de flecha que apunta al cielo.

El monumento del Calvario corona el parque Güell de Barcelona.


La Casa-Museo Gaudí fue diseñada por Francisco Berenguer como casa de muestra de la urbanización. El espacio está distribuido en sótano y tres plantas.

La única casa que se construyó del proyecto urbanístico original fue la Casa Trías, diseñada por el arquitecto Julio Betllavell.

la muerte de Eusebio Güell en 1918 sus herederos vendieron el parque Güell al Ayuntamiento de Barcelona, que lo abrió al público en 1926, en 1969 fue declarado Monumento Nacional Histórico-Artístico y en 1984 Patrimonio de Humanidad por la UNESCO dentro de la categoría “Obras de Antoni Gaudí”.

El parque Güell debe su importancia a ser la realización urbanística más importante de Gaudí en la ciudad de Barcelona.

viernes, 16 de marzo de 2018

Puig i Cadafalch

Josep Puig i Cadafalch (Mataró, 1867-Barcelona, 1956) es uno de los arquitectos más destacados del modernismo español de finales del siglo XIX y principios del XX. Estudió Arquitectura y Ciencias Exactas en Barcelona. Se formó como arquitecto a la sombra de Lluis Domenech i Montaner. En 1891 asumió el cargo de arquitecto municipal de Mataró. Su creación arquitectónica comenzó a tener interés a partir de la construcción de la Casa Martí (1896). Luego vinieron otros edificios modernistas hasta muy entrado el siglo XX y que le consagraron como uno de los arquitectos emblemáticos del modernismo barcelonés. Durante la Guerra Civil española (1936-1939) se exilió en París, donde dio clases de arquitectura e historia en la universidad. A su regreso a España se ocupó en restaurar edificios históricos y desde 1942 dirigió el Instituto de Estudios Catalanes.

La carrera profesional de Puig i Cadafalch pasó por las tres etapas siguientes:
  • Rosa, de 1896 a 1905.
  • Blanca, de 1906 a 1914.
  • Amarilla, de 1915 a 1929.


La Casa Coll i Regàs (1898) es una de las pocas construcciones de Puig i Cadafalch fuera de Barcelona. Se encuentra en Mataró.
  

Durante la etapa rosa (1896-1905), Puig y Cadafalch se inspiró en las casas de campo de la aristocracia catalana a las que añadió elementos de la arquitectura nórdica. A esta etapa  pertenecen edificios tan señeros como la Casa Coll i Regàs, la Casa Amatller, la Casa Macaya, la Casa Terrades o de les Punxes y el Palacio del Barón de Quadras, la primera en Mataró y las demás en Barcelona.

La Casa Coll i Regàs se levantó 1898. Cuenta con dos pisos y un ático bajo con galería corrida de arcos conopiales. Destaca el cuerpo central, un balcón sobresaliente, cubierto y con cuatro columnas salomónicas. Sobre él dos ventanas de arco conopial dentro de una estructura escalonada. La decoración de la fachada está compuesta por esgrafiados, esculturas sobre la puerta de acceso –la Filosa, de Eusebi Arnau– y ventanas, forjados y cerámica. En el interior, la sala central está iluminada con luz natural gracias a una gran vidriera.

La Casa Amatller (1900) es una de las obras más señeras de Puig i Cadafalch.
      
  
La Casa Amatller se terminó en 1900. Sus formas son las de un palacio gótico. Es un edificio de cuatro platas, la tercera es una galería corrida, y buhardilla escalonada. Se accede al edificio a través de dos puertas asimétricas enlazadas por un motivo decorativo la escultura San Jorge, de Eusebi Arnau. La fachada está decorada con un esgrafiado. El vestíbulo está pensado para la entrada de carruajes y está decorado con lámparas y vitrales.

La Casa Macaya se concluyó en 1901. La fachada está contenida entre dos torres. Aun siendo de color blanco se incluye en la etapa rosa. Presenta esgrafiados en ocre. La ornamentación se restringe al balcón corrido del primer piso o planta principal, los remates de las ventanas y una tribuna, que cuenta con columnas salomónicas, un arco geminado, azulejos azules y motivos florales. La última planta es una galería corrida. Los esgrafiados son obra de Joan Paradís, los forjados de Manuel Ballarín y la ornamentación en piedra labrada de Eusebi Arnau y Alfons Jujol. En el interior destacan el vestíbulo, decorado con esgrafiados y azulejos azules, y la escalera de acceso a la planta superior, de carácter monumental, labrada en piedra con motivos decorativos florales.

  La escalera interior de la Casa Macaya (1901) llama la atención por su carácter monumental y  decoración esgrafiada y floral.
  

La Casa Terrades o de les Punxes se construyó en 1905 con el fin de unificar tres inmuebles. Su aspecto es de un edificio salido del gótico flamenco. Cuenta con una planta baja con arcadas de medio punto de fábrica en piedra, el resto de plantas en fábrica de ladrillo rojo, la planta noble con balcones y ventanas enmarcados con columnas y con decoración en piedra y forjados y otras cuatro plantas, la penúltima una galería de arcos de medio punto. El edificio cuenta con cinco torres circulares coronadas con agujas cónicas sobre una galería de arcos de medio punto. La techumbre es a dos aguas.

La Casa Terrades o de les Punxes (1905) se inspira en el gótico flamenco.
  

El Palacio del Barón de Quadras es una reforma de un edificio anterior, llevada a término en 1906. Cuenta con dos fachadas. La principal es de inspiración plateresca, se accede a través de una gran puerta con arco festoneado, la planta noble cuenta con una tribuna corrida compuesta por arcos escarzanos, y decorada con generosidad, la segunda planta presenta cuatro ventanas góticas, la tercera es una galería de siete arcos y remata el edificio unas buhardillas. La fachada posterior cuenta con una tribuna corrida en la primera planta, que se prolonga en vertical en la parte central, además, presenta esgrafiados florales policromos. En el interior destaca la escalera, que lleva hasta la planta principal, con barandilla de piedra.

Otros edificios de la etapa rosa son la Casa Garí (1900), que acoge un teatro, Can Serra (1903), con una torre medieval en la fachada y un voladizo con cerámica vidriada, y la Casa Puig i Cadafalch (1905), con un interior laberíntico.

La fachada principal del Palacio del Baón Quadras (1906) se inspira en el plateresco.


Durante la etapa blanca (1906-1914) los edificios se definen por el idealismo racionalista, que trata de satisfacer los gustos de la alta burguesía barcelonesa. Las fachadas son de color blanco. A esta etapa pertenecen la Casa Pere Company, la Casa Muley Afid y la Casa Pich i Pon, las tres en Barcelona.

La Casa Pere Company (1911) inaugura la etapa blanca de Puig i Cadafalch.

  
La Casa Pere Company está considerada la primera de la etapa blanca. Se edificó en 1911. Es de pequeñas dimensiones. Cuenta con tres plantas, la última abuhardillada, y balcón esquinero. Sobre el balcón de la última planta aparece como elemento decorativo un esgrafiado de la Virgen de la Asunción, de Tomás Fontanals.

La Casa Muley Afid se levantó en 1911. Se organiza alrededor de una torre de tres cuerpos, el primero con una ventana, el segundo con un mirador entre columnas salomónicas de fábrica de ladrillo y el tercero dos ventanas con arco rebajado, el remate es cónico. El resto de cuerpos se organizan en entrantes y salientes. Los aleros están muy marcados. El color de la casa es el blanco y para los elementos decorativos utiliza el marrón de los ladrillos y el verde de las tejas, además hay esgrafiados sobre las ventanas y el mirador de la torre. La casa está rodeada por un jardín.

La Casa Pich i Pon se construyó en 1911. Cuenta con pisos de planta libre para que sus habitantes los puedan organizar a su conveniencia. En la decoración se combinan elementos clásicos y barrocos.

Como urbanista proyectó en 1914 el enlace de la Vía Layetana con el barrio gótico de Barcelona.

La Casa Muley Afid (1911) se estructura alrededor de una torre central.
  

La etapa amarilla (1915-1929) es monumentalista. Se inspira en la arquitectura de la antigua Roma a la vez que se introducen elementos típicos de la arquitectura tradicional andaluza y valenciana. A esta etapa pertenecen la Plaza de España de Barcelona y los Palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

La Plaza de España de Barcelona tiene forma circular, inscrita en un hemiciclo formado por una columnata barroca y con un conjunto escultórico monumental en su centro ajardinado.

Los Palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 se construyeron entre 1918 y 1923. En verdad no son dos palacios y sí dos pabellones que se estructuran a partir de dos naves adosadas de grandes dimensiones. La planta es una retícula integrada por módulos cuadrangulares sobre columnas como únicos elementos de soporte de la cubierta. Las fachadas son ciegas y están decoradas con columnas salomónicas esgrafiadas. La iluminación es cenital, a través de claraboyas.

El Palacio de Alfonso XIII se construyó para la Exposición Universal de Barcelona de 1929.


Puig i Cadafalch también trabajó como restaurador de edificios históricos. Hay que citar la restauración que llevó a cabo en las iglesias San Juan de las Abadesas y San Miguel de Ciuxá.

Además, Puig i Cadafalch fue un brillante historiador del arte románico. Sus conocimientos están recogidos en La arquitectura románica en Cataluña (1909-1918) y La geografía y los orígenes del primer arte románico (1930).