sábado, 26 de septiembre de 2026

Cripta de San Antolín

La cripta de San Antolín se encuentra dentro de la santa iglesia catedral basílica de San Antolín de Palencia. Se construyó en dos momentos y en dos estilos diferentes; la cabecera durante el siglo VII en estilo visigodo y la nave durante el siglo XI en estilo románico. Wamba (rey visigodo, 672-680) ordenó su construcción, a modo de martyrium, para acoger los restos del mártir San Antolín de Pamiers. Durante el reinado de Sancho III el Mayor (1004-1035) se procedió a añadir una nave, ampliando las dimensiones de la cripta. Durante el siglo XII se edificó una iglesia de estilo románico, que integró la cripta bajo suelo. Durante los siglos XV y XVI se construyó la santa iglesia catedral basílica de San Antolín de Palencia, que también asumió la cripta bajo su suelo.

La cabecera de la cripta de San Antolín se construyó en el siglo VII en estilo visigótico y la nave durante el siglo XI en estilo románico.

  

La cripta de San Antolín presenta una planta de una nave alargada, que se divide en dos partes: la cabecera, visigoda, la más estrecha, dividida en tres tramos de diferente anchura, marcados por arcos de medio punto rebajados, y la nave, románica, más ancha, dividida en cinco tramos, el más cercano a la cabecera, trapezoidal, hace las veces de presbiterio, y cuatro rectangulares, marcados por arcos fajones de medio punto.


La planta de la cripta de San Antolín es de una sola nava alargada, distinguiéndose la cabecera, visigoda, en la parte oriental, y el resto, románico y de mayores dimensiones.

  

A la cripta de San Antolín se accede por el extremo occidental, bajando una escalera. La nave cuenta con cuatro tramos rectangulares, marcados por arcos fajones de medio punto, de dovelas irregulares, que refuerzan la bóveda de medio cañón; los arcos descansan en pilastras sobre plinto corrido; en cada tramo se abren vanos de medio punto abocinados y cegados. El primer tramo está ocupado por el brocal de un pozo.

El tramo trapezoidal da paso a la capilla visigoda. Esta presenta una planta alargada, pero más corta y estrecha que la nave. Se divide en tres tramos de diferente anchura, cubiertos por una bóveda de cañón, reforzada por arcos de medio punto rebajados. Al fondo, tres arcos de herradura descansan sobre dos columnas y los muros. Las columnas presentan basa, fuste liso, capitel corintio invertido y cimacio, uno decorado con motivos geométricos y el otro con roleos, todo muy desgastado. En el primer tramo se abren vanos de herradura cegados.


El elemento más llamativo de la capilla de la cripta de San Antolín es una galería de arcos de herradura visigodos.

  

Durante el siglo XVI se modificó el acceso a la cripta de San Antolín. La puerta lateral abierta en el muro meridional del primer tramo de la nave se inutilizó; en su lugar se abrió el actual acceso mediante escalera en el muro de poniente.

La cripta de San Antolín se restauró en 1930, elevándose el nivel del suelo.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Museo de Cádiz

El Museo de Cádiz se constituyó en 1970 resultado de la fusión del Museo Arqueológico de Cádiz y del Museo de Bellas Artes de Cádiz. Los orígenes del museo se remontan a 1838, año en el que se fundó el Museo Provincial de Bellas Artes de Cádiz, que recibió numerosas obras procedentes de los conventos exclaustrados tras la desamortización de Mendizábal de 1835.

Apoteosis de san Bruno (1637-1639), de Zurbarán, es de estilo barroco y una de las obras más valoradas del Museo de Cádiz.

  

El Museo de Cádiz se organiza en tres secciones:

  • Arqueología. Reúne obras de la Prehistoria, Edad Antigua y Edad Media encontradas en la provincia de Cádiz, destacando las púnicas, caso de un sarcófago antropoide femenino (470 a. C.) y otro masculino (400 a. C.) y romanas, caso de un sarcófago paleocristiano (300).
  • Bellas Artes. Muestra una colección de pinturas de los siglos XVI al XX, entre las que destacan Apoteosis de san Bruno (1637-1639), de Zurbarán, Ecce Homo (siglo XVII), de José de Ribera, ambas de estilo barroco, Patio del convento de San Francisco de Cádiz (1881), de Salvador Viniegra, obra costumbrista, y Retrato de Micaela de Aramburu Picardo (1928), de Zuloaga, de hechura expresionista.
  • Etnografía. De esta sección destaca el conjunto de títeres de la Tía Norica, de finales del siglo XVIII.
Retrato de Micaela de Aramburu Picardo (1928) es uno de los retratos más destacados de Zuloaga.