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sábado, 3 de octubre de 2026

La ventana abierta, de Juan Gris

Juan Gris (Madrid, España, 1887-Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927) destacó como pintor cubista. Se formó en la Escuela de Artes y Manufacturas de Madrid y en el estudio de José Moreno Carbonero. Trabajó como ilustrador en las revistas Blanco y Negro y Madrid Cómico. En 1906 viajó a París, donde conoció a Picasso, Braque y Léger. En 1910 se inició en el cubismo. En 1916 firmó un contrato con el marchante Léonce Rosenberg, lo que le permitió exponer en la galería l’Effort Moderne de París. Entre sus obras más destacadas hay que citar Retrato de Picasso (1912), Mujer sentada (1917), Guitarra y mandolina (1919) y La ventana abierta (1921).

Juan Gris: La ventana abierta, 1921.
Estilo: Cubismo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Bodegón.
Dimensiones: 66 x 100 cm.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España.

  

Juan Gris se instaló en 1920 en la villa de Bandol-sur-Mer, en la Costa Azul francesa, donde, en 1921, pintó la mayoría de los cuadros que componen una serie de paisajes a través de ventanas abiertas. La temática de la ventana abierta no es original de Juan Gris, pues ya la habían desarrollado Delaunay y Matisse, pero Juan Gris la eleva de categoría, caracterizándola de una manera muy personal.

En el lienzo Ventana abierta aparecen dos espacios combinados: el interior, ocupado por una naturaleza muerta, y el exterior, por una marina. La naturaleza muerta se dispone sobre una mesa, que hace las veces de alfeizar de la ventana; está compuesta, de izquierda a derecha, por una partitura, una cesta con castañas, una botella, una guitarra y otra partitura. Los elementos que componen la marina son el mar, las montañas y un cielo con nubes altas. Las hojas de las ventanas son de madera, pareciendo la izquierda desvencijada. La naturaleza muerta y la marina no guardan relación alguna, solo la ventana abierta los reúne en el mismo campo visual.

En la naturaleza muerta contrastan las líneas diagonales de las partituras y la guitarra con las verticales de la cesta de nueces y la botella. La marina se organiza en líneas horizontales. La hoja izquierda de la ventana se dispone en diagonal, mientras que la derecha lo hace en vertical. Así, todas las líneas conforman un equilibrio compositivo.

La paleta de colores es variada y contrastada, predominando los azules, blancos, grises, marrones y el negro.

El foco de luz se encuentra fuera del cuadro, en la parte superior derecha. Así, la luz es potente en el paisaje exterior, mientras en el interior aparece matizada.

Juan Gris, a diferencia de Braque y Picasso, desarrolló un cubismo analítico muy personal, pues los elementos que componen sus creaciones son reconocibles a primera vista, hay más luz y la paleta de colores es más amplia y viva. Estas características hacen que los cuadros de Juan Gris sean más accesibles al gran público que los de Braque y Picasso. 

sábado, 25 de octubre de 2025

Retrato de Picasso, de Juan Gris

Juan Gris (Madrid, España, 1887-Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927) destacó como pintor cubista. Se formó en la Escuela de Artes y Manufacturas de Madrid y en el estudio de José Moreno Carbonero. Trabajó como ilustrador en las revistas Blanco y Negro y Madrid Cómico. En 1906 viaja a París, donde conoce a Picasso, Braque y Léger. En 1910 se inicia en el cubismo. En 1916 firmó un contrato con el marchante Léonce Rosenberg, lo que le permitió exponer en la galería l’Effort Moderne de París. Entre sus obras más destacadas hay que citar Retrato de Picasso (1912), Mujer sentada (1917) y Guitarra y mandolina (1919).

Juan Gris: Retrato de Picasso, 1912.
Estilo: Cubismo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Retrato.
Dimensiones: 92 x 74 cm.
Instituto de Arte, Chicago, EE. UU.

  

Juan Gris retrató a Picasso cuando este tenía 31 años y ya era un artista consagrado. Aparece de medio cuerpo, sentado y sujetando una paleta.

La composición es hasta cierto punto simétrica, si bien, se muestra en diagonal desde la esquina superior izquierda hasta la inferior derecha.

El cubismo, en líneas generales, no busca que el espectador identifique al personaje retratado por sus rasgos físicos dada la multiplicidad de puntos de vista; sin embargo, el cubismo analítico permite identificar al personaje del lienzo como el pintor Pablo Picasso, en particular por su característico flequillo. También se reconocen la paleta, herramienta de su profesión, que sostiene con la mano izquierda, la camisa y el respaldo de la silla.

Todas las formas que componen la figura de Picasso y el resto de los elementos están construidas a partir de cilindros, prismas y triángulos. Se destacan sobre un fondo de rejilla.

La paleta de colores es escasa, predominando el azul y el ocre en diferentes tonalidades, además del negro.

El juego de luces y sobras es dinámico; la figura de Picasso parece recibir la luz desde un foco exterior al cuadro situado arriba a la izquierda, mientras que los botones de la chaqueta proyectan sombras en distintas direcciones. 

Juan Gris presentó Retrato de Picasso en el Salón de los Independientes de París en 1912; lo ejecutó siguiendo los parámetros del cubismo analítico en reconocimiento de Picasso, maestro cubista que tanto le influyó, más incluso que Cezanne. 

viernes, 8 de febrero de 2019

Mujer sentada, de Juan Gris

Juan Gris (Madrid, España, 1887-Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927) destacó como pintor cubista. Se formó en la Escuela de Artes y Manufacturas de Madrid y en el estudio de José Moreno Carbonero. Trabajó como ilustrador en las revistas Blanco y Negro y Madrid Cómico. En 1906 viajó a París, donde conoció a Picasso, Braque y Léger. En 1910 se inició en el cubismo. En 1916 firmó un contrato con el marchante Léonce Rosenberg, lo que le permitió exponer en la galería l’Effort Moderne de París. Entre sus obras más destacadas hay que citar Retrato de Picasso (1912), Mujer sentada (1917) y Guitarra y mandolina (1919).

Juan Gris: Mujer sentada, 1917.
Estilo: Cubismo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Retrato.
Dimensiones: 116 x 73 cm.
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid, España.


Mujer sentada se trata de un retrato de su compañera Josette Gris a partir de los muchos dibujos que de ella hizo Juan Gris en 1916 y que le sirvieron como boceto para pintar este cuadro.

Josette Gris aparece sentada en una silla. Resulta una figura estilizada. Las formas en las que se descomponen Josette Gris y la silla permiten reconocer ambas figuras. Unas finas líneas blancas permiten resaltar rasgos del rostro –cejas, nariz, ojos y boca– y detalles de la blusa de la mujer. Llama la atención el contraste entre los ojos de la mujer, uno es un punto blanco y el otro una mancha negra. También es negro el cabello de Josette Gris.

La descomposición y superposición de algunos de los planos hace que se confundan la figura y el fondo del cuadro.

La paleta de colores es escasa –blanco, gris, negro, ocre y violeta–, aunque pueda parecer lo contrario por la amplia gama de tonos.

Las luces y las sombras vienen marcadas por los diferentes tonos de color.

En Mujer sentada se aprecia la influencia de Corot, Cézanne y Picasso. De Corot toma el contraste entre líneas rectas y curvas y el juego de luces y sombras; de Cézanne el punto de vista alto; y de Picasso el planteamiento intelectual de la obra, que lo pone en relación con el cuadro La italiana (1917). Sin embargo, hay una salvedad, Josette Gris no viste como una campesina y sí como una dama parisina de su tiempo.

Mujer sentada es una obra que muestra la característica principal que define al cubismo sintético, la descomposición de las figuras en número de planos no excesivo y que permite al espectador recomponer las figuras y hacerlas reconocibles.

viernes, 21 de abril de 2017

Las señoritas de Avinyó, de Picasso

Pablo Picasso (Málaga, España, 1881-Mougins, Francia, 1973) es uno de los pintores magistrales de todos los tiempos y el más influyente del siglo XX. Su primera formación la recibió de su padre, profesor de dibujo en Málaga, La Coruña y Barcelona; estudió en la Escuela de Artes y Oficios de la Lonja de Barcelona (1896) y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1897) y estudió a los grandes maestros de la pintura del Museo del Prado. Hasta 1904 vivió en Barcelona, participó en Els quatre gats y contactó con artistas modernistas como Ramón Casas, Isidre Nonell y Pau Gargallo. En 1900 viajó a París, donde se instaló en 1904; estudió y le influyeron el impresionismo y el postimpresionismo, en particular Cezanne; además, se ganó el apoyo de los coleccionistas Stein y Vollard. La pintura de Picasso pasó por diversas etapas y en todas pintó obras sobresalientes: de juventud (1895-1901), El viejo pescador (1895); época azul (1901-1904), La bebedora de absenta (1901); época rosa (1905-1906), Los saltimbanquis (1905); época negra (1906-1907), Las señoritas de Avinyó (1907); etapa cubista (1908-1914), Retrato de D. H. Kahnweiler (1910); etapa clásica (1915-1923), Arlequín con espejo (1925); surrealismo (1925-1930), Metamorfosis (1927); expresionismo (1930-1945), Guernica (1937); época blanca o de Antibes (1945-1947), Alegría de vivir (1946); además pintó grandes series, caso de Las meninas (1957); y en sus últimos años se mantuvo alejado de las corrientes artísticas.

Picasso sufrió una crisis personal y creativa en 1907 después de romper con su pareja Fernande Olivier; dejó de pintar y se dedicó a estudiar culturas primitivas y antiguas –africana, egipcia e íbera– que le influyeron. Además, criticó a impresionistas y fauvistas por producir una pintura inconsistente que insistía en el color y la luz. Picasso se planteó el reto de hacer una pintura intelectual; inspirándose en Cezanne, afirmó que no había que pintar las cosas o las personas como se ven y sí como son; antepuso la forma al color y la luz, y redujo las formas a figuras geométricas puras.

Antes de pintar Las señoritas de Avinyó Picasso realizó más de 800 dibujos y dos bocetos, que sirvieron de último ensayo. Para el primer boceto utilizó lápiz negro y pastel sobre papel; aparecen cinco mujeres y dos hombres en la habitación de un prostíbulo, una de las meretrices corre una cortina, es el instante anterior a que los clientes sean atendidos; el marinero ocupa el centro de la escena, cerca de un bodegón de fruta, símbolo de la sexualidad femenina; el estudiante porta una calavera, símbolo de la muerte. El segundo boceto es una acuarela sobre papel; los hombres han desaparecido y cada una de las cinco mujeres cobran un protagonismo singular; el bodegón, más reducido, ocupa el primer término; la composición y los colores están próximos al cuadro definitivo.

Pablo Picasso: Las señoritas de Avinyó, 1907.
Estilo: Cubismo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Desnudo.
Dimensiones: 244 x 234 cm.
Museo de Arte Moderno, Nueva York, Estados Unidos.

  
La escena que se recoge en Las señoritas de Avinyó se desarrolla en un burdel. Aparecen cinco mujeres desnudas y un bodegón de frutas.

El bodegón de frutas ocupa el centro del primer plano sobre una mesa cubierta con un mantel blanco arrugado. El bodegón está formado por una raja de sandía, un racimo de uvas, una pera y una manzana, y simboliza la sexualidad femenina y el encuentro carnal.

De izquierda a derecha, la primera mujer aparece sujetando una cortina con el brazo izquierdo, de pie, de perfil, pero con el ojo de frente; la segunda, aunque se presenta de pie, su posición real es tumbada con la pierna izquierda cruzada sobre la derecha y el brazo derecho doblado por detrás de la cabeza; la tercera, de pie, con los brazos doblados por detrás de la cabeza con el fin de erguir los pechos; la cuarta, se muestra en una posición del todo imposible, sentada de espaldas al espectador y con la cabeza de frente a él; y la quinta, de pie sujetando una cortina.

Cada mujer es reflejo de las influencias culturales recibidas por Picasso: la primera por la izquierda es reflejo del arte egipcio, las centrales del íbero y las de la derecha del africano.

Los rostros parecen máscaras. Todas las mujeres muestran sus rostros de frente y de perfil, presentan ojos negros y almendrados y cejas marcadas; todas miran al espectador sin recato, pero no se miran entre ellas, prueba de la soledad y abandono en la que viven las prostitutas.

Los contornos de las estructuras geométricas que dan forma a las mujeres y objetos están marcados por líneas de color, casi siempre negro.

La gama de colores es reducida: azul, blanco, negro, ocre y rosa.

Se combinan pinceladas suaves, en los cuerpos de las mujeres, con otras violentas, a modo de tachadura, en los rostros.

Las señoritas de Avinyó es uno de los lienzos más trascendentales de Picasso y de la pintura universal por varios motivos:
  • Es el cuadro más representativo de la época negra de Picasso.
  • Es el antecedente inmediato del cubismo, o quizá el primer cuadro cubista, corriente pictórica creada por Picasso y Braque, y una de las más innovadoras.
  • Incorpora a las vanguardias artísticas occidentales formas propias de culturas antiguas y primitivas, en concreto africana, egipcia e íbera.
  • Rompió de raíz con el academicismo realista y las leyes de la perspectiva y profundidad espacial establecidas en el Renacimiento: descompuso las formas pictóricas convencionales en estructuras geométricas simples, el desnudo femenino nada tiene que ver con el tradicional de líneas suaves y combinó varios puntos de vista en una sola figura.

Picasso terminó el cuadro en julio de 1907. Lo enseñó a amigos íntimos; Apollinaire lo titulo El burdel filosófico y André Salmon Les demoiselles d’Avinyó, en referencia a la calle Avinyó de Barcelona, una calle de prostíbulos en la que vivió Picasso; fue el título con el que se exhibió el cuadro por primera vez en 1916 en la Galería d’Antin de París. Jacques Doucet lo compró en 1924 y lo expuso en 1925 en el Petit Palais; Germain Seligmann lo adquirió en 1937 y formó parte de la exposición 20 Years in the evolution of Picasso, 1903-1923. Por último, el Museo de Arte Moderno de Nueva York lo compró en 1939.