Durante la etapa valenciana (1496-1508) Forment trabajó en colaboración con su padre Pablo y su hermano mayor Onofre.
Obras de estos años son el Retablo mayor
de la colegiata de Santa María de la Asunción de Gandía (1496), el retablo de la capilla del Real Convento de
religiosas franciscanas de la Puridad y San Jaime de Valencia (1500) y el retablo de San Eloy de Valencia para el
gremio de plateros (1509).
Durante la etapa aragonesa (1509-1540) Forment se instaló en Zaragoza, donde abrió su taller principal, luego abrió
otros en Huesca y Montblac. Su primera gran obra fue el retablo mayor de la basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza
(1509-1518), que le valió para ser reconocido como el mejor retablista de la
época. Desde entonces le salieron trabajos en otras partes de la Corona de
Aragón y en Castilla.
Forment
destacó como escultor de retablos. Los más importantes son el retablo mayor de la Basílica de Nuestra
Señora del Pilar de Zaragoza (1509-1518), el Retablo mayor de la catedral de Santa María de Huesca (1520-1534),
el retablo mayor del Real Monasterio de
Santa María de Poblet (1527-1529) y el retablo
mayor de la catedral de Santo Domingo de la Calzada (1537-1540).
El retablo mayor de la basílica de Nuestra
Señora del Pilar de Zaragoza se realizó por encargo del cabildo de Santa
María del Pilar. En su financiación también participaron el rey Fernando el
Católico y su esposa Germina de Foix y Beatriz de Lanuza, virreina de Sicilia. Forment diseñó el retablo y realizó la mayor parte del mismo, pero
también participaron Francisco de Troya, Juan de Salas, Miguel de Arube y Pedro
de Aponte, que se encargó de la policromía. Está realizado en alabastro,
policromado en su parte inferior. Las esculturas son de hechura renacentista,
en altorrelieve y de bulto redondo, pero la estructura del retablo es gótica.
El tema central del retablo es la
Asunción de la Virgen. La parte inferior se
realizó entre 1509 y 1512. El sotabanco se divide en siete espacios separados
por pequeñas columnas corintias; están ocupados por otros tantos relieves. En
el tercer y quinto espacios se reconocen los relieves de Forment y su
esposa Jerónima Alboreda. El banco está ocupado por siete relieves dedicados a
los Gozos de la Virgen;
de izquierda a derecha: san Joaquín y
santa Ana ante la puerta dorada, Anunciación,
Visitación de la Virgen a santa Isabel, Adoración de los pastores al Niño recién
nacido, Adoración de los Reyes Magos, Piedad
y Resurrección. Los relieves están
coronados por conchas y separados por columnas que soportan doseles ojivales
góticos. En los extremos del sotabanco y banco y cobijadas en unas hornacinas
las esculturas de Santiago apóstol, a
la izquierda, y de san Braulio, obispo de Zaragoza, a la derecha. La
parte superior del retablo se organiza a modo de tríptico. En el centro la Asunción de la Virgen: María aparece rezando, con las manos
unidas y mirando al cielo; rodean a la Virgen ángeles y el apóstol Santiago; sobre ella
un expositor de forma ovalada rodeado de una línea de cabezas de querubines y
ángeles músicos; y en la parte superior, Dios Padre y el Espíritu Santo en
forma de paloma. A la derecha se representa el Nacimiento de la Virgen:
santa Ana aparece sentada en el lecho y otra mujer atiende a la niña recién
nacida. A la izquierda la
Presentación de Jesús en el templo; las tres escenas
están rematadas por doseles y filigranas góticas. El retablo está enmarcado por
un guardapolvo de filigranas góticas en el que se cuentan seis ángeles, los dos
de la parte superior sostienen el escudo capitular de la basílica del Pilar; es
obra de Miguel de Arube.
El retablo mayor de la catedral de Santa María de
Huesca fue un encargo del cabildo catedralicio, que impuso a Forment
seguir el modelo de la basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Está
dedicado a la vida de Cristo. Se estructura en sotabanco, banco doble, cuerpo
de tres calles y guardapolvo. En dos medallones del sotabanco se reconocen el
autorretrato de Forment y el retrato de su hija Úrsula. En la parte
inferior del banco aparecen siete escenas de la Pasión de Cristo (Última Cena, Oración en el Huerto, Prendimiento,
Flagelación, Coronación de espinas, Ecce
Homo y Pilatos lavándose las manos).
En la parte superior del banco aparece Cristo
en majestad y el apostolado por parejas. En los extremos aparecen las
imágenes San Lorenzo y San Vicente, santos locales. El cuerpo
está ocupado por tres escenas: Camino del
Calvario, Crucifixión y Descendimiento. Sobre el expositor el Padre eterno. Todas las esculturas están
amparadas por doseles góticos. El guardapolvo que enmarca el retablo es de
filigranas góticas; en él se cuentan seis ángeles, los dos de la parte superior
sostienen el escudo capitular de la catedral de Santa María de Huesca. La
fábrica es en alabastro. Con Forment trabajó Gregorio Pardo.

El
retablo mayor de la catedral de Santa María de Huesca (1520-1534) se inspira en
el de la basílica de Nuestra Señora del Pilar.
El retablo mayor del Real Monasterio de Poblet
se fabricó en alabastro. Fue un encargo del abad Pedro Caixal, que impuso como
tema la vida de la Virgen María. Está organizado en sotabanco,
banco doble, tres cuerpos y ático, separados por un entablamento y cornisa. La
parte superior del banco está ocupado por altorrelieves con las escenas Oración en el Huerto, Prendimiento, Flagelación, Jesús ante
Pilatos y Caída camino del Calvario.
El centro del primer cuerpo está ocupado por la Virgen con el Niño, de mayor tamaño que las esculturas laterales,
que son Santa Colombina, Santa Úrsula, Santa Florentina, San Matías,
San Bernardo y San Guillén. El segundo cuerpo está ocupado por siete escenas que
recogen los Gozos de María. El tercer
cuerpo está dedicado a Jesús y los
apóstoles, Jesús en el centro, de mayor tamaño, y seis apóstoles a cada
lado. El ático del retablo está ocupado por el Calvario. Todas las esculturas están recibidas en hornacinas.

El
retablo mayor del Real Monasterio de Santa María de Poblet (1527) es la mejor obra de Damián Forment en Cataluña.
El retablo mayor de la catedral de Santo
Domingo de la Calzada se hizo por encargo del obispo Alonso de Castilla.
Está hecho en madera policromada con sotabanco de alabastro. El sotabanco está
ocupado por relieves que narran la vida de santo Domingo. El cuerpo del retablo
está constituido por tres pisos en tres calles y cuatro entrecalles y
guardapolvos. En el primer piso las escenas de la Pasión Flagelación, Piedad y Cristo camino del Calvario, y en las
hornacinas imágenes de los evangelistas. Sobre la Piedad se encuentran el Salvador,
la Asunción de María y el expositor.
En la calle izquierda Anunciación, Adoración de los pastores y Adoración de los reyes; y en la calle
derecha Presentación del Niño, Resurrección y Pentecostés. En las entrecalles las figuras de los apóstoles y en
el guardapolvo las de profetas y personajes del Antiguo Testamento. Coronan el
retablo las figuras de Adán, Santa Faz y Eva, además de ángeles. Entre los
motivos decorativos aparecen tritones, nereidas, centauros y sátiros, todos de
inspiración renacentista. Ayudaron a Forment Gaspar de Pereda, Bernardo
Lorente y el maestro Cristóbal,y de la policromía se encargó Andrés de Melgar.

El
retablo mayor de la catedral de Santo Domingo de la Calzada (1537-1540) fue la
última obra de Damián Forment.
Otros retablos
de Damián Forment que hay que citar son el retablo
mayor de la iglesia de San Pablo de Zaragoza (1511), retablo mayor de la iglesia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza
(1520), retablo funerario para la familia
del obispo Conchillos en la iglesia de Santa María Magdalena de Tarazona
(1529), retablo de Santiago de la
colegiata de Santa María la Mayor de Bolea (1532) y retablo mayor de la iglesia parroquial de Sallent de Gállego
(1537).
En
Nuestra Señora del Coro (1515) la Virgen y el Niño quedan vinculados a través
de las manos.
Forment
también realizó esculturas exentas. Las más importantes son Nuestra Señora del Coro (1515), Piedad (1522-1525) y Adoración de los pastores (1530), las
tres están en alabastro policromado y son de pequeñas dimensiones.
En Nuestra Señora del Coro aparece
representada la Virgen de medio cuerpo y el Niño recostado en un cojín; el
vínculo entre ambos se establece a través de las manos. El cabello de la Virgen
conserva restos del pan de oro original. En el siglo XVII se pintaron los
labios de la Virgen y su vestido.
La Piedad procede del retablo la capilla
del canónigo Martín de Santángel de la catedral de Santa María de Huesca.
Cristo aparece recostado hacia la derecha, donde la Virgen le recoge; un ángel en el lado
izquierdo sostiene el sudario de Cristo. La anatomía de Cristo exhibe el dolor
de la pasión y muerte.
La
Piedad (1522-1525) es la escultura
exenta más valorada de Damián Forment.
La Adoración de los pastores formó parte de
un retablo de la iglesia de Santiago Apostol de Sobradiel. Destaca por su
armonía compositiva, la delicadeza del modelado y la naturalidad de los gestos
de las figuras.
Adoración de los
pastores (1530). El naturalismo es una de las características de las esculturas
de Damián Forment.
Damián Forment
debe su trascendencia artística a haber introducido el Renacimiento en la
escultura española, en sus obras y en su manera de hacer. Antonio Ponz en Viaje de España dijo de él: “Este fue a
mi entender uno de los mayores escultores que tuvo España en aquella edad de la
resurrección de las Bellas Artes. Cualquiera que mire con inteligencia, y
reflexión la obra referida, conocerá esta verdad”.