sábado, 28 de enero de 2017

Casa Milà, de Gaudí

Antoni Gaudí (Reus, 1852-Barcelona, 1926) trabajó como delineante antes de obtener el título de arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en 1878. Es el mejor representante del modernismo en España y por su obra original se le considera uno de los arquitectos más sobresalientes de todos los tiempos. Revolucionó la arquitectura al inspirarse en la naturaleza para crear nuevos elementos arquitectónicos. La mayoría de sus obras se encuentran en la ciudad de Barcelona, la más genial el Templo expiatorio de la Sagrada Familia, iniciado en 1883 e inconcluso a su muerte. Pero sus edificios residenciales son también obras singulares; hay que citar la Casa Calvet (1898-1899), la Casa Batlló (1904-1906) y la Casa Milà (1906-1910).

La fachada de la Casa Milà presenta líneas onduladas.
Destacan los forjados en hierro sobre la piedra calcárea.


 La Casa Milà, también conocida como La Pedrera, se construyó entre 1906 y 1910 en estilo modernista. El matrimonio formado por Pere Milà i Camps y Roser Segimon i Artells encargó a Gaudí un edificio de viviendas que fuese tan impactante como su anterior obra, la Casa Batlló. Gaudí contó con la colaboración de Doménech Sugrañes y Joseph Canaleta; de los forjados se encargaron los hermanos Lluis y Joseph Badia i Miarnau; de la decoración interior se ocuparon Joseph María Jujol, Xavier Nogués y Aleix Clapés; el constructor fue Joseph Bayó i Font. La Casa Milà se localiza en el Ensanche de Barcelona, Paseo de Gracia 92.

La Casa Milà consta de dos edificios que se articulan alrededor de dos patios.
  

La Casa Milà es original en su concepción. Se trata de dos bloques de viviendas con sus respectivos accesos que comparten una misma fachada. Los dos edificios se articulan alrededor de dos patios interiores, uno circular y otro oval, que se comunican. La calzada y aceras exteriores se prolongan hasta los patios a través del nivel de acceso; la calzada conduce al nivel sótano que acoge un garaje subterráneo, el primero que se hizo en la ciudad de Barcelona; y las aceras llevan a los ascensores y escaleras que dan acceso a las viviendas. Los patios proporcionan iluminación y ventilación a las habitaciones interiores de las viviendas.

El edificio se estructura sobre pilares inclinados de piedra y ladrillo, y jácenas y vigas de hierro, que sustituyen a los muros de carga, gracias a lo cual el edifico dispone de planta libre.

Los pilares sobre los que se estructura la Casa Milà son de piedra.
  

La fachada está hecha en piedra calcárea y azulejos blancos en su parte superior; carece de líneas rectas, son onduladas, y se combina el vano, que permite la iluminación y ventilación de las habitaciones exteriores, y el lleno, creándose un juego de luces y sombras que proporcionan matices visuales en el exterior. Elementos que enriquecen la fachada son las barandas de forja y las líneas de molde en su parte superior. La fachada es autoportante; está conectada a cada piso mediante vigas de hierro.

En el interior se combinan ángulos agudos y obtusos con pasillos curvos. No hay dos habitaciones iguales y ninguna está al mismo nivel.

Sobre los cinco pisos destinados a viviendas se dispone el zaguán, que alberga los trasteros. Para su construcción se emplearon 270 arcos parabólicos de diferentes alturas y para la cubierta la volta catalana o bóveda de ladrillo.

La azotea se presenta escalonada y con elementos decorativos originales en sus formas que esconden las chimeneas, torres de ventilación y escaleras de acceso. Los elementos decorativos son cruces gaudianas o de cuatro brazos y cabezas de guerreros protegidos por yelmos. Algunas superficies están cubiertas de trencadís o cerámica de deshecho.

La azotea está decorada con figuras originales en su forma.
En primer plano cabezas de guerreros con yelmo.
Detrás la cruz guadiana o de cuatro brazos está recubierta con trencadís
  

De la decoración del edificio destacan las pinturas murales al óleo sobre yeso de los vestíbulos de entrada y escaleras de acceso, las inscripciones de poemas y canciones populares de algunas habitaciones y en el exterior la leyenda “Ave María gratia plena, Dominus tecum”, es decir, “Ave María llena eres de gracia, el Señor está contigo”.

La Casa Milà es Monumento Histórico-Artístico desde 1969 y la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1984. Caixa Catalunya la compró en 1986.

sábado, 21 de enero de 2017

Frontal de Seo de Urgel, del Taller de Seo de Urgel

El frontal de Seo de Urgel o de los Apóstoles se ejecutó entre 1125 y 1150. Sin embargo, no sé sabe quién es su autor, aunque se acepta que formaba parte del Taller de Seo de Urgel.
 
Taller de Seo de Urgel: Frontal de Seo de Urgel o de los Apóstoles, hacia 1125-1150.
Estilo: Románico.
Técnica: Temple sobre tabla.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 102 x 151 cm.
Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona, España.
  

El frontal de La Seo de Urgel se divide en tres registros verticales. En el central aparece Cristo en Maiestas Domini y en los laterales los apóstoles en grupos de seis.

El Maiestas Domini aparece dentro de una mandorla mística doble ovalada de tradición carolingia, aparece sentado, con nimbo crucífero, bendice con la mano derecha y con la izquierda sujeta el Libro de la Vida cerrado con los siete sellos, la vestimenta es azul y roja, con barba siríaca y pies descalzos. La simbología está muy cuidada: el nimbo crucífero simboliza la muerte en la Cruz, el azul la eternidad, el rojo la Pasión y los pies descalzaos la humildad.
 
En los registros laterales se distribuyen los apóstoles en sendos grupos de seis. Aparecen en una disposición piramidal, nimbados y mirando a Cristo. Se reconocen dos apóstoles, en el registro izquierdo san Pedro, por sostener las llaves del cielo, lo que le presenta como guardián y padre de la Iglesia, y en el derecho san Pablo, por la calvicie, símbolo de hombre sabio. Ambos son los más próximos al Señor.
 
Los aspectos formales se ajustan a las características de la pintura románica:
  • Simetría bilateral, tomando como eje la figura de Cristo.
  • Perspectiva jerárquica, que sirve para indicar la importancia de las figuras. Jesús de Nazaret por ser el fundador del cristianismo es la figura de mayor tamaño. Además, los apóstoles más importantes son los que aparecen más próximos a Cristo.
  • Frontalidad, geometrización, hieratismo e isocefalia de las figuras, que no manifiestan sentimiento alguno. Su canon es alargado.
  • Los paños presentan dobleces antinaturalistas y carecen de textura, no se puede saber de qué tejido están hechos.
  • La línea se impone al color, es gruesa y negra, y sirve para delimitar los contornos.
  • El color es plano. La gama es escasa –azul, blanco, dorado, negro, verde y rojo– y carente de tonalidades, pero de un fuerte impacto simbólico: el azul representa la eternidad y la nobleza, el blanco la pureza, el dorado la Gloria, el verde la esperanza y el rojo la Pasión. El negro no cumple una función simbólica.
  • La luz es inexistente.
  • No hay espacio, el fondo es plano.
  • La decoración es escasa, sólo unas pocas cenefas en el fondo de cada registro.

La técnica utilizada es temple sobre tabla de pino enyesada y policromada al fresco, y al secco para precisar los detalles.

Por sus características formales cabe pensar que el artista o taller autor del frontal de Seo de Urgel es el mismo que el del rrontal de San Martín de Ix, dos piezas maestras del románico catalán.

sábado, 14 de enero de 2017

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

En 1726 el pintor Antonio Meléndez propuso al rey Felipe V “erigir una Academia de las Artes del diseño, pintura, escultura y arquitectura, a ejemplo de las que se celebran en Roma, París, Florencia y Flandes”, pero no tuvo éxito. En 1741 el escultor italiano Dominico Olivieri, Primer Escultor del Rey, solicitó a Felipe V abrir una Academia privada, que funcionó entre 1741 y 1744; y en 1742 le propuso fundar una Real Academia, para lo cual se puso en marcha una Junta Preparatoria, que desarrolló su actividad entre 1744 y 1752.

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se fundó por Real Decreto de 12 de abril de 1752, bajo el patrocinio del rey Fernando VI con el nombre de Real Academia de San Fernando.

Carlos III reforzó el papel de la Real Academia de San Fernando como órgano difusor de los principios de la Ilustración. En este sentido Antonio Ponz, como secretario de la Real Academia de San Fernando, puso en marcha la Comisión de Arquitectura en 1786 con el fin de fiscalizar la construcción y reforma de edificios con cargo a los presupuestos públicos.

Autorretrato ante un caballete (1785) es uno de los cuadros de Goya que se conservan en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
  

 Tras la aprobación de los Estatutos de 1846 la Real Academia de San Fernando pasó a llamarse Real Academia de Nobles Artes de San Fernando. Sus secciones eran tres: arquitectura, escultura y pintura. El artículo primero de los Estatutos fijó la finalidad de la Real Academia: “promover el estudio y cultivo de las tres Nobles Artes, Pintura, Escultura y Arquitectura, estimulando su ejercicio y difundiendo el buen gusto artístico con el ejemplo y doctrina”.

Durante la I República se aprobaron los Estatutos de 1873 por los cuales la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando perdió el título de Real, que recuperó con la Restauración, y se abrió la sección de Música.

En 1987 se creó la sección de Escultura y Artes de la Imagen, que integró escultura, televisión, vídeo y cine.

En 2004 se reunieron cine, televisión y vídeo en la sección Nuevas Artes de la Imagen.

San Bruno (1652), de Manuel Pereira, es una de las esculturas más célebres de las que se exhiben en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
  

El Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando cuenta con más de 1.400 pinturas, 600 esculturas y 15.000 dibujos, además de planos de arquitectura, cerámica, medallas, muebles, platería, porcelana, relojes y tapices. La riqueza de los fondos se debe a haber reunido obras de arte salidas de los conventos e iglesias desamortizados, las colecciones de arte de Manuel de Godoy, Manuel Fernández Varela, Manuel García de Prada, Juan de Villanueva, Leandro Fernández de Moratín, Fernando Guiterte y el conde de Romanones entre otros, además de obras entregadas por artistas que adquirieron la condición de académicos.

La colección permanente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando incluye obras  del arte español, italiano y flamenco desde el siglo XVI.

Del arte español hay que citar las esculturas barrocas La Dolorosa, de Pedro de Mena, y San Bruno, de Manuel Pereira; de las pinturas renacentistas San Jerónimo, de El Greco, y La Piedad, de Luis de Morales; de las barrocas María Magdalena, de Ribera, Agnus Dei, de Zurbarán; de las neoclásicas Autorretrato, de Megs, Autorretrato, de Francisco Bayeu y Manuel Godoy, príncipe de la Paz, de Francisco de Goya; de las románticas Retrato de Isabel II, de Federico Madrazo y de las pinturas del siglo XX llama la atención Retrato de Filadelfo, de José Vela Zanetti; también hay obras menores de Sorolla, Juan Gris y Picasso.

Retrato de Filadelfo, herrero de Milagros (1984), de José Vela Zanetti, es uno de los cuadros más valorados del siglo XX de los que se exhiben en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

  
El archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando posee más de 800 manuscritos y 4.000 legajos sobre la enseñanza de las Bellas Artes y la actividad artística desde mediados del siglo XVIII.

La biblioteca reúne más de 40.000 libros y folletos, 6.000 planos de arquitectura, 500 mapas cartográficos, 11.000 estampas, 3.800 partituras musicales y 1.000 títulos de revistas. La informatización de los fondos se inició en 1993.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Alonso de Covarrubias

Alonso de Covarrubias (Torrijos, 1488-Toledo, 1570) es uno de los arquitectos más destacados del Renacimiento español. Comenzó a trabajar de imaginero a la sombra del arquitecto Antón Egas. También le influyeron Enrique Egas, Juan Guas, Diego de Siloé y Rodrigo Gil de Hontañón. En 1534 fue nombrado maestro de obras de la catedral de Santa María de Toledo y en 1537 Carlos V le nombró arquitecto real. También fue escultor.

La trayectoria artística de Alonso de Covarrubias pasó por tres etapas:
  • De transición del gótico al Renacimiento, hasta 1518.
  • Plateresco, de 1518 a 1535.
  • Purista o clasicista, de 1535 a 1570.

De la etapa de transición del gótico al Renacimiento (hasta 1518) hay que citar la colegiata de Torrijos, diseñada por Antón Egas, pero en la que intervino Covarrubias, al menos, en la portada de poniente, la puerta de la sacristía y en los elementos ornamentales. También son de esta etapa los sepulcros de Alonso y Mariana de Rojas de la iglesia de San Andrés de Toledo.

De la etapa plateresca (1518-1535) las esculturas más destacables son el retablo de santa Librada (1518) y el mausoleo de don Fadrique de Portugal (1520), ambos en la catedral de Santa María de Sigüenza, y de entre las obras arquitectónicas la capilla de los Reyes Nuevos de la catedral de Santa María de Toledo (1531-1534), la bóveda de las cabezas de la Sacristía Mayor de la catedral de Santa María de Sigüenza (1532) y el palacio arzobispal de Alcalá de Henares (1535).

El retablo de santa Librada se encuentra en la sacristía homónima de la catedral de Santa María de Sigüenza, en el extremo norte del transepto. Está formado por dos cuerpos y tres calles, la central más alta y ancha que las laterales, con seis pinturas sobre tabla de Juan Soreda (1525-1528). El primer cuerpo tiene forma de arco de triunfo, con una bóveda de medio cañón con casetones, y a los lados sendas hornacinas con imágenes de los evangelistas, de los padres de la Iglesia, escenas de la Virgen María y de santas, entre columnas y pedestales. En la parte media del retablo hay una urna de plata con las reliquias de la santa. El ático está ocupado por un altorrelieve de la Virgen María rodeada de ángeles.

El retablo de santa Librada (1518) y el mausoleo de don Fadrique de Portugal (1520) se disponen en escuadra en la sacristía de Santa Librada, en el extremo norte del crucero de la catedral de Santa María de Sigüenza.

  
El mausoleo de don Fadrique de Portugal hace esquina con el retablo de santa Librada. Se trata de un retablo con banco, tres cuerpos, ático y tres calles. Entre los elementos decorativos, en el banco una cartela que alude al obispo don Fadrique de Portugal; en el primer cuerpo grutescos, motivos vegetales, un escudo con las armas del obispo y las imágenes de san Andrés y san Francisco en sendas hornacinas, en el segundo cuerpo, y dentro de una hornacina, la imagen de don Fadrique de Portugal arrodillado en compañía de dos clérigos, con las imágenes de san Pedro y san Pablo en dos hornacinas laterales; en el tercer cuerpo el relieve de una Piedad y a los lados dos escudos; y en el ático un Calvario policromado. La ejecución la llevaron a cabo Francisco de Baeza, Sebastián de Almonacid y Juan de Talavera.

La capilla de los Reyes Nuevos de la catedral de Santa María de Toledo es la primera gran obra arquitectónica de Covarrubias. Debe su nombre a la nueva casa reinante de los Trastámara. Se puede considerar una pequeña iglesia, de una nave de dos tramos y un ábside poligonal, más una sacristía y un vestíbulo de entrada.

La bóveda de las cabezas de la Sacristía Mayor de la catedral de Santa María de Sigüenza es de medio cañón, formada por cuatro secciones divididas por arcos fajones. Está cubierta por casetones, que reciben las esculturas de 304 cabezas de gran tamaño, que representan a personajes diversos –guerreros, monjes, obispos, reyes y otros–. En los ángulos hay cabezas de querubines de pequeño tamaño.

Detalle de la bóveda de las cabezas de la Sacristía Mayor de la catedral de Santa María de Sigüenza, (1532).

  

Del palacio arzobispal de Alcalá de Henares destaca la fachada de carácter monumental, con dos pisos, el primero con ventanas cuadradas y el segundo con ventanas con arco de medio punto, tres a cada lado de la puerta de acceso en arco de medio punto y balcón al que se accede a través de un arco de medio punto; las ventanas, la puerta de acceso, el balcón y la fachada están decorados con medallones y motivos heráldicos, el escudo que remata el balcón es del cardenal-infante don Luis de Borbón y Farnesio, y se añadió en el siglo XVIII en sustitución del imperial de Carlos V. Remata la fachada una galería de 18 arcos geminados de medio punto con balaustrada, que se apoyan en columnas de orden compuesto, agrupados de dos en dos mediante pilastras.

Fachada del palacio arzobispal de Alcalá de Henares, (1535).

  
Otras obras de esta etapa son la remodelación de la iglesia de las Santas Justa y Rufina de Toledo y la iglesia Mayor de Baza, ambas de 1530.

De la etapa purista (1535-1570) destacan el Alcázar de Toledo (1535), el hospital de San Juan Bautista, de Tavera o de Afuera (1541), la fachada principal del palacio arzobispal de Toledo (1543) y la Puerta Nueva de Bisagra (1547).

El Alcázar de Toledo (1535) se estructura en torno a un patio central de doble crujía.

  
Carlos V encomendó a Alonso de Covarrubias la remodelación del Alcázar de Toledo. El edificio es de planta cuadrada, con patio central y con cuatro torres esquineras con cubiertas de chapitel. Llama la atención la fachada norte; se divide en tres pisos mediante entablamentos; en los dos pisos inferiores, de sillar liso, se cuentan ocho vanos adintelados, cuatro a cada lado de la puerta de acceso y el escudo imperial, rematados con medallones los del primer piso y con frontón triangular los del segundo; en el tercer piso, de sillar almohadillado, los vanos son nueve en arcos de medio punto. La portada es en arco de medio punto con dovelas almohadilladas entre columnas jónicas sobre pedestal. Sobre la portada de acceso, en el segundo piso, un escudo imperial de Carlos V. El patio se construyó en 1550; presenta doble crujía de medio punto sobre columnas corintias; en las enjutas del primer piso la decoración es heráldica, las del segundo son lisas.

El hospital de San Juan Bautista, de Tavera o de Afuera, es de planta rectangular con dos patios separados por doble crujía, limitada por una escalera y una iglesia. El aspecto del edificio es el de un palacio florentino renacentista, exceptuando la portada, que se construyó en 1760. En la fachada se utilizó sillar almohadillado, en el piso bajo presenta ventanas equidistantes y rectangulares y semicirculares en el superior, siendo a la inversa las de los extremos.

El hospital de San Juan Bautista, de Tavera o de Afuera (1541) cuenta con dos patios que se comunican a través de una doble crujía.

  
La fachada principal del palacio arzobispal de Toledo está formada por un arco de medio punto con dovelas almohadilladas y está encajado entre dos pares de columnas jónicas sobre pedestal, que sostienen un friso dórico. Sobre el entablamento, en los extremos, aparecen ninfas portando el escudo de armas del cardenal Tavera; entre ellas, un balcón entre dos pilastras, rematado con el emblema imperial de Carlos V, que rompe por la base un frontón triangular. En el siglo XVII esta portada sería colocada en su emplazamiento actual.

De la fachada del palacio arzobispal de Toledo (1543) destacan las dovelas almohadilladas de la puerta de acceso.

  
La Puerta Nueva de Bisagra fue concebida como arco de triunfo. Está compuesta por dos cuerpos: el que da a la ciudad se abre con un arco de medio punto serliano con dovelas almohadilladas, flanqueado por torreones cuadrados rematados por tejados, en el centro, la parte superior central está ocupada por el blasón imperial de Carlos V, y sobre él un frontón triangular; y el lado externo, con un arco presidido por el escudo de la ciudad y flanqueado por dos grandes torreones circulares.

La Puerta Nueva de Bisagra (1547) es una de las obras más célebres de Alonso de Covarrubias y del Renacimiento en la ciudad de Toledo.

  
Otra obra importante de esta etapa es la escalera claustral del hospital de Santa Cruz, que comunica los dos pisos, es de tres tramos y está decorada con grutescos y motivos heráldicos. También hay que mencionar la cabecera de la iglesia de la Magdalena de Getafe, la iglesia de Santa Catalina de Talavera de la Reina, la iglesia de San Román de Toledo, el ensanche de la plaza del Ayuntamiento de Toledo y la remodelación de la sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo.

Alonso de Covarrubias destacó como un arquitecto que supo evolucionar dentro del Renacimiento español, desde el plateresco al clasicismo, construyendo o interviniendo en edificaciones que son emblemáticas de la arquitectura española de todos los tiempos, desde al Alcázar de Toledo al hospital de San Juan Bautista o la Puerta Nueva de Bisagra, todas en la ciudad de Toledo, que convirtió en una de las capitales del Renacimiento español.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches, de Federico de Madrazo

Federico de Madrazo (Roma, 1815-Madrid, 1894) se formó en el taller de su padre, el pintor neoclásico José Madrazo, en Roma con los nazarenos y en París con Ingres, amigo de su padre. Fue pintor de cámara de la reina Isabel II, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y del Museo del Prado. Es el representante español más destacado de la pintura romántica. Entre sus mejores obras hay que citar Isabel II (1844) y Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches (1853).

Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches (Barcelona, 1821-Madrid, 1874) se casó con Gonzalo José de Vilches y Parga en 1839, ambos recibieron el título de condes en 1848. Destacó en los círculos intelectuales de Madrid al organizar tertulias, representaciones teatrales y veladas musicales y escribir las novelas Berta y Lidia. Fue amiga personal de Federico de Madrazo, lo que explica que el pintor cobrase 4.000 reales por el retrato, la mitad de lo que solía, y se esforzase en pintar un retrato que está considerado su obra maestra.


Federico de Madrazo: Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches, 1853.
Estilo: Romanticismo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Retrato.
Dimensiones: 126 x 89 cm.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España.


Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches es el retrato de una mujer en la plenitud de su belleza, a los 32 años de edad, de rostro ovalado, piel nacarada, cabello negro, peinado al modo isabelino, ojos color miel y sonrisa dulce. La condesa de Vilches aparece sentada en un sillón tapizado con motivos florales; con la mano izquierda, que descansa en el regazo, sujeta un abanico de pluma; la cabeza apenas apoya en la mano derecha, sólo en los dedos anular y meñique. El vestido se ajusta a la moda Segundo Imperio, es de raso azul y blanco roto, con volantes y amplio vuelo, ángulos en zigzag y escote amplio que deja ver los hombros. Los complementos son un chal de kasmir bordado en oro y plata, dos brazaletes, uno de oro y otro de oro y piedras preciosas, y una sortija. Es un retrato de inspiración francesa, ajeno al gusto español, en el que se reconoce la influencia de Ingres.

Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches reúne todas las características que lo convierten en obra maestra del retrato romántico: pureza de línea en los contornos; pincelada suelta; luz centrada en el personaje retratado para realzar su belleza y resaltarlo del fondo dejado en penumbra y apenas definido; rostro ovalado y piel muy blanca, como rasgos distintivos de belleza; expresión delicada y sutil del personaje; y detallismo en el traje y complementos.

Federico de Madrazo presentó Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches en la Exposición Universal de París de 1855, donde Gustave Planche lo criticó porque "la condesa aparece mal sentada"; sin embrago, Théophile Gautier lo valoró por su refinamiento. También lo exhibió en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid en 1856.

Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches fue propiedad de la retratada hasta su muerte en 1874, luego de su hijo, el segundo conde de Vilches y conde de la Cimera hasta 1892, año en que lo cedió en usufructo al Museo Nacional del Prado, su propietario desde 1944.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Cristo de la Clemencia, de Martínez Montañés

Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568-Sevilla, 1649) se formó como escultor en Granada en el taller de Pablo de Rojas. Se estableció en Sevilla en 1585 dando inicio a la escuela sevillana barroca. Su estilo se caracteriza por el realismo, la armonía y la serenidad. Entre sus obras más importantes hay que citar Cristo de la Clemencia (1606), el retablo de la iglesia de Santiponce (1609) y la Inmaculada de la santa, metropolitana y patriarcal iglesia catedral de Santa María de la Sede y de la Asunción de Sevilla (1628).

Juan Martínez Montañés: Cristo de la Clemencia, 1606.
Estilo: Barroco.
Técnica: Madera policromada.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 190 cm. sin la cruz.
Santa, metropolitana y patriarcal iglesia catedral de Santa María de la Sede y de la Asunción, Sevilla, España.
  

Juan Martínez Montañés utilizó madera de cedro para realizar el Cristo de la Clemencia o Cristo de los Cálices. De la policromía se encargó el pintor Francisco Pacheco, que practicó las técnicas del encarnado y del estofado.

El Cristo de la Clemencia representa a Jesús de Nazaret crucificado, pero aún vivo. Está sujeto a la cruz con cuatro clavos, uno en cada mano y uno en cada pie, aunque la pierna derecha se cruza al modo del Cristo de tres clavos. La cabeza es un prodigio de la escultura: está inclinada hacia su hombro derecho, con corona de espinas, la mirada hacia abajo, directa al creyente que se sitúe delante de él, en un plano inferior, y la boca se presenta entreabierta. La sangre se limita a las heridas de manos y pies y a la que se derrama desde la corona a rostro y pecho. No aparece la herida en el costado. El paño de pureza se recoge en un nudo hacia su lado derecho, sus pliegues son de pequeño tamaño, pero sirven para crear un juego de luces y sombras. La encarnación es en tono mate. El estudio anatómico es perfecto en las formas y comedido en la tensión muscular. La expresión del dolor es contenida y serena.

El Cristo de la Clemencia es manierista si se atiende a su canon alargado, pero barroco en el mensaje y forma de transmitirlo. Cristo dialoga con el creyente en torno al perdón: quien se le acerca lo hace para pedirle perdón, que lo recibe como prueba del amor misericordioso que el Señor tiene hacia sus hijos.

El contrato de ejecución de la imagen, el espíritu contrarreformista surgido del Concilio de Trento (1545-1563) y las influencias recibidas por Juan Martínez Montañés explican el tipo iconográfico del Cristo de la Clemencia.

El Cristo de la Clemencia fue un encargo personal de Mateo Vázquez de Leca, arcediano de Carmona, para su oratorio particular. En el contrato, de 5 de abril de 1603, se estipuló que el Crucificado debía “de estar vivo… con la cabeza inclinada sobre el pecho, mirando a cualquier persona que estuviese orando al pie del, como que está el mismo Cristo hablándole”.

Quien mira a los ojos del Cristo de la Clemencia dialoga con él y le pide perdón.
  

La Contrarreforma católica insistió en desarrollar el tema de la crucifixión dado que Jesús de Nazaret con su muerte en la cruz redimió a los hombres.

Juan Martínez Montañés se vio influido por el pintor Francisco Pacheco y por santa Brígida; ambos eran de la opinión de que Jesús de Nazaret fue crucificado con cuatro clavos.

Fue así que Juan Martínez Montañés definió el modelo de los crucificados barrocos sevillanos con el Cristo de la Clemencia, para muchos el Cristo “más bello de la escultura barroca”.

Hoy el Cristo de la Clemencia se conserva y venera en la sacristía de los Cálices de la catedral de Santa María de la Sede de Sevilla.

sábado, 19 de noviembre de 2016

San Pedro de la Nave

La iglesia de San Pedro de la Nave se encuentra en El Campillo (Zamora). Se construyó entre 680 y 711. Se cita por primera vez con el nombre de San Pedro de Estula en un documento de 907 en el cual Alfonso III (866-910) la dona al pueblo de Perdices. En un principio se pensó que fuese una iglesia monacal, pero se terminó abriendo a los vecinos.

Vista exterior de San Pedro de la Nave. Se distinguen las diferentes alturas de la nave central, de las laterales y del cimborrio. Los vanos son escasos.


San Pedro de la Nave conjuga dos tipos de planta, basilical y cruciforme, dentro de un rectángulo de 16,80 x 11,20 m. Además, cuenta con un ábside de 4,80 x 4,00 m. y dos pórticos de acceso en los lados norte y sur de 4,80 x 3,20 m. Ábside y pórticos de acceso son planos al exterior y al interior. El acceso principal está a los pies del templo. La nave central es más alta y ancha que las laterales y está separada de ellas por arcos de herradura visigodos sobre pilares. El crucero está cubierto por un cimborrio con linterna que sobresale en altura; se sostiene sobre cuatro arcos torales de herradura visigodos que apean sobre columnas adosadas a los pilares angulares del presbiterio y la nave central. El presbiterio está dividido en dos tramos, el mayor es doble al menor y se dispone junto al crucero. Las cámaras laterales que flanquean el presbiterio son de menor altura, y debieron ser celdas eremíticas. El arco frontal del ábside de la capilla mayor es de herradura visigodo y descansa sobre columnas adosadas a los machones angulares del presbiterio.

La planta de San Pedro de la  Nave combina los tipos basilical y cruciforme.


Al exterior se aprecia la diferencia de altura entre cimborrio, nave central y de crucero y las naves laterales. Se accede a la iglesia a través de tres puertas, una da a la nave principal y otras dos al transepto, con forma de arco de herradura visigodo. También se aprecia el carácter macizo de la iglesia pues los vanos son escasos y de pequeño tamaño, el más grande se sitúa sobre la puerta de acceso a la nave principal.

En el interior el sistema de cubrición es la bóveda de cañón. Al exterior el cimborrio se cubre a cuatro aguas, la nave principal, el transepto y el ábside a dos vertientes y las naves laterales a un agua.

Vista interior de San Pedro de la Nave. El arco de acceso a la capilla mayor es de herradura visigodo. Los capiteles y cimacios de las columnas están decorados con esculturas en bajo relieve.


En la construcción de San Pedro de la Nave se utilizaron diversos materiales: sillares de granito, mármol y madera. El sistema de construcción fue a hueso, es decir, sin argamasa. Durante la construcción se reutilizaron columnas romanas de mármol con fuste de una sola pieza.

La decoración escultórica es obra del llamado Maestro de San Pedro de la Nave. Se concentra en una hilera de sillares y en los cimacios y los capiteles de las columnas. En los dos primeros la decoración está formada por roleos que contiene motivos vegetales y zoomórficos. La decoración más valiosa se concentra en los capiteles de las columnas; en ellos se narran escenas de la Biblia que servían para ilustrar a la población analfabeta; cabe citar Daniel en el foso de los leones y El sacrificio de Isaac. La decoración escultórica está realizada a bisel, en bajo relieve y a dos planos. Importa más la temática que la técnica. Además, en el exterior se identifican trece marcas de cantería.

Los capiteles de las columnas contienen la decoración escultórica de más valor de San Pedro de la Nave. En este se identifica el tema de Daniel en el foso de los leones.


San Pedro de la Nave fue declarada monumento nacional en 1912. En 1932 fue trasladada de su ubicación original para evitar que fuese anegada por el embalse de Ricobayo. Hoy se encuentra en la localidad de El Campillo (Zamora).

sábado, 12 de noviembre de 2016

Cruz de la Victoria

La Cruz de la Victoria fue donada en 908 por Alfonso III el Magno, rey de Asturias (866-910), y su esposa Jimena a la iglesia de San Salvador de Oviedo, hoy desaparecida. La leyenda dice que fue la cruz de madera que don Pelayo empuñó durante la victoriosa batalla de Covadonga (722) contra el invasor musulmán. Fue el rey Alfonso III el Magno quien mandó que se cubriese de oro y piedras preciosas para su conservación en Oviedo, tras el traslado de la capital del reino de Asturias a León. Ha sido restaurada en dos ocasiones: en 1942 para reparar los desperfectos ocasionados por los sublevados durante la revolución de Asturias de 1934, que dinamitaron la Cámara Santa de la catedral de San Salvador de Oviedo, y en 1985, para restaurar el daño causado tras su robo en 1977.

Se desconoce el autor o autores, pero se sabe que fue hecha en el castillo de Gauzón.

Anónimo: Cruz de la Victoria, 908.
Estilo: Prerrománico asturiano.
Técnica: Mixta en madera, esmalte, oro y piedras preciosas talladas.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 92 x 72 x 2,5 cm.
Catedral de San Salvador, Oviedo, España.
  

La Cruz de la Victoria tiene forma de cruz latina. Los dos brazos se unen por el centro, lugar que en el reverso acoge un relicario; se ensanchan desde el centro hacia los extremos; los extremos superior y de los brazos de la cruz terminan en círculos coronados por otros tres casi cerrados; el del extremo inferior termina en dos círculos casi cerrados.

La cruz está hecha en madera de roble recubierta con láminas de oro, esmaltes y pedrería tallada. El reverso es liso y tiene incrustadas cuatro gemas en cabujón en cada extremo; otras gemas más pequeñas están incrustadas en los bordes. Los clavos que fijan las láminas de oro a la cruz de madera están ocultos por esmaltes en forma de florecillas y esferitas.

En el reverso de la cruz en letras de oro se lee en latín vulgar:

“SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HONORE DI QVOD OFFERVNT FAMVLI XPI ADEFONSVS PRINCES ET SCEMENE REGINA QVISQVIS AVFERRE HOC DONARIA NOSTRA PRESVMSERIT FVLMINE DIVINO INTEREAT IPSE HOC OPVS PERFECTVM ET CONCESSVM EST SANTO SALVATORI OVETENSE SEDIS HOC SIGNO TVETVR PIVS HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS ET OPERATVM ES IN CASTELLO GAVZON AGNO REGN NSI XLII DISCVRRENTE ERA DCCCCXLVI”,

que se traduce por:

“Permanezca esto con complacencia en honor de Dios, que ofrecen los servidores de Cristo Alfonso príncipe y Jimena reina. Quienquiera que arrebatara este don nuestro sea fulminado por el rayo divino. Esta obra se terminó y concedió a San Salvador ovetense. Este signo protege al piadoso. Este signo vence al enemigo. Y se fabricó en el castillo de Gauzón el año 42 de nuestro reinado, trascurriendo la Era 946 (año 908)”.

La Cruz de la Victoria cumplió dos funciones: la de relicario, por el compartimiento en el centro de la cruz, y la de cruz procesional, por carecer de astil para su colocación sobre el altar.

La trascendencia artística de la Cruz de la Victoria radica en ser una de las dos cruces que se conservan de la orfebrería prerrománica asturiana (la otra es la Cruz de los Ángeles).

La Cruz de la Victoria se custodia en la Cámara Santa de la catedral de San Salvador de Oviedo.

Desde 1857 una representación de la Cruz de la Victoria aparece en el escudo de la Diputación de Asturias y desde 1984 en la bandera del Principado de Asturias.