sábado, 25 de abril de 2026

San Martín de Mondoñedo de Foz

La basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz fue la catedral más antigua de España. Sus orígenes como sede episcopal doble se remontan a los siglos VI y IX: primero, los bretones huyendo de los anglosajones, después, el obispo de Dumio (actual Braga) tras la invasión musulmana del Reino visigodo, se refugiaron a la Marina lucense. Para protegerse de las incursiones vikingas durante el siglo X, Alfonso III el Magno (rey de Asturias, 866-910) impulsó la construcción de San Martín de Mondoñedo de Foz como nueva sede episcopal, siendo de estilo románico. Durante el reinado de doña Urraca (reina de León, 1109-1126) se trasladó la sede episcopal a Mondoñedo, donde se levantó una nueva catedral, pasando San Martín de Mondoñedo de Foz a ser iglesia agustiniana hasta 1543, desde entonces iglesia del obispado de Mondoñedo y basílica desde 2007. San Martín de Mondoñedo de Foz fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

La hoy basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz fue la primera catedral de España entre los siglos X y XII. Se levantó por iniciativa de Alfonso III el Magno (rey de Asturias, 866-910). Es de estilo románico.

  

La construcción de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz pasó por tres etapas:

  • Primera etapa, siglo X. Se levantaron el muro sur y parte del muro norte.
  • Segunda etapa, siglo XI. Se construyeron los absidiolos, el transepto, el cimborrio, los capiteles y el retablo.
  • Tercera etapa, siglo XII. Se edificaron el ábside central y la portada occidental. 

Por último, en el siglo XVIII se levantaron los contrafuertes adosados a la cabecera y al crucero y la torre campanario.

La basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz presenta planta basilical de tres naves longitudinales de tres tramos, siendo la central de anchura doble a las laterales, transepto no marcado en planta, cimborrio irregular sobre el crucero y cabecera triabsidial, semicircular al interior y al exterior, siendo el ábside central el de mayor desarrollo; los ábsides están precedidos por un corto presbiterio. Además, aparecen marcadas la torre campanario en el lado meridional de la fachada occidental y adelantada a esta y los contrafuertes en cabecera y crucero.

La planta de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz es basilical de tres naves, transepto no marcado y cabecera con tres ábsides semicirculares.

  

La fachada occidental se compone de un cuerpo central, de mayor anchura y altura, que acoge la portada de acceso al templo, de la torre campanario se sitúa a la derecha, adelantada a la portada, más el cuerpo izquierdo, de menor anchura y altura que el cuerpo central.

La portada occidental aparece apenas adelantado a la fachada, protegida por un modesto tejaroz, y enmarcada por dos contrafuertes, de más desarrollo el izquierdo. Cuenta con cinco arquivoltas de medio punto abocinadas, que descansan sobre tres jambas en escuadra, la primera, tercera y quinta, y dos columnas, la segunda y cuarta, con capiteles decorados con motivos vegetales; las jambas y las columnas se apoyan sobre un podio corrido. Las arquivoltas aparecen desnudas de decoración; sin embargo, el guardapolvo está decorado con palmetas. El tímpano presenta un dintel pentagonal decorado con crismón de seis brazos y sobre este se reconoce un Agnus Dei, orientado a la izquierda, dentro de un círculo tetralobulado. Sobre la portada, en el cuerpo superior de la fachada occidental, se abre un vano alargado de medio punto.


El tímpano de la portada occidental de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz está decorado con un crismón y un Agbus Dei.

  

La torre campanario cuenta con dos cuerpos, siendo el inferior el de mayor desarrollo, al tener la misma altura que el arranque de la cubierta de la nave central; a media altura ofrece un vano geminado de medio punto, muy alargado. El segundo cuerpo se diferencia del primero por una cornisa; está perforado por sus cuatro caras con troneras de medio punto; la cubierta es una cúpula de naranja.

El cuerpo izquierdo, que se corresponde con la nave lateral, es de inferior altura al central. En su parte superior aparece un vano de medio punto abocinado y decorado con un guardapolvo.

En el muro septentrional hay una portada secundaria, hoy cegada.

La cabecera presenta tres ábsides semicirculares, siendo el central de mayor desarrollo que los laterales en altura y amplitud. El ábside central está dividido en tres lienzos por los contrafuertes que se levantaron durante el siglo XVIII; en cada uno de esos lienzos se abre un vano alargado de medio punto. Los ábsides laterales cuentan con un vano de las mismas características.


La cabecera de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz presenta tres ábsides semicirculares, siendo el central el de mayor tamaño.

  

La decoración escultórica exterior se concentra en los canecillos que soportan los aleros de las cubiertas; en ellos se reconocen figuras humanas, algunas impúdicas, y zoomórficas, algunas inspiradas en el bestiario. Otros elementos decorativos son el taqueado jaqués en el muro norte y los arquillos lombardos de los ábsides laterales 


Los canecillos de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz reciben una vistosa decoración figurada.

  

Las naves están separadas por pilares cruciformes sobre pedestal cuadrangular y arcos de medio punto; mientras los pilares que anteceden al crucero son cruciformes con semicolumnas adosadas sobre pedestal circular.

Se accede a los ábsides a través de un espacio presbiterial; a este espacio del ábside central se accede bajo un arco de triunfo de medio punto y arcos doblados.

Las cubiertas son de distinto tipo: las naves longitudinales se cubren con una estructura de madera; los extremos del transepto con bóveda de cañón, el crucero con cimborrio cuadrangular con ángulos redondeados; los espacios presbiteriales con bóveda de cañón y los ábsides con bóveda de horno. Al exterior, la nave central ofrece una cubierta a dos aguas, las naves laterales a una vertiente, el crucero a tres aguas, los ábsides a una vertiente redondeada y la de la torre campanario circular.


El crucero del transepto de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz aparece cubierto por un cimborrio cuadrangular con ángulos redondeados desviado de su eje. Está decorado con pinturas murales del siglo XII.

  

La decoración escultórica se concentra en los capiteles de las semicolumnas del transepto. Son relieves de una manufactura poco depurada, pero muy didácticos. Los temas son historiados y vegetales. Destacan las escenas del banquete del rico Epulón y del banquete de Herodes. Su autoría se atribuye al conocido como maestro de Mondoñedo.


Uno de los capiteles de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz está decorado con la escena del banquete de Herodes. En uno de los platos aparece la cabeza de Juan el Bautista.

  

Otro elemento escultórico que decora la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz son palmetas, sogueados, taqueado jaqués e inscripciones en latín.

El ábside central acoge un frontal de piedra caliza, que hace las veces de retablo, del siglo XI. Las figuras están labradas en mesorrelieve a dos planos. Los elementos que lo componen se organizan en dos niveles: en el superior las figuras más importantes, en la parte derecha un pantocrátor sentado en un trono y bendiciendo con la mano derecha, dentro de una mandorla circular sostenida por dos ángeles, y en la parte izquierda un Agnus Dei, dentro de un círculo, orientado a hacia la derecha; en la parte inferior se representa una escena episcopal en la que aparecen cinco figuras de distintos tamaños, unas vestidas con casullas y otras con capas, además aparece un águila. Las figuras acusan hieratismo y frontalidad, aunque también las hay que aparecen de perfil, y su tamaño rebela su importancia dentro de la escena.

Uno de los elementos escultóricos más valorado de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz es el frontal del ábside central, que hace las veces de retablo. Es de estilo románico y se realizó durante el siglo XI.

  

Las pinturas murales que decoran el transepto de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz se realizaron durante el siglo XII, pero se descubrieron en la restauración llevada a término durante la primera década del siglo XXI. Se reconocen las escenas de la Asunción de María, el Árbol de Jesé, la Salvación de los justos, los Magos a acaballo, el banquete de Epulón y la resurrección de Lázaro. Las figuras se ajustan a la ley de jerarquía y adolecen de hieratismo y frontalidad, la paleta de colores es escasa y sin matices, abundando los primarios, y están ausentes los juegos de luces y sombras.

Pinturas murales del siglo XII adornan el transepto de la basílica de San Martín de Mondoñedo de Foz.

  

La basílica de San Martin de Mondoñedo de Foz debe su importancia histórica y artística a haber sido la primera catedral española y ajustarse a las características del primer románico.

sábado, 18 de abril de 2026

Custodia de la santa iglesia catedral metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid, de Juan de Arfe

Juan de Arfe (León, 1535-Madrid, 1603) fue uno de los más destacados orfebres del Renacimiento español. Trabajó siguiendo el ideario del Concilio de Trento (1545-1563) y de la Contrarreforma y estuvo influido por el arquitecto Sebastiano Serlio. Entre sus clientes hay que citar al rey Felipe II, al duque de Lerma y a la Iglesia y entre sus trabajos más destacados la custodia de la santa iglesia catedral metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid (1587-1590).

Juan de Arfe: Custodia de la santa iglesia catedral metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid, 1587-1590.
Estilo: Renacimiento.
Técnica: Plata repujada y grabada.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 167 cm de altura.
Museo Diocesano y Catedralicio, Valladolid, España.

  

El cabildo de la santa iglesia catedral metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid encargó a Juan de Arfe la realización de una custodia procesional, cuyo tema central habría de ser la Asunción de la Virgen María, ajustándose a los principios del Concilio de Trento (1545-1563) y de la Contrarreforma. Juan de Arfe ya era un reputado orfebre gracias a las custodias procesionales que realizó para las catedrales de Ávila y Sevilla.

La custodia procesional de la santa iglesia catedral metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid se ajusta a los principios estéticos de la arquitectura renacentista clásica, apreciándose pureza de líneas y austeridad decorativa. En origen constaba de cuatro cuerpos decrecientes en diferentes estilos: jónico, corintio, compuesto y toscano. La custodia hace las veces de torre campanario al aparecer una campanilla en el último cuerpo.

El primer cuerpo es de planta circular estrellada. El pedestal aparece decorado con treinta bajorrelieves apaisados con escenas del Antiguo Testamento, que prefiguran la eucaristía. Sobre el pedestal se cuentan veinticuatro columnas jónicas de plintos desarrollados y decorados con grutescos y fustes acanalados; sostienen arcos de medio punto quebrados en las esquinas; la decoración arquitectónica de la parte superior está compuesta por volutas y cartelas. Este cuerpo acoge el viril.

El segundo cuerpo es de planta hexagonal, limitado por doce columnas pareadas corintias sobre plinto, decorado con escenas del Nuevo Testamento, fuste helicoidal estriado y grutescos en la parte superior. Este cuerpo hace las veces de templete, aparece cubierto con una bóveda de cuyos bordes cuelgan campanillas; en su interior se reconoce la imagen de la Asunción de María acompañada por figuras representativas de las virtudes teologales y bolas decorativas.

El tercer cuerpo es de planta circular, con seis pilastras con doce columnas adosadas de orden compuesto, sobre los que descansan arcos de medio punto quebrados en las esquinas. De la bóveda interior cuelga una paloma, símbolo del Espíritu Santo. Delante de cada pilastra se distinguen pirámides caladas y entre ellas figuras femeninas tocando instrumentos musicales.

El cuarto cuerpo es de planta hexagonal, con ocho columnas toscanas sobre plinto, interior abovedado, del que cuelga una campanilla. Lo remata una pirámide calada sobre la cual descansa una bola del mundo coronada por una cruz, simbolizando la universalidad del catolicismo.

Manuel García Zaonero, dignidad de chantre y canónigo catedralicio, encargó en 1793 al escultor Pedro León de Sedano la realización del Carro Triunfal; además, en 1846 se añadió una gradilla de plata rectangular.

La custodia procesional de la santa iglesia catedral metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid es la obra que mejor expresa la madurez creativa de Juan de Arfe. Sus líneas y la sobriedad decorativa se ajustan al estilo renacentista clásico y el tratamiento de la Asunción de María a los principios trentinos y contrarreformistas.

sábado, 11 de abril de 2026

Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo

El Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo se abrió al público en 1969. Ocupa dependencias de la catedral basílica de la Virgen de la Asunción y del palacio episcopal. 

Entre las más de 300 piezas que se conservan y exhiben en el Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo destacan pinturas, relieves, retablos, tallas y ropa y orfebrería litúrgica.

El cuadro Virgen del Consuelo de los Afligidos, del siglo XVIII, es una de las piezas más valoradas del Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo.

  

Entre las piezas más sobresalientes hay que citar la pintura Virgen del Consuelo de los Afligidos, del siglo XVIII, realizada en óleo sobre cobre; los relieves de alabastro policromados procedentes de Londres y Nottingham, del siglo XV, entre los que hay que mencionar Presentación de la Virgen, Santísima Trinidad y Nacimiento de Jesús, que proceden de la parroquia de San Esteban de Valcarría de Vivero; el retablo Magdalena Penitente, del siglo XVII, en estilo renacentista, con María Magdalena reclinada y sujetando un libro; las tallas Virgen con el Niño, en madera policromada, una del siglo XII y otra del XVI, Sagrada Familia, del siglo XVII, y San Francisco de Asís, del siglo XVIII; y ropa y orfebrería litúrgica de los siglos XVII y XVIII, destacando los zapatos episcopales bordados y los crucifijos de marfil.

De entre las tallas que se exhiben en el Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo destaca Sagrada Familia, del siglo XVII.