José Moreno Carbonero (Málaga, 1860-Madrid, 1942) fue un pintor de estilo realista, destacando en las temáticas de retrato, género e histórica. Se formó en la Escuela de Bellas Artes de Málaga (1868), siendo su maestro Bernardo Ferrándiz Bádenes, en París en el estudio del pintor Jean-Leon Gérôme (1875) y en Roma, donde estuvo pensionado (1881) y pintó El príncipe don Carlos de Viana, la que se considera su obra maestra y por la que ganó la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881. Entre sus muchas obras también destacan Cortejo ante la verja (1874), La meta sudante (1882) y La liberación de los cautivos de Málaga por los Reyes Católicos (1930).
José
Moreno Carbonero representó al príncipe don Carlos de Viana en la biblioteca
del monasterio benedictino de Mesina, adonde se retiró tras salir de España
después de que el rey Juan II de Aragón eligiese como su sucesor al futuro
Fernando el Católico. El príncipe Carlos de Viana estuvo en Italia entre 1457 y
1459.
El príncipe don Carlos de Viana aparece sentado en un sitial de estilo gótico, con la cabeza inclinada hacia su derecha, dirigiendo la mirada hacia el libro que está leyendo; los brazos del príncipe descansan en los laterales del sitial, su pie izquierdo sobre un cojín y el libro en un atril; aparece vestido con ropajes lujosos; con la mano izquierda sujeta un libro. La pared del fondo está ocupada por estanterías que reciben libros antiguos y otros objetos; también aparecen manuscritos y otros objetos en el suelo.
José Moreno Carbonero pone de manifiesto la nostalgia y honda reflexión del príncipe don Carlos de Viana representándole ensimismado en su lectura, en soledad, con la única compañía de libros antiguos y de su perro, que dormita.
Los mensajes principales que se quiere hacer llegar al espectador son la soledad y añoranza del príncipe don Carlos de Viana, su entrega al estudio, la soledad en la que se encuentra, abandonado por muchos, incluyendo su padre, con quien estaba enfrentado, y cuánto valora la fidelidad, representada por su perro.
El virtuosismo de José Moreno Carbonero se aprecia en el nítido dibujo, pincelada rápida y empastada, reproducción detallista de las texturas de los libros, muebles, objetos y vestuario del príncipe don Carlos de Viana, paleta de colores limitada, pero contrastada, con predominio de marrones, dorados y blanco roto y una iluminación procedente del exterior que se concentra en resaltar al príncipe don Carlos de Viana, el libro que lee y al perro que le acompaña.
El Museo Nacional del Prado adquirió El príncipe don Carlos de Viana después de que José Moreno Carbonero ganase la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881, lo cedió en depósito al Museo de Zaragoza en 1919 y lo recuperó en 1992 tras la exposición La pintura del siglo XIX en España en el Museo de Arte Moderno.

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