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sábado, 19 de septiembre de 2026

Museo de Cádiz

El Museo de Cádiz se constituyó en 1970 resultado de la fusión del Museo Arqueológico de Cádiz y del Museo de Bellas Artes de Cádiz. Los orígenes del museo se remontan a 1838, año en el que se fundó el Museo Provincial de Bellas Artes de Cádiz, que recibió numerosas obras procedentes de los conventos exclaustrados tras la desamortización de Mendizábal de 1835.

Apoteosis de san Bruno (1637-1639), de Zurbarán, es de estilo barroco y una de las obras más valoradas del Museo de Cádiz.

  

El Museo de Cádiz se organiza en tres secciones:

  • Arqueología. Reúne obras de la Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media encontradas en la provincia de Cádiz, destacando las púnicas, caso de un sarcófago antropoide femenino (470 a. C.) y otro masculino (400 a. C.) y romanas, caso de un sarcófago paleocristiano (300).
  • Bellas Artes. Muestra una colección de pinturas de los siglos XVI al XX, entre las que destacan Apoteosis de san Bruno (1637-1639), de Zurbarán, Ecce Homo (siglo XVII), de José de Ribera, ambas de estilo barroco, Patio del convento de San Francisco de Cádiz (1881), de Salvador Viniegra, obra costumbrista, y Retrato de Micaela de Aramburu Picardo (1928), de Zuloaga, de hechura expresionista.
  • Etnografía. De esta sección destaca el conjunto de títeres de la Tía Norica, de finales del siglo XVIII.
Retrato de Micaela de Aramburu Picardo (1928) es uno de los retratos más destacados de Zuloaga.


sábado, 11 de abril de 2026

Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo

El Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo se abrió al público en 1969. Ocupa dependencias de la catedral basílica de la Virgen de la Asunción y del palacio episcopal. 

Entre las más de 300 piezas que se conservan y exhiben en el Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo destacan pinturas, relieves, retablos, tallas y ropa y orfebrería litúrgica.

El cuadro Virgen del Consuelo de los Afligidos, del siglo XVIII, es una de las piezas más valoradas del Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo.

  

Entre las piezas más sobresalientes hay que citar la pintura Virgen del Consuelo de los Afligidos, del siglo XVIII, realizada en óleo sobre cobre; los relieves de alabastro policromados procedentes de Londres y Nottingham, del siglo XV, entre los que hay que mencionar Presentación de la Virgen, Santísima Trinidad y Nacimiento de Jesús, que proceden de la parroquia de San Esteban de Valcarría de Vivero; el retablo Magdalena Penitente, del siglo XVII, en estilo renacentista, con María Magdalena reclinada y sujetando un libro; las tallas Virgen con el Niño, en madera policromada, una del siglo XII y otra del XVI, Sagrada Familia, del siglo XVII, y San Francisco de Asís, del siglo XVIII; y ropa y orfebrería litúrgica de los siglos XVII y XVIII, destacando los zapatos episcopales bordados y los crucifijos de marfil.

De entre las tallas que se exhiben en el Museo Diocesano y Catedralicio de Mondoñedo destaca Sagrada Familia, del siglo XVII.

sábado, 10 de enero de 2026

Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid

El Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid fue inaugurado en 1965 por iniciativa del arzobispo José García y Goldaraz. Reúne más de 450 piezas de escultura, orfebrería y pintura, destacando las de estilo barroco.

El conjunto escultórico San Martín con el pobre (1606), de estilo barroco, es la primera obra de Gregorio Fernández y una de las más reconocidas del Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid.

  

Entre las piezas más valoradas hay que citar los sepulcros del siglo XIII procedentes del monasterio cisterciense de Santa María de Palazuelos, una colección de vírgenes góticas, varias obras barrocas, sobresaliendo San Martín con el pobre (1606) y Ecce Homo (1615), ambas de Gregorio Fernández, y la sillería del coro del monasterio de San Benito el Real de Valladolid (1764), de Felipe de Espinabete,

Las piezas de orfebrería más estimadas son la custodia procesional Adán y Eva en el Jardín del Edén (1590), de Juan de Arfe, y el altar de Nuestra Señora de la Asunción, patrona del cabildo catedralicio de Valladolid, obra de Miguel Fernández y Damián de Castro, realizada en plata, de estilo rococó. Otras piezas de gran valor son las colecciones de cálices y copones de estilo gótico y renacentista.

El Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid también reúne pinturas de los siglos XVII y XVIII, siendo las más valoradas las que componen la serie Buen Pastor y Apostolado (1648), de estilo barroco, realizadas por Cristóbal García Salmerón.

Buen Pastor (1648) es uno de los mejores lienzos del pintor barroco Cristóbal García Salmerón. Forma parte de la serie Buen Pastor y Apostolado.

sábado, 13 de septiembre de 2025

Museo de Bellas Artes de Asturias

El Museo de Bellas Artes de Asturias, con sede en Oviedo, se abrió al público en 1980. Su historia arranca en 1969, año en el que la Diputación Provincial de Asturias y el Ayuntamiento de Oviedo constituyeron la Fundación Pública Centro Provincial de Bellas Artes. En 2015 se amplió con un nuevo edificio, lo que permitió sumar metros expositivos y mostrar nuevas obras. 

La colección de arte del Museo de Bellas Artes de Asturias se creó a partir de los fondos de la antigua Diputación Provincial de Asturias, el antiguo Museo de Pinturas Provincial de Bellas Artes de San Salvador de Oviedo, la dación en pago de la Colección Pedro Masaveu Peterson y donaciones particulares. En la actualidad suma más de 15.000 piezas entre carteles de cine, cuadros, dibujos, esculturas, fotografías, grabados, lozas, planchas calcográficas y vidrios, distribuidas por los tres edificios expositivos que forman el museo.

San Pablo (ca. 1608-1614), de El Greco, es una de las obras más valoradas del Museo de Bellas Artes de Asturias.

  

El Palacio de Velarde acoge las piezas más valoradas. Son de los siglos XIV al XIX. Hay cuadros de Fernando Gallego, Pedro Berruguete, El Greco, Murillo, Ribera, Zurbarán, Goya, Federico de Madrazo y muchos otros. 

En la Casa Oviedo-Portal se exhiben la obra de los pintores asturianos del siglo XIX Suárez Llanos, Álvarez Catalá, Martínez Abades y otros. También se muestran piezas de los fondos de artes industriales, carteles de cine, dibujo, fotografía y grabado.


Luis Álvarez Catalá es uno de los pintores asturianos representados en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Llama la atención su cuadro Filandón en el monasterio de Hermo (1872).

  

En el edificio Ampliación se exponen obras de los siglos XX y XXI. Destacan las obras de Sorolla, Regoyos, Dalí, Picasso, Gargallo y de los artistas asturianos Piñole y Vaquero entre otros.


Metamorfosis de ángeles en mariposas (1973) es una de las obras de Dalí que completan la muestra de pinturas del siglo XX.

sábado, 26 de abril de 2025

Museo Picasso de Barcelona

El Museo Picasso de Barcelona fue idea de Jaime Sabartés, amigo y secretario personal de Pablo Picasso. En 1960 propuso al Ayuntamiento de Barcelona crear un museo dedicado a Picasso. El museo se abrió al público el 9 de marzo de 1963 con el nombre Colección Sabartés por arrancar el museo con las obras donadas por Sabartés.

Hombre con boina (1895) es una de las primeras obras de Picasso y de las más valoradas del Museo Picasso de Barcelona.

  

El Museo Picasso de Barcelona ocupa seis edificios: el palacio Aguilar, el Palacio Barón de Castellet, el Palacio Meca, la Casa Mauri y el Palacio Finistres, levantados entre los siglos XIII y XIV, y el Centro de Conocimiento e Investigación, abierto en 2011.

El Museo Picasso de Barcelona reúne más de 4.000 obras de Pablo Picasso, donadas por el pintor y familiares directos, Sabartés y otros particulares, artistas, entre otros Dalí y David Douglas Duncan, y estudiosos de la obra de Picasso, caso de Brigitte Baer. La mayoría de las obras son dibujos, esculturas, grabados y pinturas, sobre todo de sus primeras etapas artísticas:

  • Primeros años de Picasso, de 1891 a 1895. Trascurrieron en Málaga y La Coruña. Son dibujos en los que trata de imitar el modo de hacer de su padre. Cabe destacar Hombre con boina (1895).
  • Formación en Barcelona, de 1895 a 1897. Picasso estudió en la Escuela de la Lonja. Son obras de carácter académico. Hay que citar Ciencia y caridad (1897).
  • Madrid y Huerta de San Juan, de 1897 a 1899. Picasso estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, de la que renegó. Se instaló en Huerta de San Juan. Hay que mencionar El mas del Quiquet (1898).
  • Barcelona, de 1899 a 1900. Picasso entró en contacto con Els Quatre Gats. Destaca la obra Retrato del escritor Ramón Reventós (1900).
  • París, de 1900 a 1901. Picasso descubrió las Vanguardias contemporáneas, sintiendo mayor interés por el impresionismo, el puntillismo y los nabis. En sus obras predominan los colores cálidos. Destacan las obras El abrazo (1900) y La espera, Margot (1901).
  • Época azul, de 1901 a 1904. El azul gana protagonismo en sus obras hasta que terminan siendo monocromáticas en ese color al final de la etapa. Cabe citar La mujer de la cofia (1901).
  • Época rosa, de 1905 a 1906. El rosa es el color principal durante esta etapa y el circo el tema preferente. Destaca La señora Canals (1905).
  • Barcelona, 1917. Picasso se inspira en el clasicismo en los aspectos formales y cromáticos. Sobresale la obra Caballo corneado (1917).
  • Las Meninas, 1957. Se trata de una serie de 58 obras pintadas por Picasso en 1957 y donadas al museo en 1968. En ellas estudia y versiona la obra de Velázquez.
  • Cerámicas. Picasso trabajó la cerámica entre Vallauris entre 1946 y 1973. Las obras de esta etapa las donó Jacqueline Picasso al museo en 1982. Cabe citar Hombre sentado (1966).
La mujer de la cofia (1901) es una de as obras representativas de la Época azul de Picasso de las que se conservan en le Museo Picasso de Barcelona.

  

Además, el museo cuenta con más de 1.500 grabados. 

El Museo Picasso de Barcelona cuenta con biblioteca abierta a investigadores y al público en general, desarrolla actividades educativas y lleva a cabo tareas de conservación preventiva y restauración.

sábado, 11 de enero de 2025

Museo Carmen Thyssen Málaga

El Museo Carmen Thyssen Málaga fue inaugurado en 2011. La sede se encuentra en el palacio de Villalón, un edificio renacentista del siglo XVI rehabilitado y ampliado para acoger la colección pictórica y otras dependencias.

Santa Marina (1650), de Zurbarán es una de las obras barrocas más valoradas del Museo Carmen Thyssen Málaga.

  

El Museo Carmen Thyssen Málaga atesora más de 280 obras de algunos de los pintores españoles más destacados desde el siglo XIII en adelante y de diversos géneros, divididas en cuatro secciones:

  • Maestros antiguos. Reúne obras de los siglos XIII al XVIII. Hay que mencionar entre las obras más destacadas Santa Marina (1650), de Zurbarán, y El nacimiento de la Virgen (siglos XVII o XVIII), de Jerónimo Ezquerra.
  • Paisaje romántico y costumbrismo. Recoge obas románticas y costumbristas de los pintores que viajaron por España durante el siglo XIX. Entre las obras más sobresalientes hay que citar Baile en una venta (1850), de Rafael Benjumea, Vista del Guadalquivir (1854), de Manuel Barrón y Carrillo, y La Feria de Sevilla (1867), de Joaquín Domínguez Bécquer.
  • Preciosismo y paisaje naturalista. Se exhiben obras de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. Las temáticas siguen siendo la paisajista y la costumbrista, pero se apuesta por el pequeño formato, el detallismo y el colorismo. Hay que mencionar como obras destacadas Rumores (1893), de José Gallego Arnosa, Atardecer sobre la costa de Málaga (1918), de Guillermo Gómez Gil, y Patio interior, Sevilla (1920), de Manuel García Rodríguez.
  • Fin de siglo. Se muestran obras de los artistas que a finales siglo XIX y principios del XX hicieron que la pintura española se incorporase a las Vanguardias de entonces. Destacan las obras Corrida de toros en Eibar (1899), de Ignacio Zuloaga, El baño (Sevilla) (c. 1908), de Francisco Iturrino y La Buenaventura (1920), de Julio Romero de Torres.

Francisco Iturrino contribuyó a modernizar la pintura española a inicios del siglo XX. Una de sus obras más llamativas es El baño (Sevilla) (c. 1908).

  

Además, el Museo Carmen Thyssen Málaga realiza exposiciones temporales, restauración de obras, rutas educativas y servicio de biblioteca para investigadores.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Museo Catedralicio de Burgos

El Museo Catedralicio de Burgos se inauguró en 1929, siendo arzobispo de Burgos don Manuel de Castro Alonso, y se reabrió restaurado en 2001, siendo arzobispo don Santiago Martínez Acebes. Ocupa el claustro de la santa iglesia catedral basílica metropolitana de Santa María, levantado a caballo entre los siglos XIII y XIV.

Diego de la Cruz pintó el tríptico Adoración de los Magos hacia 1495. Es una de las pinturas hispanoflamencas más valoradas de las que se conservan en el Museo Catedralicio de Burgos.

  

Destacan las colecciones de pintura, orfebrería y tapices.

Entre las pinturas hay que mencionar las de los maestros hispanoflamencos de finales del siglo XV y principios del XVI. Llama la atención el tríptico Adoración de los Magos (hacia 1495), de Diego de la Cruz; la tabla Pentecostés, de Pedro de Campaña (hacia 1556); el lienzo Imposición de la casulla a san Ildefonso, de Juan Carreño de Mirando (hacia 1670); y los más de cien retratos de los obispos de Oca y Burgos, destacando los realizados por Diego de Leyva y el de Mateo Cerezo durante el siglo XVII.

 La colección de orfebrería es de gran valor por reunir piezas desde el siglo XI al XX, desde cruces a cálices. Hay que mencionar las estatuillas-relicarios realizadas por Juan García de Frías durante el tercer cuarto del siglo XV, la cruz procesional episcopal de Juan de Horna, de la primera mitad del siglo  XVI convertida en arzobispal por Juan de Arfe a finales de siglo, el servicio litúrgico de la capilla del Condestable con piezas de los siglos del XIV al XVI y custodia procesional de Félix Granda, del primer tercio del siglo XX.

 De los tapices que adornan el Museo Catedralicio de Burgos hay que citar las series Resurrección de Jesucristo, Historia de David, Virtudes teologales y cardinales y Génesis, todas del siglo XVI.

 También se exponen restos escultóricos de la desaparecida catedral románica de Burgos y varios manuscritos y códices, destacando la Biblia visigótica de Cardeña (914) y la carta de arras del Cid (1074).

La tabla Pentecostés es obra de Pedro de Campaña, pintor flamenco que desarrolló su carrera como pintor renacentista en Castilla. La obra se debió realizar hacia 1556.

sábado, 13 de abril de 2024

Museo de Salamanca

El Museo de Salamanca se creó en 1835 tras la desamortización de Mendizábal y se abrió al público en 1848. Tuvo varias sedes, pero en 1948 se fijó la sede definitiva en el palacio de los Álvarez Abarca, excepto entre 1970 a 1974, años durante los cuales la sede fue la Casa de las Conchas. El Museo de Salamanca se amplió en los años ochenta del siglo XX, incorporando edificios colindantes.

Luis de Morales pintó Lamento ante Cristo muerto en 1566. Es una de las obras más valoradas del Museo de Salamanca.

  

El Museo de Salamanca cuenta con tres secciones: Bellas Artes, Arqueológica y Etnológica.

La sección de Bellas Artes agrupa fondos obtenidos después de llevada a cabo la desamortización de Mendizábal, depósitos cedidos por el Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la diócesis salmantina y artistas locales contemporáneos.

La sección de Bellas Artes se compone de elementos arquitectónicos y escultóricos de edificios desaparecidos entre los siglos XII y XVIII y de cuadros en su mayoría del siglo XVI en adelante. De entre las obras renacentistas hay que citar Lamento ante Cristo muerto (1566), de Luis de Morales; de cuadros barrocos La Natividad de la Virgen y Los desposorios de la Virgen (principios del siglo XVIII), de Juan García de Miranda; y entre las contemporáneas El segoviano (1906), de Ignacio Zuloaga y Don Miguel de Unamuno escribiendo (1930), de Juan de Echevarría.

Don Miguel de Unamuno escribiendo (1930) es una de las obras más conocidas de Juan de Echevarría y del Museo de Salamanca.

  

La sección de Arqueología reúne objetos obtenidos en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la provincia de Salamanca.

La sección de Etnología se basa en la colección reunida por el padre Morán y donaciones particulares. 

El Museo de Salamanca también cumple funciones de restauración, divulgación cultural, conferencias y edición de publicaciones artísticas, entre otras.

sábado, 13 de enero de 2024

Museo de Cáceres

El Museo de Cáceres tiene su origen en el Museo Arqueológico Escolar fundado por Gabriel Llabrés en 1898 vinculado al Instituto de Segunda Enseñanza de Cáceres del que era catedrático. La infanta Isabel de Borbón lo visitó en 1916 y recomendó la creación del Museo de Cáceres, creándose en 1917 la Junta del Patronato del Museo, presidida por Publio Hurtado. El Museo de Cáceres, con sede en la Casa de las Veletas, se abrió al público en 1933, la gestión pasó a ser competencia de la Junta de Extremadura en 1989 y la sección de Bellas Artes se instaló en la Casa de los Caballos en 1992.

Jesús Salvador, de El Greco, es la obra más valorada del Museo de Cáceres.

  

Las secciones del Museo de Cáceres son tres:

  • Arqueología. Reúne piezas desde la Prehistoria a la Tardoantigüedad. Destacan estelas funerarias y piezas de orfebrería de la Edad de los Metales, como las que conforman el tesoro de Valdeobispo; de la dominación romana, como una estatua de la diosa Minerva, objetos funerarios de la villa de Cáparra y el mosaico de Las tres mujeres de la villa Olivar del Centeno; y piezas de orfebrería visigodas, como las fíbulas aquiliformes de La Jarilla.
  • Etnografía. Exhibe útiles e instrumentos relacionados con la producción y transformación de recursos agrarios, de caza y pesca, de diversos oficios tradicionales, en particular del textil, indumentaria tradicional, de la vida doméstica, las creencias y la música.
  • Bellas Artes. Se muestran pinturas, esculturas y piezas de orfebrería desde el siglo XIV al XX. Del arte gótico destaca la escultura Cristo crucificado; del Renacimiento el cuadro Jesús Salvador, de El Greco, y la escultura San Lucas, de Juan de Montejo; del Barroco la pintura San Onofre, de Esteban March; del Romanticismo Retrato de un abogado, de Antonio María Esquivel; del siglo XX aparecen representados los más diversos estilos, destacando las pinturas A la fiesta del pueblo, de Eugenio Hermoso, Bodegón con imperdible, de Óscar Domínguez y Esther en su sillón, de Antonio Saura, las esculturas Maternidad, de Alberto Sánchez, y La agresión, de Juan Genovés.

A la fiesta del pueblo, de Eugenio Hermoso, es una de las obras más representativas de principios del siglo XX de las que se muestran en el Museo de Cáceres.

  

Además, hay que citar como elemento de gran valor el aljibe andalusí, de los siglos X y XI, de planta irregular y adaptado al relieve.

sábado, 16 de septiembre de 2023

Museo del Retablo

El Museo del Retablo de Burgos se inauguró en 1995 y fue reformado en 2019. Reúne 18 retablos y pilas bautismales, sepulcros, imaginería, pintura mural y piezas de orfebrería, procedentes de pequeñas iglesias de pueblos pertenecientes a la diócesis de Burgos, que por sus escasos recursos no tienen posibilidades de salvaguardar piezas de arte de tan alto valor. La sede del Museo del Retablo es la iglesia de San Esteban, construida durante los siglos XIII y XIV en estilo gótico, en la que no se practica el culto.

El retablo de santa Eulalia de Arconada de Bureba es del siglo XVII y de estilo barroco.

  

Se exhiben 18 retablos realizados entre los siglos XVI y XVIII, que ocupan la nave central, donde se muestra el camino martirial cristiano, y las laterales, que guardan relación con los misterios de Cristo y la Virgen María.

Los siete retablos en la nave central son los siguientes:

  • Retablo de san Esteban, del siglo XVIII, en estilo neoclásico.
  • Retablo de san Juan Bautista, del siglo XVI, de estilo renacentista.
  • Retablo de santa Catalina, del siglo XVI, de estilo renacentista.
  • Retablo de santa Eulalia, del siglo XVI, de estilo gótico.
  • Retablo de santa Eulalia, del siglo XVII, de estilo barroco.
  • Retablo de san Joaquín y santa Ana, del siglo XVI, de estilo plateresco.
  • Retablo de san Julián, del siglo XVII, de estilo renacentista. 

Los seis retablos de la nave del Evangelio son los siguientes:

  • Retablo de la Virgen Inmaculada, del siglo XVIII, de estilo churrigueresco.
  • Retablo de san Clemente, del siglo XVI, de estilo renacentista.
  • Retablo de san Miguel, del siglo XVI, de estilo renacentista.
  • Retablo de san Lorenzo, del siglo XVI, de estilo renacentista.
  • Retablo del Cristo resucitado, del siglo XVII, de estilo barroco.
  • Retablo de san Martín, del siglo XVII, de estilo barroco. 

Los cinco retablos de la nave de la Epístola son los siguientes:

  • Retablo de los Reyes Magos, del siglo XVII, de estilo barroco.
  • Retablo de la Última Cena, del siglo XVI, de estilo renacentista.
  • Retablo de la Virgen, del siglo XVI, de estilo plateresco.
  • Retablo de Cristo crucificado, del siglo XVIII, de estilo churrigueresco.
  • Retablo de la Virgen, del siglo XVI, de estilo manierista.

El retablo de la Virgen de Castrillo de Matajudíos es del siglo XVI y de hechura plateresca.

  

Destacan las pilas bautismales de Albacastro, de tipo cuba, con decoración figurada, quizá los apóstoles, y la de Eterna, de tipo cáliz, decorada con gallones torsionados y motivos vegetales. Ambas son del siglo XII.

La pila bautismal de Eterna se realizó en el siglo XII en estilo románico. Llama la atención por sus motivos decorativos, gallones torsionados y vegetales.

  

Se muestran tres sepulcros procedentes del monasterio de Santa María la Real de Vileña, destacando el de doña Urraca López de Haro, del siglo XIII y de factura gótica. 

Destacan dos piezas de imaginería románica Santa Ana, la Virgen María y el Niño Jesús y Cristo crucificado, de estilo gótico. 

Llama la atención una pintura mural en la que se desarrolla el tema de la deésis o súplica al Señor. 

Las piezas de orfebrería son de gran valor. Destacan varias cruces procesionales mozárabes, románicas y góticas y el crucifijo del monasterio de San Juan de Ortega. 

sábado, 15 de abril de 2023

Museo Nacional Picasso-París

Pablo Picasso falleció en 1973 habiendo realizado una donación de parte de sus obras a la República Francesa. En 1974 Michel Guy, secretario de Estado de Cultura, y la familia Picasso decidieron instalar la colección en el Hotel Salé de París, un edificio  del siglo XVII, de estilo nazarino, construido por Pierre Aubert de Fontenay, adquirido por la ciudad de París en 1962 y elevado a Monumento Histórico en 1968. En 1976 se eligió al arquitecto Roland Simouet para reformar el Hotel Salé, que abrió al público como Museo Nacional Picasso-París en 1985, siendo reformado en 2006 y 2009.

El Retrato de Dora Maar (1937) es una de las obras de Pablo Picasso más valoradas del Museo Nacional Picasso-París.

  

Los fondos del Museo Nacional Picasso-París se componen de más de 5.000 obras y más de 200.000 piezas de archivo. Son fondos donados por Pablo Picasso a su muerte y por Jacqueline Picasso en 1990. Son obras, desde cuadros a grabados, de Picasso y de otros artistas, desde Corot a Miró, pasando por Cezanne, Matisse, Renoir y otros. Entre las pinturas de Picasso hay que mencionar Autorretrato (1901), Retrato de Olga en un sillón (1918), Paul en arlequín (1924) y Retrato de Dora Maar (1937) y entre sus esculturas La cabra (1950).


La cabra (1950) es la escultura de Pablo Picasso más conocida. Se conserva en el Museo Nacional Picasso-París.

  

También son muy valoradas las colecciones de dibujos, grabados, escritos, fotografías y la biblioteca, que contiene un rico archivo documental sobre Picasso.

sábado, 14 de enero de 2023

Museo de Cerámica de Barcelona

El Museo de Cerámica de Barcelona se fundó en 1966 a partir de los fondos procedentes del Museo Provincial de Antigüedades, el Museo de Arte y Arqueología de Barcelona, donativos de coleccionistas privados y adquisición de colecciones privadas. Su primera sede fue el Palacio Nacional de Montjuic. En 1990 el Museo de Cerámica de Barcelona se trasladó al Palacio Real de Pedralbes. 

Los fondos del Museo de Cerámica de Barcelona se organizan en tres colecciones:

  • Cerámica española. Reúne piezas de distintas culturas que se desarrollaron en la península Ibérica desde el siglo X al XIX. Se divide en las siguientes secciones:
    • Al-Ándalus (del siglo X al XV), donde se exhiben servicios de mesa, jarras ornamentales, elementos arquitectónicos y brocales de pozo.
    • Mudéjar (de los siglos XV y XVI) para la clientela cristiana. Son piezas que se caracterizan por la diversidad de motivos decorativos y el horror vacui.
    • Cerámica valenciana. Se distinguen según su procedencia:
      • Cerámica de Paterna, con servicios de mesa de la serie verde y morada (de finales del siglo XIII y XIV), la obra áspera (de los siglos XIII y XIV) y los socarrats (de los siglos XV y XVI).
      • Cerámica de Manises, destacando la que se aplica a la arquitectura, pavimentos y revestimientos murales (de finales del siglo XIV y XV) y azulejos y placas (del siglo XV).
      • Cerámica de Paterna y Manises, sobresaliendo los botes de farmacia y vajillas de la serie azul (de finales del siglo XIV y XV) y las vajillas y objetos de reflejos dorados (de finales del XIV al XVIII).
      • Cerámica de Valencia, destacando azulejos, pilas de agua bendita y servicios de mesa polícromos (de los siglos XVIII y XIX) y la manufactura de Alcora (de 1727 a 1895), fundada por el IX conde de Aranda, se especializó en objetos suntuarios y servicios de mesa de lujo.
La cerámica de Paterna se distinguió por los socarrats durante los siglos XV y XVI.


    • Cerámica aragonesa. Se distinguen tres focos de producción:
      • Teruel, con una producción especializada en complementos arquitectónicos y pilas de agua bendita (de los siglos XIV y XIX), vajillas y objetos de la serie verde y morada (de los siglos XIV, XV, XVIII y XIX) y servicios de mesa de la serie azul (del siglo XV y del siglo XVIII).
      • Muel, destacando los azulejos de arista (siglo XVI), objetos de la serie de reflejos dorados (de los siglos XVI y XVII), vajillas de la serie verde, morada y azul (del siglo XVII) y los servicios de mesa de la serie azul (de los siglos XVII y XVIII).
      • Villafeliche, con una producción especializada en platos de gran tamaño y jícaras, y como motivos decorativos las inscripciones, la alcachofa y florecillas de la serie del ramito (del siglo XVIII).
Plato seder de la serie verde y morada de la cerámica aragonesa de Teruel, siglo XV.



Talavera de la Reina fue uno de los centros de producción de la cerámica castellana. En este caso una jarra de la serie polícroma, siglo XVII.


    • Cerámica castellana. Se distinguen tres centros de producción:
      • Talavera de la Reina, con vajillas de la serie azul, tricolor y polícroma (de finales del siglo XVI a finales del siglo XVIII).
      • Puente del Arzobispo, que repitió las series talaveranas y aportó las de la cola-gallo, el pino, la pajarita y las bandas concéntricas de color beige y formas ornamentales simples (del siglo XVII al XIX).
      • Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro (de 1760 a 1808), fundada por Carlos III y convertida en arsenal durante la Guerra de la Independencia, se especializó en producciones para los palacios reales y regalos diplomáticos.
    • Cerámica catalana. Con centro de producción principal en Barcelona y secundario en Reus. Destaca la vajilla de la serie verde y morada (finales del siglo XIII y XIV), los servicios de la serie azul (siglo XV y XVI), vajillas y azulejos de las series polícromas (siglos XVII y XVIII), azulejería (de finales del siglo XVI al siglo XIX) y series azules y polícromas (del siglo XVII al XIX).
Los primeros trabajos de la cerámica catalana fueron los de la serie verde y morada. En este caso un plato del flamenco, siglo XIII.


La cerámica andaluza tuvo su centro de producción principal en Sevilla. Fue sobresaliente la serie de jarros ornamentales de la serie de montería, siglo XIX.


    • Cerámica andaluza. Con dos focos de producción:
      • Sevilla. Destacan las vajillas de la serie azul y morada y la de reflejos dorados (siglos XV y XVI), la vajilla de cuerda seca y azulejos de arista (siglo XVI), de influencia italiana y china (siglo XVIII) y jarros ornamentales y azulejos de la serie de montería (siglo XIX).
      • Úbeda. Destaca la loza de la serie tricolor (siglo XVII).
    • Cerámica extranjera. Está formada por piezas de las procedencias más dispares. Destacan los azulejos persas de Kashan (siglo XV), la porcelana china (siglos del XVII al XIX), piezas del Renacimiento italiano (siglos XV y XVI) y otras europeas de influencia oriental.
    • Cerámica contemporánea. Reúne piezas desde finales del siglo XIX en adelante y de distintos estilos:
      • Modernismo (finales del siglo XIX e inicio del XX), destacando las del taller de Antoni Serra Fiter a partir de diseños de Pablo Gargallo, Enric Casanovas y Xavier Nogués entre otros.
      • Noucentisme (años diez y veinte del siglo XX), en respuesta al Modernismo, recuperó al arte popular catalán y el clasicismo mediterráneo.
      • Orientalismo (desde el siglo XIX en adelante) muy vinculado al minimalismo, destacando Josep Llorens, Angelina Alós y Victoria de Villalonga entre muchos.
      • Cerámica de autor, que reúne obras de destacados artistas del siglo XX como Pablo Picasso, Joan Miró, Miquel Barceló, Antoni Tàpies y Eduardo Chillida.
Xavier Nogués es uno de los ceramistas más destacados del Modernismo. Este jarrón lo realizó en 1930.

 

Además, el Museo de Cerámica de Barcelona presta asesoramiento técnico y de conservación, actividades educativas y de investigación, biblioteca y servicio de publicaciones.