sábado, 31 de enero de 2026

Santa Eulalia, de Luis Salvador Carmona

Luis Salvador Carmona (Nava del Rey, 1708-Madrid, 1767) es uno de los escultores barrocos del siglo XVIII más destacados. Se formó en el taller de Juan Villabrille en Madrid. Estudió a Pedro de Mena, reconociéndose la influencia de este en sus obras. Abrió su propio taller en 1731. Participó en la decoración del Palacio Real de Madrid. Sus obras son de temática religiosa, destacando Virgen del Rosario y Santa Eulalia, ambas de 1760, y Cristo crucificado y Santa María Egipciaca, ambas del segundo tercio del siglo XVIII.

Luis Salvador Carmona: Santa Eulalia, 1760.
Estilo: Rococó.
Técnica: Madera policromada con incrustaciones de vidrio y marfil.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: Cruz: 248 x 148 x 18 cm. Figura: 147 x 133 x 38 cm.
Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid, España.

  

Santa Eulalia nació en Augusta Emerita, actual Mérida, en 292, donde fue martirizada en 304, por proclamar su fe en Cristo y negarse a realizar sacrificios en nombre de los dioses romanos. Fue una de las víctimas de las persecuciones de cristianos que dictó el emperador romano Diocleciano.

Luis Salvador Carmona representa en esta obra a santa Eulalia de Mérida sufriendo el martirio de la crucifixión. La cruz está compuesta por dos maderos que forman una T. La santa está sujeta a la cruz por cuatro clavos. El martirio se evidencia en las heridas sangrantes de manos y pies producidas por los clavos; sin embargo, la expresión de la santa no es de dolor y sí de súplica al Señor al que parece pedirle que la lleve junto a él, pues la cabeza aparece girada hacia la derecha, levantada, mirando hacia el cielo. Santa Eulalia presenta una palidez extrema, boca abierta, hoyuelo en las mejillas, cejas perfiladas, cabello largo y ondulado, peinado con raya al medio. El cuerpo no aparece contorsionado, pero sí en contraposto. La túnica es larga, cubriendo todo el cuerpo, del que solo se ve cabeza, manos y pies; sin embargo, aparece ceñida al cuerpo por una suave brisa, lo que permite revelar la silueta de la santa, que se subraya por la cinta roja anudada a la cintura. La túnica es de color marfil, con ribetes dorados y estampados florales azules y verdes. Se ha empleado postizos de vidrio para los ojos y de marfil para los dientes. 

En Santa Eulalia se aprecia la influencia de Gian Lorenzo Bernini en el suave movimiento de los pliegues de la túnica. 

Santa Eulalia presenta cierta semejanza con Santa Librada de la basílica pontificia de San Miguel de Madrid (1756), obra de Luis Salvador Carmona, como se aprecia en un grabado de Manuel Salvador Carmona, sobrino del escultor. La semejanza se aprecia en la fisonomía de la santa y en la tipología de cruz. 

Algunas de las características formales que presenta Santa Eulalia, de Luis Salvador Carmona, permitiría catalogarla dentro del Barroco, caso de las heridas sangrantes, pero el tratamiento dado a la madera y los motivos que adornan la túnica hacen de ella una imagen característica del Rococó, a la vez que anuncia el Neoclasicismo. 

La primera ubicación de Santa Eulalia, de Luis Salvador Carmona, fue el convento de Nuestra Señora de la Merced de Valladolid. Después de la desamortización de Mendizábal (1835) pasó a formar parte de los fondos del hoy Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid.

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