viernes, 16 de marzo de 2018

Puig i Cadafalch

Josep Puig i Cadafalch (Mataró, 1867-Barcelona, 1956) es uno de los arquitectos más destacados del modernismo español de finales del siglo XIX y principios del XX. Estudió Arquitectura y Ciencias Exactas en Barcelona. Se formó como arquitecto a la sombra de Lluis Domenech i Montaner. En 1891 asumió el cargo de arquitecto municipal de Mataró. Su creación arquitectónica comenzó a tener interés a partir de la construcción de la Casa Martí (1896). Luego vinieron otros edificios modernistas hasta muy entrado el siglo XX y que le consagraron como uno de los arquitectos emblemáticos del modernismo barcelonés. Durante la Guerra Civil española (1936-1939) se exilió en París, donde dio clases de arquitectura e historia en la universidad. A su regreso a España se ocupó en restaurar edificios históricos y desde 1942 dirigió el Instituto de Estudios Catalanes.

La carrera profesional de Puig i Cadafalch pasó por las tres etapas siguientes:
  • Rosa, de 1896 a 1905.
  • Blanca, de 1906 a 1914.
  • Amarilla, de 1915 a 1929.


La Casa Coll i Regàs (1898) es una de las pocas construcciones de Puig i Cadafalch fuera de Barcelona. Se encuentra en Mataró.
  

Durante la etapa rosa (1896-1905), Puig y Cadafalch se inspiró en las casas de campo de la aristocracia catalana a las que añadió elementos de la arquitectura nórdica. A esta etapa  pertenecen edificios tan señeros como la Casa Coll i Regàs, la Casa Amatller, la Casa Macaya, la Casa Terrades o de les Punxes y el Palacio del Barón de Quadras, la primera en Mataró y las demás en Barcelona.

La Casa Coll i Regàs se levantó 1898. Cuenta con dos pisos y un ático bajo con galería corrida de arcos conopiales. Destaca el cuerpo central, un balcón sobresaliente, cubierto y con cuatro columnas salomónicas. Sobre él dos ventanas de arco conopial dentro de una estructura escalonada. La decoración de la fachada está compuesta por esgrafiados, esculturas sobre la puerta de acceso –la Filosa, de Eusebi Arnau– y ventanas, forjados y cerámica. En el interior, la sala central está iluminada con luz natural gracias a una gran vidriera.

La Casa Amatller (1900) es una de las obras más señeras de Puig i Cadafalch.
      
  
La Casa Amatller se terminó en 1900. Sus formas son las de un palacio gótico. Es un edificio de cuatro platas, la tercera es una galería corrida, y buhardilla escalonada. Se accede al edificio a través de dos puertas asimétricas enlazadas por un motivo decorativo la escultura San Jorge, de Eusebi Arnau. La fachada está decorada con un esgrafiado. El vestíbulo está pensado para la entrada de carruajes y está decorado con lámparas y vitrales.

La Casa Macaya se concluyó en 1901. La fachada está contenida entre dos torres. Aun siendo de color blanco se incluye en la etapa rosa. Presenta esgrafiados en ocre. La ornamentación se restringe al balcón corrido del primer piso o planta principal, los remates de las ventanas y una tribuna, que cuenta con columnas salomónicas, un arco geminado, azulejos azules y motivos florales. La última planta es una galería corrida. Los esgrafiados son obra de Joan Paradís, los forjados de Manuel Ballarín y la ornamentación en piedra labrada de Eusebi Arnau y Alfons Jujol. En el interior destacan el vestíbulo, decorado con esgrafiados y azulejos azules, y la escalera de acceso a la planta superior, de carácter monumental, labrada en piedra con motivos decorativos florales.

  La escalera interior de la Casa Macaya (1901) llama la atención por su carácter monumental y  decoración esgrafiada y floral.
  

La Casa Terrades o de les Punxes se construyó en 1905 con el fin de unificar tres inmuebles. Su aspecto es de un edificio salido del gótico flamenco. Cuenta con una planta baja con arcadas de medio punto de fábrica en piedra, el resto de plantas en fábrica de ladrillo rojo, la planta noble con balcones y ventanas enmarcados con columnas y con decoración en piedra y forjados y otras cuatro plantas, la penúltima una galería de arcos de medio punto. El edificio cuenta con cinco torres circulares coronadas con agujas cónicas sobre una galería de arcos de medio punto. La techumbre es a dos aguas.

La Casa Terrades o de les Punxes (1905) se inspira en el gótico flamenco.
  

El Palacio del Barón de Quadras es una reforma de un edificio anterior, llevada a término en 1906. Cuenta con dos fachadas. La principal es de inspiración plateresca, se accede a través de una gran puerta con arco festoneado, la planta noble cuenta con una tribuna corrida compuesta por arcos escarzanos, y decorada con generosidad, la segunda planta presenta cuatro ventanas góticas, la tercera es una galería de siete arcos y remata el edificio unas buhardillas. La fachada posterior cuenta con una tribuna corrida en la primera planta, que se prolonga en vertical en la parte central, además, presenta esgrafiados florales policromos. En el interior destaca la escalera, que lleva hasta la planta principal, con barandilla de piedra.

Otros edificios de la etapa rosa son la Casa Garí (1900), que acoge un teatro, Can Serra (1903), con una torre medieval en la fachada y un voladizo con cerámica vidriada, y la Casa Puig i Cadafalch (1905), con un interior laberíntico.

La fachada principal del Palacio del Baón Quadras (1906) se inspira en el plateresco.


Durante la etapa blanca (1906-1914) los edificios se definen por el idealismo racionalista, que trata de satisfacer los gustos de la alta burguesía barcelonesa. Las fachadas son de color blanco. A esta etapa pertenecen la Casa Pere Company, la Casa Muley Afid y la Casa Pich i Pon, las tres en Barcelona.

La Casa Pere Company (1911) inaugura la etapa blanca de Puig i Cadafalch.

  
La Casa Pere Company está considerada la primera de la etapa blanca. Se edificó en 1911. Es de pequeñas dimensiones. Cuenta con tres plantas, la última abuhardillada, y balcón esquinero. Sobre el balcón de la última planta aparece como elemento decorativo un esgrafiado de la Virgen de la Asunción, de Tomás Fontanals.

La Casa Muley Afid se levantó en 1911. Se organiza alrededor de una torre de tres cuerpos, el primero con una ventana, el segundo con un mirador entre columnas salomónicas de fábrica de ladrillo y el tercero dos ventanas con arco rebajado, el remate es cónico. El resto de cuerpos se organizan en entrantes y salientes. Los aleros están muy marcados. El color de la casa es el blanco y para los elementos decorativos utiliza el marrón de los ladrillos y el verde de las tejas, además hay esgrafiados sobre las ventanas y el mirador de la torre. La casa está rodeada por un jardín.

La Casa Pich i Pon se construyó en 1911. Cuenta con pisos de planta libre para que sus habitantes los puedan organizar a su conveniencia. En la decoración se combinan elementos clásicos y barrocos.

Como urbanista proyectó en 1914 el enlace de la Vía Layetana con el barrio gótico de Barcelona.

La Casa Muley Afid (1911) se estructura alrededor de una torre central.
  

La etapa amarilla (1915-1929) es monumentalista. Se inspira en la arquitectura de la antigua Roma a la vez que se introducen elementos típicos de la arquitectura tradicional andaluza y valenciana. A esta etapa pertenecen la Plaza de España de Barcelona y los Palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

La Plaza de España de Barcelona tiene forma circular, inscrita en un hemiciclo formado por una columnata barroca y con un conjunto escultórico monumental en su centro ajardinado.

Los Palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 se construyeron entre 1918 y 1923. En verdad no son dos palacios y sí dos pabellones que se estructuran a partir de dos naves adosadas de grandes dimensiones. La planta es una retícula integrada por módulos cuadrangulares sobre columnas como únicos elementos de soporte de la cubierta. Las fachadas son ciegas y están decoradas con columnas salomónicas esgrafiadas. La iluminación es cenital, a través de claraboyas.

El Palacio de Alfonso XIII se construyó para la Exposición Universal de Barcelona de 1929.


Puig i Cadafalch también trabajó como restaurador de edificios históricos. Hay que citar la restauración que llevó a cabo en las iglesias San Juan de las Abadesas y San Miguel de Ciuxá.

Además, Puig i Cadafalch fue un brillante historiador del arte románico. Sus conocimientos están recogidos en La arquitectura románica en Cataluña (1909-1918) y La geografía y los orígenes del primer arte románico (1930).

viernes, 9 de marzo de 2018

Sepulcro de Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara, de Johan Lome de Tournay

Johan Lome de Tournay (Tournay, ¿?-Viana, 1449) fue un escultor borgoñón que se instaló en Navarra en 1411 a petición de Carlos III el Noble. Trabajó en los Palacios de Olite y Tafalla y fue nombrado maestro mayor de la catedral de Santa María de Pamplona en 1439. Su obra maestra es el sepulcro de Carlos III el Noble y Leonor de Castilla (1419).

Johan Lome de Tournay: Sepulcro de Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara, 1419.
Estilo: Gótico.
Técnica: Alabastro policromado, mármol y bronce.
Temática: Funeraria.
Dimensiones: 273 x 212 x 108 cm.
Catedral de Santa María, Pamplona, España.


El sepulcro de Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara se llevó a término en el taller que Johan Lome de Tournay tenía en la villa de Olite entre 1413 y 1419. Se inició en 1413 en vida de los reyes, aunque la reina murió en 1416.

El sepulcro se ajusta al modelo de cama exenta de planta rectangular y con una reproducción de los difuntos en la parte superior en posición de yacentes. Las figuras se encuentran bajo doseles góticos. Los lados de la cama sepulcral están decorados con figuras plorantes sobre un zócalo, bajo doseles góticos, separados por columnas y rematados por pináculos. La cama está realizada en mármol y las figuras de los yacentes y de los plorantes en alabastro. Se conservan restos de policromía.

Los reyes aparecen en posición de yacentes. Se muestran en actitud serena, con los ojos abiertos y las manos en oración. De sus rasgos se deduce que fueron representados en la plenitud de sus vidas. El estudio anatómico es sobresaliente. En el rey llama la atención la nariz grande, los labios finos, las manos robustas y las arrugas y venas marcadas; viste una estameña lisa con una sobretúnica, que en su borde está decorada con una cenefa de flores de lis realizada en bronce, y capa anudada en el hombro derecho, recogida con el brazo izquierdo; a sus pies, un león. La reina está representada con una sonrisa y el cabello recogido; sus rasgos son delicados; viste con una túnica ondulada sobre los pies y sobre ella una pieza a modo de chaleco con un cordón de bronce; a sus pies dos lebreles. Rey y reina están coronados con coronas abiertas, con 16 florones, la mitad de mayor tamaño que el resto, realizadas en bronce; en tiempos estaban decoradas con perlas, hoy se ven los cabujones que las recibían.

Primer plano de Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara.


La simbología es importante: la flor de lis representa la perfección, el león la fortaleza, el valor y el poder del rey y los perros la fidelidad de la reina hacia su esposo.

Se sabe que la cama estaba cubierta con láminas de oro. Se conservan restos de policromía en azul y rojo.

Sobre el dosel de Carlos III y alrededor de la cama se lee la inscripción siguiente: “aquí iaze sepellido el de buena memoria don karlos IIII Rey de nauarra et duc de nemoux descendiet en recta línea del emperador sant Karlos magno et de sant loys Rey de Francia Et recobro en su tempo vna grant part de villas et castillos de su regno que seyan en mano del rey de Castilla et sus tierra de Francia que seyan empachadas por los reyes de Francia et de Inglaterra Este en su tiempo ennobleció et exalco en dignidades et honnores a muchos ricos hombres Caballeros et fijos dalgo naturales suyos Et fezo muchos notables hedificis en su regno Et fue muy piadoso et misericordioso Et Regno Rey XXXVIII aynnos Et fino lo VIII dia de septebre del aynno mil cccc et XXVI”.

Sobre el dosel de Leonor de Castilla y alrededor de la cama se lee la inscripción siguiente: “aquí iaze sepellida la reyna dona Leonor infanta de castilla muger del rey don Karlos IIII qui dios perdone la qual fue muy buena reyna sabia et deuota et fino Vº dia de marco del ayno de mil cccc et XVI et rogat dios por su alma”.

Llama la atención el error de citar a Carlos III como Carlos IIII. Esto se debe a considerar a Carlo Magno como Carlos I.

Los lados de la cama del sepulcro de Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara están decorados por 28 plorantes.
  

En los lados de la cama aparecen 28 plorantes, ocho en cada lado largo y seis en cada lado corto; son de pequeño tamaño, entre 48 y 55 cm. Se ofrecen en altorrelieve sobre un zócalo, bajo doseles góticos, separados por columnas y rematados por pináculos. Entre las figuras se sabe que están representados el obispo Martín de Zalba y su sobrino Miguel, el obispo Sánchez de Oteiza y fray Pere Deça, confesor de Leonor de Castilla. Los plorantes velan los cuerpos de los difuntos rezando o leyendo el Libro de las Horas.

Colaboraron con Johan Lome de Tournay los escultores Michel de Reims, Anequín de Sora, Vicente Hugart, Juan de Borgoña, Collin de Reims, Johan de la Garnie y el pintor Johan de Lille.

La importancia del sepulcro de Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara se debe a ser la obra más sobresaliente de Johan Lome de Tournay, al tratamiento realista e individualizado de las expresiones de Carlos III y Leonor de Trastámara y haber servido para introducir el estilo borgoñón en Navarra y España.

viernes, 2 de marzo de 2018

Puente de Vizcaya, de Alberto de Palacio


Alberto de Palacio (Sare, Francia, 1856-Bilbao, España, 1939) se licenció como arquitecto en 1882 en la Escuela de Arquitectura de Barcelona y en 1883 estudió con Gustave Eiffel en París. A su regresó a España empezó a destacar en la arquitectura del hierro. Entre sus obras más señeras hay que citar el Palacio de cristal del Parque del Retiro de Madrid (1884), en colaboración con Ricardo Velázquez Bosco, la estación ferroviaria de Atocha (1892), en colaboración con el ingeniero Saint-James, y el Puente de Vizcaya (1893).

El Puente de Vizcaya es el símbolo de la ría de Bilbao.


El Puente de Vizcaya satisfizo la necesidad de comunicar las dos orillas de la ría de Bilbao sin interrumpir la navegación. Comunica los municipios de Portugalete y Las Arenas. Lo diseñó Alberto de Palacio en 1887, lo construyó el ingeniero francés Ferdinad Armodin a partir de 1890 con la financiación del empresario textil bilbaíno Santos López de Letona y lo inauguró Su Alteza Real la Infanta doña Isabel de Borbón en 1893. Era el primer puente colgante transbordador del mundo y se convirtió en símbolo de Bilbao y de la industrialización vizcaína.

La estructura del Puente de Vizcaya es de hierro laminado; está formada por cuatro torres de 51 m. de altura, dos en cada lado de la ría, ancladas por ocho cables de acero, cuatro en cada orilla. El tablero está fabricado en acero dulce, tiene una longitud de 160 ms. y cuelga de 70 cables de acero a una altura de 45 ms. sobre la pleamar. Del tablero pende el transbordador, que se desplaza por un carro de 36 ruedas.

El Puente de Vizcaya dejó de prestar servicio entre 1937 y 1941. En 1937 el Batallón de Ingenieros del Ejército del Norte a las órdenes del Gobierno de la II República dinamitó el puente para frenar el avance de las tropas nacionales del general Franco. En 1939 se inició la reconstrucción según proyecto del ingeniero José Juan Aracil y se reabrió en 1941.

A imitación del Puente de Vizcaya se construyeron otros que aún siguen prestando servicio; son los de Rochefort-Martrou (Francia), Newport (Reino Unido), Osten (Alemania) y La Boca-Buenos Aires (Argentina).

El Puente de Vizcaya fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006, siendo el primer patrimonio industrial reconocido en España.

jueves, 22 de febrero de 2018

El pintor Francisco de Goya, de Vicente López Portaña

Vicente López Portaña (Valencia, 1772-Madrid, 1850) es uno de los pintores neoclásicos más destacados. Se formó en la Academia de San Carlos y estudió a Bayeu, Maella y Mengs. Hizo su carrera en la corte y llegó a ser Primer Pintor de Cámara en 1815. Pintó cuadros de temática mitológica, religiosa e histórica, pero sobresalió como retratista. Su mejor retrato y obra maestra es El pintor Francisco de Goya (1826).

Vicente López Portaña: El pintor Francisco de Goya, 1826.
Estilo: Neoclasicismo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Retrato.
Dimensiones: 94 x 78 cm.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España.


Vicente López Portaña aprovechó el viaje de Goya a Madrid en 1826 para arreglar su pensión como Pintor de Cámara para retratarle. Fue su manera de rendirle homenaje. Francisco Goya aparece anciano, sentado en una butaca con las piernas cruzadas, sujetando un pincel con la mano derecha y una paleta con la izquierda; viste camisa y corbata con chorreras blancas, chaleco a rayas en tonos plata y pantalón y levita grises; mira de frente al espectador con un semblante serio. El fondo del cuadro se ofrece en negro y en tonos grises, igual que el caballete que aparece a la izquierda del cuadro, donde se lee “López a su amigo Goya”.

Cabe señalar la composición piramidal, el predominio del dibujo, el equilibrio de colores, luces y sombras, los volúmenes cuidados, que ofrecen una figura casi tangible de Goya, y la minuciosidad en los detalles, lo que sirve para ofrecer un retrato que cabe concluir se ajusta a la realidad en grado extremo.

La calidad de esta obra le sirvió a Vicente López Portaña para situarse como el retratista más valorado de Madrid y recibir numerosos encargos de la aristocracia capitalina.

El pintor Francisco de Goya es la obra maestra de Vicente López Portaña y la que le ha inmortalizado como retratista neoclásico. Sin embargo, el cuadro ha superado al pintor, siendo el lienzo más conocido que el artista. Este cuadro lleva expuesto en el Museo Nacional del Prado desde 1828.

viernes, 9 de febrero de 2018

Fachada de la Universidad de Salamanca, de Juan de Talavera

La fachada de la Universidad de Salamanca es obra de Juan de Talavera. Su construcción estuvo promovida por los Reyes Católicos, pero se llevó a término durante el reinado de Carlos V, entre 1529 y 1533. Es el mejor ejemplo de arquitectura plateresca, que se caracteriza por el uso de elementos decorativos en las fachadas de los edificios. El estilo plateresco se desarrolló en Castilla durante el primer tercio del siglo XVI siendo el primer episodio del arte renacentista en España.

La fachada de la Universidad de Salamanca se construyó entre 1529 y 1533. Es el mejor ejemplo de arquitectura plateresca.
  

La fachada de la Universidad de Salamanca es un añadido plateresco a un edificio de estilo gótico. Se ajusta al modelo de fachada-retablo; sobre la portada gótica, formada por dos arcos carpaneles separados por un mainel, se desarrolla un retablo arquitectónico que contiene un denso programa iconográfico en el que se ensalza la Monarquía hispánica y se muestra los dos caminos entre los que hay que elegir en la vida, la virtud y el pecado.

La fachada se estructura en tres pisos separados por frisos, cinco calles entre pilastras y una crestería que la corona.

El centro del primer piso lo ocupa el medallón de los Reyes Católicos: Isabel y Fernando sujetan el cetro de mando para simbolizar la unión de Castilla y Aragón; aparecen grabados en mayúsculas  los nombres de FREDINAND y ELISABETHA, acompañados por sus símbolos identificativos, el yugo y las flechas; en el medallón se lee en griego la leyenda “Los Reyes para la Universidad y ésta para los Reyes”, símbolo de unión entre la Universidad y la Monarquía. El medallón está flanqueado por dos panales decorativos a cada lado.

El medallón de los Reyes Católicos ocupa el panel central del primer piso de la fachada de la Universidad de Salamanca.
  

El panel central del segundo piso está ocupado por el escudo de Carlos V con el taisón de oro. A la derecha el águila de san Juan y a la izquierda la bicéfala de los Habsburgo. En los paneles de los extremos las efigies, una masculina y otra femenina, para unos las de Carlos V e Isabel de Portugal, para otros las de Hércules y Hebe, símbolos protectores de la Monarquía. Sobre los paneles laterales, dentro de veneras, las imágenes de Alejandro Magno y Escipión el Africano, ilustres generales de Grecia y Roma, y Jasón y Medea, amantes de la literatura.

El segundo piso de la fachada de la Universidad de Salamanca está decorado con motivos heráldicos: a la izquierda el águila bicéfala de la Casa de Habsburgo, en el centro el escudo de Carlos V y a la derecha el águila de san Juan, símbolo de España desde los primeros tiempos de la Reconquista.
  

En el centro del piso superior aparece el papa Martín V en cátedra entregando las 34 constituciones por las que se regía la Universidad de Salamanca. En el panel izquierdo aparece Venus, diosa del amor licencioso, a su izquierda su amante Marte, sobre una balanza y un casco de visera baja, y a su derecha Baco, dios del vino, coronado con una guirnalda. En el panel derecho aparece Hércules, dios de la honestidad y protector de Hispania, acompañado por los esposos Teseo, símbolo de la virtud por haber capturado un ladrón, y Fedra, símbolo de la traición por pretender el amor del hijastro en ausencia del marido.

La crestería está decorada con grutescos.

En la pilastra derecha aparece una calavera con una rana, símbolo de la lujuria y la muerte.

La decoración aumenta en tamaño desde el piso inferior al superior y disminuye en densidad con el fin de que el ojo pueda ver con la misma nitidez las imágenes de cada piso.

La rana sobre una calavera es uno de los motivos decorativos más conocidos de la fachada de la Universidad de Salamanca. Simboliza el pecado de la lujuria y la muerte.
  

La fachada de la Universidad de Salamanca debe su importancia a ser la obra más destacada del estilo plateresco, primero de los estilos renacentistas que se desarrollaron en España.

viernes, 2 de febrero de 2018

Portada de Santo Domingo de Soria

La iglesia de Santo Tomé se construyó durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) y fue el escenario en el que se casó con Leonor de Plantagenet en 1170. Desde el siglo XV se la conoce como iglesia de Santo Domingo por convertirse en la conventual del monasterio dominico de Santo Domingo de Guzmán. Lo más destacado es el conjunto escultórico de su portada.

La portada de la iglesia de Santo Domingo de Soria se compone de una puerta de acceso en arco de medio punto, un tímpano y cuatro arquivoltas, que descansan sobre otras tantas columnas. Otros elementos escultóricos son las figuras de Alfonso VIII y Leonor de Aqutania, los capiteles de columnas de los arcos ciegos, decorados con motivos zoomórficos fantásticos y escenas bíblicas y un rosetón.

Portada de Santo Domingo de Soria, mitad del siglo XII.
Estilo: Románico.
Técnica: Piedra tallada.
Temática: Religiosa.
Iglesia de Santo Domingo, Soria, España.

  
El tímpano está ocupado por el tema de la Maiestas trinitaria: en el centro el Pantócrator sedente en trono con el Niño en su regazo y el Espíritu Santo en forma de paloma sobre su cabeza, los tres dentro de una mandorla mística. Le rodean los cuatro evangelistas con sus símbolos, san José y la Virgen María.

La primera arquivolta está formada por trece dovelas donde se representan a los veinticuatro ancianos músicos del Apocalipsis de san Juan y en el centro un ángel con las alas abiertas.

La segunda arquivolta cuenta con once dovelas donde se representa la matanza de los inocentes. Aparece Herodes aconsejado por el diablo, soldados asesinando a los niños, dos ángeles recogiendo sus cabezas y Abrahán recibiéndolos en su seno.

La tercera arquivolta presenta doce dovelas en las que se narra el ciclo completo del Nacimiento de Jesús de Nazaret: la Anunciación, la Visitación, las dudas de san José, el alumbramiento, el bautismo de Jesús, la escena de Belén, la mano que da la bendición, Herodes recibiendo la noticia del nacimiento de Jesús de Nazaret, la representación de los Reyes Magos, mujeres oferentes y la huída a Egipto, con las figuras en disposición vertical y no radial como el resto.

La cuarta arquivolta cuenta con diecisiete dovelas en las que se narra la Pasión de Cristo, la Gloria y la Resurrección. Se reconocen las escenas de la oración en el huerto, el beso de Judas, el prendimiento, la flagelación, Jesús crucificado, el enterramiento, el sepulcro guardado por un ángel, las tres Marías, los apóstoles y Magdalena arrodillada ante Jesús resucitado.

El tímpano, las arquivoltas y los capiteles de las columnas contienen un denso programa iconográfico.


En los cuatro capiteles del lado izquierdo se representan las escenas del Génesis: la creación del mundo, la de Adán y Eva, el paraíso y la serpiente y el castigo divino.

En los cuatro capiteles del lado derecho se reconocen las escenas de la expulsión del paraíso, los trabajos a los que han sido castigados Adán y Eva por desobedecer al Señor, Caín y Abel presentando sus ofrendas a Dios y el asesinato de Abel por parte de Caín.

La portada de la iglesia de Santo Domingo de Soria es uno de los conjuntos escultóricos más destacados del Románico castellano. La hace singular su hechura perfecta y el tema central del tímpano: la Maiestas trinitaria con Dios Padre sosteniendo a Dios Hijo en el regazo y coronado por el Espíritu Santo.

viernes, 26 de enero de 2018

Sagrada Familia del pajarito, de Murillo

Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682) es uno de los pintores más sobresalientes de la pintura barroca española. Se formó en el taller de Juan del Castillo. No se sabe que viajase al extranjero, pero fue un gran conocedor de las pinturas flamenca y veneciana. Sus primeras obras son tenebristas, pero evolucionó hacia una pintura suave de gusto burgués y aristocrático. Alcanzó celebridad gracias a las pinturas religiosas, desde Sagrada Familia del pajarito (hacia 1650) a la Inmaculada Concepción de L’Ermitage de San Petersburgo (1680), y costumbrista, con la infancia como protagonista, caso de Dos niños comiendo melón y uvas (1650).

Bartolomé Esteban Murillo: Sagrada Familia del pajarito, hacia 1650.
Estilo: Barroco.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 144 x 188 cm.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España.


La Sagrada Familia se ofrece en una escena doméstica. San José y Jesús aparecen en primer plano; san José sentado, sujetando a Jesús entre su brazo y pierna derechos; el Niño aparece de pie, con un pajarillo en su mano derecha y mirando a un perro, que está sentado frente a él con la pata derecha levantada; la Virgen María aparece a la izquierda, haciendo un descanso en la tarea de hilar para comer una fruta a la vez que mira a su hijo. Completan la escena los elementos de trabajo de san José y la Virgen María y una cesta de mimbre.

La composición es cerrada y se organiza en torno a Jesús. Los esquemas compositivos de san José con Jesús y de la Virgen María son triangulares.

El tratamiento de las figuras es realista en su fisonomía, tanto que parecen modelos salidos de las calles de la Sevilla del siglo XVII, que tan bien conocía Murillo. Los gestos de los tres personajes son amables.

El dibujo es preciso y elegante, y la pincelada lisa.

La gama de colores es escasa, predominan los ocres y pardos de las ropas de san José y la Virgen María, por lo que destaca el blanco de las ropas de Jesús, del pelo del perro y del paño del cesto de ropa, además del dorado del cabello de Jesús.

La luz es tenebrista y procede de una fuente de luz exterior al cuadro y que se encuentra a la izquierda de este, recibiendo más luz el rostro de Jesús y menos los de la Virgen María y san José. El fondo de la estancia queda en penumbra.

Con ser un cuadro de temática religiosa está tratado de manera costumbrista por no haber ningún elemento religioso.

Murillo quiso que el cuadro cumpliese una doble función. La primera de carácter religioso, para excitar la fe y el sentimiento católico del espectador e identificarle con la Sagrada Familia. La segunda de carácter social, con el fin de poner en valor el trabajo manual en una sociedad que lo despreciaba. Por ello, es tan importante la figura de san José en este cuadro, padre de Dios hombre y carpintero.

Sagrada Familia del pajarito era propiedad de Miguel de Espinosa a principios del siglo XVIII, quien lo regaló al cardenal Molina, que lo vendió a la reina Isabel de Farnesio en 1744. Formó parte del Museo de Napoleón entre 1810 y 1817. Desde 1819 forma parte de la colección del Museo Nacional del Prado.

viernes, 19 de enero de 2018

Caja de las Ágatas

La caja de las Ágatas fue donada en 910 por el infante Freula de Asturias y su esposa Nunilo Jimena a la iglesia de San Salvador de Oviedo, hoy desaparecida. Ha sido restaurada en dos ocasiones: en 1942 para reparar los desperfectos ocasionados por los sublevados durante la revolución de Asturias de 1934, que dinamitaron la Cámara Santa de la catedral de San Salvador de Oviedo, y en 1985, para restaurar el daño causado tras su robo en 1977.

Caja de las Ágatas, 910.
Estilo: Prerrománico asturiano.
Técnica: Mixta en madera, oro, plata y piedras preciosas talladas.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 16,5 x 42,4 x 27,1 cm.
Catedral de San Salvador, Oviedo, España.


Los materiales utilizados en la fabricación de la caja de las Ágatas son madera de ciprés, oro, plata, ágatas, gemas, granate, esmalte, perlas y cabujones.

La caja de las Ágatas es una arqueta en madera de ciprés de forma rectangular con una tapa de forma piramidal rectangular truncada y solero. A excepción del solero y de la placa colocada en la tapa, está recubierta con láminas de oro repujadas con formas florales estilizadas. En las láminas de oro se cuentan 99 aberturas con formas de arcos de medio punto, de herradura, peraltados y semielípticos y formas elipsoidales, todas cubiertas con placas de ágata listada de 3 mm. de grosor. Los laterales de la caja se dividen en dos niveles, separados por la abertura que separa la caja de la tapa, y están adornados con cenefas de trazos rectilíneos oblicuos repujadas que alternan con gemas. El solero de la caja es de plata maciza, sujeto a la tapa por clavos; en él se lee una inscripción y se observa una representación del Tetramorfos, rodeando otra estilizada de la Cruz de la Victoria; además, hay cuatro semiesferas con reborde fileteado que sirven de soporte a la caja, a la que están unidas mediante clavos. La placa colocada en el remate de la caja es su parte más antigua, se fecha entre los siglos VIII y IX; su base es de oro, rodeada por celdillas tabicadas que contienen fragmentos de granate que se prolongan en el interior formando dibujos curvilíneos; en sus cuatro ángulos hay sendas gemas en cabujones de borde semicircular, otras cuatro en los medianeros, tres en el eje mayor y una en el centro; los espacios carentes de ornamentación están rellenados de esmaltes policromados con formas de dragón, pájaros, peces, reptiles y árboles.

En el solero de la caja se lee una inscripción en latín vulgar que dice:

     “SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HORDE DI QVOD / OFFERVNT FAMVLI XPI FROILA ET NVNILO COGNOMENTO / SCEMENA HOC OPVS PERFECTVM ET CONCES / SVM SCO SALVATORI OVETENSIS QVISQVIS / AVFERRE HOC DONARIA NSA PRESVNSERI FVLMINE DIVINO / INTEREAT IPSE OPERATVM EST ERA DCCCCXLVIII”,

que se traduce por:

            “Acéptese este regalo en honor de Dios que le ofrecen los siervos de Cristo, Freula y Nunilo, por sobrenombre Jimena. Esta obra fue terminada y concedida a San Salvador de Oviedo. Cualquiera que intentare robar esta nuestra ofrenda, perezca por el rayo divino. Se hizo en la era 948 (año 910)”.

La caja de las Ágatas debe su importancia artística a ser una de las pocas piezas que se conservan de la orfebrería prerrománica asturiana.