sábado, 30 de mayo de 2026

Inmaculada Concepción de El Escorial, de Murillo

Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682) es uno de los pintores más sobresalientes del Barroco español. Se formó en el taller de Juan del Castillo. No se sabe que viajase al extranjero, pero fue un gran conocedor de las pinturas flamenca y veneciana. Sus primeras obras son tenebristas, pero evolucionó hacia una pintura suave de gusto burgués y aristocrático. Alcanzó celebridad gracias a las pinturas religiosas, caso de La Sagrada Familia del pajarito (hacia 1650), Santa Ana enseñando a leer a la Virgen (hacia 1655) e Inmaculada Concepción de El Escorial (1665), y costumbrista, caso de Joven mendigo (hacia 1650), Dos niños comiendo melón y uvas (1650) y Mujeres en la ventana (1665-1675).

Bartolomé Esteban Murillo: Inmaculada Concepción de El Escorial, 1665.
Estilo: Barroco.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 206 x 144 cm.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España.

  

A Murillo se le conoce como el pintor de las Inmaculadas; es una de las temáticas que cultivó con más profusión y entre sus obras maestras se cuenta Inmaculada Concepción de El Escorial, así llamada porque la compró el rey Carlos IV para exhibirla en la Casita del Príncipe de El Escorial.

La temática de la Inmaculada Concepción comenzó a desarrollarse durante el siglo XVI, pero en España, y en particular en la ciudad de Sevilla, cobró protagonismo durante el siglo XVII, pues fue el país que más se comprometió en la defensa de los principios y valores del Concilio de Trento (1545-1563) y de la Contrarreforma, exacerbando la fe en la Virgen María como personaje fundamental de la fe católica.

Murillo se inspiró en Francisco Pacheco, José de Ribera, Simone Cantarini y Guido Reni, pero él fijó el prototipo de Inmaculada Concepción en el imaginario popular y que ha llegado hasta nuestros días.

La Inmaculada Concepción de El Escorial se ajusta al canon de belleza establecido por Francisco Pacheco en Arte de la pintura (1649), pero Murillo vuelca en ella su estilo personal, haciéndola inconfundible. La Virgen María aparece con un aspecto juvenil y delicado, piel blanca, melena suelta de color rubio oro, boca pequeña, nariz fina, mejillas sonrojadas y manos con dedos finos, que se juntan delante del pecho en gesto de oración. Aparecen símbolos marianos, el Sol, la Luna, querubines, azucenas, una rama de olivo, una palma y la vestimenta azul y blanca; sin embargo, no aparece la corona de doce estrellas.

La composición combina la forma triangular con la espiral ascendente, gracias al contraposto de la Virgen María, dotándola de un gran dinamismo.

La paleta de colores es escasa, predominando los asociados a la simbología mariana: el blanco la pureza, el azul la nobleza, la eternidad y la condición de la Virgen María de reina de los cielos y el dorado la Gloria.

La luz se concentra en la figura de la Virgen de manera tal que esta parece la fuente de luz.

La pincelada es vaporosa.

La Inmaculada Concepción de El Escorial debe su importancia histórico-artística a ser una de las más representativas de Murillo, del Barroco y de la pintura universal. Otras Inmaculadas de Murillo de gran valor son Inmaculada Concepción de los Venerables o Inmaculada Concepción de Soult (1678) e Inmaculada Concepción de Aranjuez (1680).

sábado, 23 de mayo de 2026

Palacio Episcopal de Astorga, de Gaudí

Antonio Gaudí (Reus, 1852-Barcelona, 1926) trabajó como delineante antes de obtener el título de arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en 1878. Es el mejor representante del modernismo en España y por su obra original se le considera uno de los arquitectos más sobresalientes de todos los tiempos. Revolucionó la arquitectura al inspirarse en la naturaleza para crear nuevos elementos arquitectónicos. La mayoría de sus obras se encuentran en la ciudad de Barcelona, caso del templo de la Sagrada Familia, iniciado en 1883 e inconcluso a su muerte. Sus edificios residenciales son también obras singulares; hay que citar la Casa Calvet (1898-1899), la Casa Batlló (1904-1906) y la Casa Milà (1906-1910). Fuera de Barcelona hay que citar el Capricho de Comillas (1883-1885), el Palacio Episcopal de Astorga (1889-1915) y la Casa Botines de León (1891-1893).

Gaudí diseñó el Palacio Episcopal de Astorga en estilo neogótico. Las obras se iniciaron en 1889 y finalizaron en 1915.

  

El primer palacio episcopal se erigió en el siglo XII, quedando arrasado tras el incendio de 1886. El obispo don Juan Bautista Grau encargó a Gaudí la construcción del nuevo Palacio Episcopal de Astorga. Por tratarse de un edificio público, el diseño realizado por Gaudí hubo de contar con el visto bueno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que obligó a Gaudí a introducir cambios. Tras el fallecimiento del obispo Grau, Gaudí abandonó las obras. Los siguientes arquitectos que se hicieron cargo de las obras fueron Francisco Blanch en 1894, Manuel Hernández en 1899 y Ricardo García Guereta en 1907, quien finalizó las obras en 1915.

Gaudí diseñó el Palacio Episcopal de Astorga en estilo neogótico, uno de los estilos historicistas de más éxito en aquel momento, impulsado por el arquitecto, arqueólogo y escritor francés Viollet-le-Duc.

El Palacio Episcopal de Astorga presenta una planta de cruz griega inserta en un cuadrado con cuatro torres esquineras de planta circular.

  

El Palacio Episcopal de Astorga tiene una orientación sureste-noroeste. Está rodeado por un foso, lo que permite que la luz natural llegue al sótano del edificio, y por un jardín, en el que se erigen las estatuas de tres ángeles, que en un principio deberían haber descansado en la cubierta del palacio; están realizadas en zinc, tienen una altura de cinco metros, uno de ellos porta una cruz procesional, otro un báculo y otro una mitra episcopal.

La planta del Palacio Episcopal de Astorga es de cruz griega incrustada en un cuadrado con torres cilíndricas esquineras; la cabecera es triabsidial.

El Palacio Episcopal de Astorga presenta cuatro fachadas. La fachada principal presenta un pórtico sobre escalinata, con tres accesos en forma de arcos apuntados abocinados con dovelas de gran desarrollo, enmarcados por contrafuertes inclinados; descansa sobre el acceso el balcón circular de la primera planta; esta presenta cuatro vanos alargados, dos centrales superpuestos y uno a cada lado de estos; más arriba se ofrece un ventanal trigeminado y una cornisa sobre la que descansa un escudo entre columnas, bajo un remate triangular. Las fachadas laterales cuentan con dos calles entre tres contrafuertes, dos esquineros y uno central, recorridos por ventanales alargados; aparecen rematadas por un frontón triangular con torre alargada. La fachada posterior o cabecera del edificio presenta tres absidiolos poligonales marcados por contrafuertes y recorridos por ventanales alargados.

El sótano del Palacio Episcopal de Astorga se presenta diáfano. En él se alternan columnas cilíndricas y rectangulares. Para su construcción se utilizó piedra y ladrillo. Hoy se utiliza como museo.

  

El interior del Palacio Episcopal de Astorga se estructura en sótano, planta baja, planta noble, segunda planta y dos entreplantas. El sótano presenta tres naves separadas por columnas cilíndricas y rectangulares de piedra con capiteles de inspiración micénica, arcos y bóvedas góticas con nervios de ladrillo. La planta baja cuenta con un vestíbulo, cubierto por bóvedas nervadas; goza de una iluminación natural muy destacable gracias a los ventanales; el salón central tiene planta de cruz griega y está cubierto por bóvedas de crucería, que descansan sobre seis columnas de granito, monolíticas y con capiteles mudéjares; esta planta cuenta con otras estancias secundarias; la planta baja aparece decorada con esgrafiados, pinturas y piezas de cerámica. La planta noble presenta planta de cruz griega y bóveda de crucería, que se sostiene sobre cuatro columnas de granito; cuenta con vestíbulo, Salón del Trono, al que se accede por tres puertas de arcos escarzanos, el Comedor de Gala, la capilla y otras estancias; en la decoración predominan cerámicas, esgrafiados y vidrieras heráldicas. La segunda planta está fragmentada en varias dependencias. 


La capilla del Palacio Episcopal de Astorga presenta doble altura; en el piso bajo se distinguen columnas califales, pilares y arcos apuntados; en el segundo nivel se despliegan arcos que dan forma a una cúpula nervada. Los vanos están decorados con vidrieras y el muro que rodea a los arcos con cerámica.

  

El Palacio Episcopal de Astorga presenta cubierta de pizarra a dos aguas, bordeada por una balaustrada de granito. Las torres están cubiertas con chapiteles de pizarra.

Para la construcción del Palacio Episcopal de Astorga se utilizó granito blanco de la cantera de Monte Arenas, en el Bierzo, para conseguir su integración con el entorno, y pizarra. Para la decoración se utilizaron materiales de diversa naturaleza: cerámica, esgrafiado, granito, ladrillo y yeso.

El Palacio Episcopal de Astorga acoge el Museo de los Caminos desde 1962, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1969 y restaurado entre 2014 y 2017.

sábado, 9 de mayo de 2026

Alegoría de la vanidad, de Antonio de Pereda

Antonio de Pereda (Valladolid, 1611-Madrid, 1678) fue un pintor barroco español. De niño se trasladó a Madrid tras quedar huérfano. Se formó en el taller de Pedro de las Cuevas. Estuvo protegido por el noble italiano Giovanni Battista Crescenzi, quien le acercó al naturalismo y a la pintura veneciana. Pintó cuadros de temática histórica, caso de Socorro a Génova por el marqués de Santa Cruz (1634), religiosa, destacando San Jerónimo penitente (1643), pero se especializó en las vanitas, es decir, bodegones moralizantes, sobresaliendo Alegoría de la vanidad (1635) y El sueño del caballero (1650).

Antonio de Pereda: Alegoría de la vanidad, 1635.
Estilo: Barroco.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Temática: Vanitas o bodegón moralizante.
Dimensiones: 167 x 205 cm.
Kunsthistorisches Museum, Viena, Austria.

  

Antonio de Pereda diseñó la composición de Alegoría de la vanidad a partir de tres elementos en dos planos: en primer plano aparecen dos mesas, la de la izquierda llena de objetos que simbolizan la muerte y la de la derecha con los que simbolizan la vanidad mundana, al fondo un ángel admonitor mira al espectador, interpelándole para que reflexione sobre la vida y la muerte.

En la mesa de la izquierda se observan objetos con un simbolismo evidente: la armadura y el mosquete la victoria en la guerra, los libros la riqueza intelectual, los naipes el azar, el reloj de arena el paso del tiempo, el candelabro con una vela con la llama apagada la vida extinguida y los cráneos la muerte despojada de la carne. Además, se lee la inscripción latina “NIL OMNE”, es decir, “Todo está vacío”, que expresa el concepto “vanidad”.

En la mesa de la derecha se reconocen elementos con un claro simbolismo: las monedas de oro y plata, el collar de perlas y los cuadros de retratos de diferentes personas la riqueza material, los naipes la suerte, el reloj con forma de torre el paso del tiempo infinito y la esfera del mundo el poder imperial y las posesiones terrenales. Además, en el medallón se lee la inscripción latina “DIVUS AUGUSTUS DICTATOR”, es decir, “El Dios Augusto es dictador”, que expresa el poder sin límites que ostentó Octavio Augusto.

El ángel admonitor mira hacia el espectador; con la mano derecha señala el globo terráqueo y con la izquierda sostiene un camafeo con la efigie del emperador Carlos V.

Este bodegón moralizante simboliza que el poder y la gloria que alcanzó Carlos V fueron pasajeros.

En cuanto a los aspectos plásticos, Alegoría de la vanidad se caracteriza por una estructura piramidal, siendo la cabeza del ángel admonitor la cúspide de la composición; un claroscuro muy acusado, siendo el ángel admonitor quien recibe más iluminación, no tanta los objetos que ocupan las mesas, mientras el fondo es negro; el dibujo es nítido y el detallismo minucioso; y la reproducción de las texturas realista.

Alegoría de la vanidad se cuenta entre las obras maestras de Antonio de Pereda y es una de las obras más representativas del género vanitas o bodegón moralizante.