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sábado, 1 de junio de 2024

Santa María de Bendones

La iglesia de Santa María de Bendones es de estilo prerrománico asturiano, de la etapa prerramiriense, construida durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842). Se desconoce su autoría. Alfonso III el Magno (866-910) y su esposa Jimena donaron la iglesia a la catedral de San Salvador de Oviedo. La iglesia fue incendiada en 1936, al inicio de la Guerra Civil, por tropas del Frente Popular. Joaquín Manzanares, cronista oficial de Asturias, descubrió las ruinas de la iglesia en 1954. Luis Menéndez Pidal dirigió la restauración entre 1958 y 1971, criticándosele la construcción de la torre campanario.

La fachada de la iglesia de Santa María de Bendones ofrece tres cuerpos, siendo el central el de mayor tamaño y el que acoge el acceso al templo.

  

La planta de la iglesia de Santa María de Bendones presenta un vestíbulo en el centro de la fachada desde el que se accede a las dos cámaras que lo flanquean y a la única nave con la que cuenta; la nave es rectangular y tiene disposición transversal, comunicándose con sendos pórticos rectangulares, que se abren en los muros norte y sur, y con las tres capillas que conforman la cabecera, siendo la central de planta cuadrada y las laterales de planta rectangular, que no sobresalen del muro perimetral. Destacan cuatro contrafuertes, dos en la fachada y dos en la cabecera. En el lado sur, junto a la fachada, se encuentra la torre campanario, de planta rectangular; se edificó durante la restauración llevada a cabo por Luis Menéndez Pidal; al no haber prueba documental de su existencia anterior su edificación creó una importante polémica.

La planta de la iglesia de San María de Bendones se estructura alrededor de una única nave de disposición transversal.

  

La portada acoge el acceso en su cuerpo central, que destaca en altura sobre los laterales que lo flanquean; el acceso se ofrece en arco de medio punto sobre jambas monolíticas con basa y capitel impostado. El cuerpo central está separado de los laterales por dos contrafuertes, uno a cada lado del acceso.

En la cabecera llama la atención el vano triforio; descansa sobre dos semicolumnas embebidas en el muro y otras dos centrales; los capiteles son anulares y tienen decoración sogueada; los arcos son de medio punto peraltado. Este vano triforio se corresponde con la cámara del tesoro, que descansa sobre la capilla principal de la iglesia.

La cabecera de la iglesia de Santa María de Bendones es el vano triforio, que se corresponde con la cámara del tesoro.

  

Los espacios que componen la iglesia de Santa María de Bendones tienen una proyección exterior y cubiertas diferentes; las estancias laterales que flanquean el vestíbulo son las de menor altura y su cubierta es a un agua; el vestíbulo de acceso, los pórticos anexos a la nave y las capillas laterales de la cabecera son de mayor altura y la cubierta a una vertiente; la nave y la capilla mayor destacan en altura y la cubierta es a dos aguas.

La comunicación entre el vestíbulo y las estancias que lo flanquean se realiza a través de arcos de medio punto y el acceso desde el vestíbulo a la nave es adintelado. La nave transversal es diáfana; de esta se accede a los pórticos norte y sur y a las capillas cabeceras a través de arcos de medio punto. La nave transversal está cubierta por una estructura de madera a dos vertientes, igual que los pórticos norte y sur, y las capillas cabeceras por bóvedas de cañón. Las capillas estaban separadas de la nave transversal por su correspondiente cancel, los cuales se han perdido.

La iluminación se consigue a través de vanos rellenos con celosía realizada durante la restauración; dos vanos iluminan cada una de las estancias que flanquean el vestíbulo, cuatro la nave y uno cada uno de los pórticos laterales y de las capillas de la cabecera.

La decoración escultórica se concentra en las basas y capiteles de las jambas de acceso a la capilla mayor. El interior de la iglesia debió estar decorada con pinturas de las que apenas se conserva algún resto en el intradós del arco de la capilla lateral sur.

Los materiales de construcción empleados en la edificación de la iglesia de Santa María de Bendones fueron ladrillo para arcos y vanos y sillería y hormigón de cal y ladrillo machacado para los muros. 

La iglesia de Santa María de Bendones fue declarada Monumento Nacional en 1958.

sábado, 25 de noviembre de 2023

San Pedro de Nora

La iglesia de San Pedro de Nora es de estilo prerrománico asturiano, de la etapa prerramiriense, construida durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842). Se atribuye la autoría a Tioda. Alfonso III el Magno (866-910) y su esposa Jimena donaron la iglesia a la catedral de San Salvador de Oviedo. Alejandro Ferrant inició una primera restauración en 1935, la iglesia fue incendiada en 1936, al inicio de la Guerra Civil, por tropas del Frente Popular. Luis Menéndez Pidal dirigió la restauración entre 1952 y 1964, criticándosele la construcción de la torre campanario, y durante los años noventa se llevaron a término excavaciones arqueológicos para estudiar las capillas laterales desaparecidas.

Vista de la cabecera de la iglesia de San Pedro de Nora. Llama la atención el aspecto macizo, los contrafuertes, los vanos con celosía y el vano triforio correspondiente a la cámara del tesoro.

  

La iglesia de San Pedro de Nora presenta una planta basilical de tres naves de cuatro tramos, ofreciendo la central una anchura doble a las laterales; los tramos vienen marcados por pilares de planta cuadrada, que soportan arcos de medio punto peraltados; la cabecera presenta un ábside por cada nave, son de planta rectangular, siendo el central de anchura doble a los laterales y comunicándose a través de un arco de medio punto; la cabecera cuenta con contrafuertes; la iglesia presenta a los pies un vestíbulo de planta cuadrada. Se han perdido sendas capillas que aparecían adosadas a los muros norte y sur, de las que solo se conservan los arranques. Tampoco se han conservado las dos cámaras que se situaban a ambos lados del vestíbulo de acceso a la iglesia.

La planta de la iglesia de San Pedro de Nora es de planta basilical de tres naves.

  

Se accede al vestíbulo de la iglesia de San Pedro de Nora a través de un arco de medio punto peraltado con dovelas de ladrillo; los pilares que sostienen el arco son monolíticos y de planta rectangular; sobre el arco se abre un óculo con fábrica de ladrillo. Los muros son macizos, reforzados con seis contrafuertes en la cabecera, dos en los muros norte y sur y otros dos en el muro de cierre de la cabecera; además, en los muros se abren vanos de diferentes dimensiones, muchos ocupados con celosías, que sirven para iluminar el interior del templo, los hay en el muro cabecero y en el muro de la nave central, en la parte que destaca en altura sobre las naves laterales. El elemento más llamativo es el vano triforio que se encuentra en la parte alta del cuerpo central de la cabecera, sobre el ábside, y que da acceso a la cámara del tesoro; el vano se divide en tres huecos por dos columnas, que soportan arcos de medio punto peraltados.

El vestíbulo de la iglesia de San Pedro de Nora cuenta con acceso en arco de medio punto con dovelas de ladrillo.

  

El acceso al interior del templo se realiza desde el vestíbulo a través de una puerta adintelada con jambas monolíticas. Los arcos que separan las naves son de medio punto peraltado; descansan en pilares cuadrados con basa y capitales rectilíneos. Las cubiertas de las naves son de madera, las de los ábsides cabeceros de cañón y se apoyan en una línea de imposta.

Las paredes de la iglesia de San Pedro de Nora debieron estar decoradas con pinturas murales, de las que apenas se ha conservado algún pequeño resto.


El interior de la iglesia de San Pedro de Nora se ilumina a través de vanos con celosía abiertos en el muro perimetral y en el de la nave central que destaca sobre las naves laterales.

  

La techumbre del vestíbulo, la nave y el ábside centrales es a dos aguas y las de las naves y ábsides laterales a una vertiente; los aleros descansan sobre modillones de rollo.

Para la construcción de la iglesia de San Pedro de Nora se empleó sillares de granito, sillarejo, ladrillo y madera.

La iglesia de San Pedro de Nora es Monumento Nacional desde 1931.

sábado, 12 de noviembre de 2022

San Julián de los Prados

El rey Alfonso II el Casto (791-842) impulsó la construcción de la iglesia de San Julián de los Prados, único edificio que se conserva del complejo palaciego de recreo que mandó levantar el rey una vez trasladó la capital del reino de Asturias a Oviedo. La iglesia hubo de levantarse entre 812 y 842. Por ello, pertenece a la etapa prerramiriense del arte prerrománico asturiano, que coincide con los años del reinado de Alfonso II el Casto. No se sabe quién es el autor de la obra, quizá fuese Tioda, arquitecto de Alfonso II el Casto. La iglesia se consagró a san Julián y santa Basilisa de Antioquía, el primero mártir de las persecuciones del emperador romano Diocleciano. El rey Alfonso III el Magno donó el conjunto palatino a la catedral de San Salvador de Oviedo en 896. La iglesia fue restaurada por el arqueólogo Fortunato Selgas entre 1912 y 1915 y en 1916 fue abierta la puerta sur del transepto. En 1917 fue declarada Monumento Histórico Artístico y en 1998 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La iglesia de San Julián de los Prados la mandó construir el rey Alfonso II el Casto. Pertenece a la etapa prerramiriense del arte prerrománico asturiano.

  

San Julián de los Prados presenta pórtico de acceso cuadrado, planta basilical de tres naves de tres tramos, sendas capillas en los extremos del transepto y cabecera tripartita, plana al exterior, con tres capillas de plata cuadrangular incomunicadas; la capilla central es más estrecha que la nave central. Las naves están separadas por pilares cuadrados sobre los que apean arcos de medio punto con dovelas de ladrillo. Los arcos se apoyan en cimacios y los pilares en basas cuadradas. La nave central es más alta y ancha que las laterales; está rematada con una espadaña campanario. La separación entre la nave principal y el crucero está marcada por un iconostasio de tres arcos, el central a modo de arco de triunfo. El muro interior de la capilla central ofrece una arquería ciega que apoya en columnas y capitales de mármol.

La planta de San Julián de los Prados presenta planta basilical.

 

Se afirma que en el lado norte del transepto debió existir una tribuna regia hecha en madera desde la cual el rey seguiría el oficio religioso.

Sobre la capilla central hay una ventana tripartita que indica la existencia de una cámara del tesoro.

Los muros son macizos y presentan contrafuertes hasta media altura.

Cada espacio tiene una altura diferente.

La cubierta del pórtico, las naves y el transepto es plana hecha en madera, y la de los ábsides tiene forma de bóveda de cañón hecha en piedra y apoyadas en impostas. Al exterior es a una y dos aguas.

La iluminación del interior se consigue gracias a los vanos abiertos en el muro cabecero y aprovechando la diferencia de altura entre la nave central y las laterales. Las ventanas presentan celosías.

Los materiales de construcción empleados para la construcción de San Julián de los Prados fueron el sillarejo en lajas irregulares unidas con mortero y sillares en las esquinas y contrafuertes con el fin de dar mayor consistencia a la edificación. Muchos de los materiales fueron reaprovechados de edificios romanos y visigóticos. Para el suelo se utilizó opus signinum.


Los muros de San Julián de los Prados están decorados con pinturas murales.

  

La decoración pictórica recorre los muros de la iglesia. Están realizadas al fresco. Presenta tres registros horizontales superpuestos. Los motivos son geométricos, simulaciones arquitectónicas y cruces de la victoria. La gama de colores es reducida: negro, ocre y rojo.

La decoración escultórica se concentra en los sillares corintios y dos jambas de la capilla central, decoradas con motivos geométricos y florales.

sábado, 11 de diciembre de 2021

San Pedro de Nora

La iglesia de San Pedro de Nora es de estilo prerrománico asturiano, de la etapa prerramiriense, construida durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842). Se atribuye la autoría a Tioda. Alfonso III el Magno (866-910) y su esposa Jimena donaron la iglesia a la catedral de San Salvador de Oviedo. Alejandro Ferrant inició una primera restauración en 1935. La iglesia fue incendiada en 1936, al inicio de la Guerra Civil, por tropas del Frente Popular. Luis Menéndez Pidal dirigió la restauración entre 1952 y 1964, criticándosele la construcción de la torre campanario, y durante los años noventa se llevaron a término excavaciones arqueológicos para estudiar las capillas laterales desaparecidas.

Vista de la cabecera de la iglesia de San Pedro de Nora. Llama la atención el aspecto macizo, los contrafuertes, los vanos con celosía y el vano triforio correspondiente a la cámara del tesoro.

  

La iglesia de San Pedro de Nora presenta una planta basilical de tres naves de cuatro tramos, ofreciendo la central una anchura doble a las laterales; los tramos vienen marcados por pilares de planta cuadrada, que soportan arcos de medio punto peraltados; la cabecera presenta un ábside por cada nave, son de planta rectangular, el central tiene una anchura doble a los laterales y comunicándose a través de un arco de medio punto; la cabecera presenta dos contrafuertes; la iglesia cuenta a los pies con un vestíbulo de planta cuadrada. Se han perdido sendas capillas que aparecían adosadas a los muros norte y sur, de las que solo se conservan los arranques. Tampoco se han conservado las dos cámaras que se situaban a ambos lados del vestíbulo de acceso a la iglesia.

La planta de la iglesia de San Pedro de Nora es basilical de tres naves.

  

Se accede al vestíbulo de la iglesia de San Pedro de Nora a través de un arco de medio punto peraltado con dovelas de ladrillo; los pilares que sostienen el arco son monolíticos y de planta rectangular; sobre el arco se abre un óculo de fábrica de ladrillo. Los muros son macizos, reforzados con seis contrafuertes, dos en la cabecera y dos en los muros norte y sur; además, en los muros se abren vanos de diferentes dimensiones, muchos ocupados con celosías, que sirven para iluminar el interior del templo, los hay en los muros cabecero y de la nave central, en la parte que destaca en altura sobre las naves laterales. El elemento más llamativo es el vano triforio que se encuentra en la parte alta del cuerpo central de la cabecera, sobre el ábside, y que da acceso a la cámara del tesoro; el vano se divide en tres gracias a dos columnas, que soportan arcos de medio punto peraltados.


El vestíbulo de la iglesia de San Pedro de Nora cuenta con acceso en arco de medio punto con dovelas de ladrillo.

  

El acceso al interior del templo se realiza desde el vestíbulo a través de una puerta adintelada con jambas monolíticas. Los arcos que separan las naves son de medio punto peraltado; descansan en pilares cuadrados con basa y capitales rectilíneos. Las cubiertas de las naves son de madera, las de los ábsides cabeceros de cañón y se apoyan en una línea de imposta.

Las paredes de la iglesia de San Pedro de Nora debieron estar decoradas con pinturas murales, de las que apenas se ha conservado algún pequeño resto.

El interior de la iglesia de San Pedro de Nora se ilumina a través de vanos con celosía abiertos en el muro perimetral y en el de la nave central que destaca sobre las naves laterales.

 

La techumbre del vestíbulo, la nave y el ábside centrales es a dos aguas y las de las naves y ábsides laterales a una vertiente. Los aleros descansan sobre modillones de rollo.

Para la construcción de la iglesia de San Pedro de Nora se empleó sillares de granito, sillarejo, ladrillo y madera.

La iglesia de San Pedro de Nora es Monumento Nacional desde 1931.


viernes, 22 de noviembre de 2019

San Salvador de Valdediós

Alfonso III el Magno (rey de Asturias, 966-910) fue el impulsor de la construcción de la iglesia de San Salvador de Valdediós. En relación a su fecha de fundación, se lee en una inscripción latina “SUB ERA DCCCCXXX”, que se traduce por “En el año 930”, se entiende de la era augusta, es decir, en el año 892 de la era cristiana. El acto de consagración fue solemne por cuanto asistieron siete obispos: Rosendo I de Mondoñedo, Nausto de Coimbra, Sisenando de Iria, Ranulfo de Astorga, Argimiro de Lamego, Recaredo de Lugo y Eleca de Zaragoza.

La iglesia de San Salvador de Valdediós pertenece al arte asturiano, pero presenta influencias mozárabes. Anuncia el arte románico posterior.



San Salvador de Valdediós presenta planta basilical de tres naves separadas por cuatro tramos de arquerías de medio punto. La nave central tiene una altura de 8,80 m. y las laterales de 5,70 m. La cabecera cuenta con tres ábsides de testero plano, el central cuadrado y los laterales rectangulares, el central sobresale respecto de los laterales en el muro de cierre, donde está abierto un vano triple sobre columnillas, capiteles, arcos de herradura y alfiz. Sobre cada ábside hay una cámara ciega, la correspondiente al ábside central presenta vano ajimezado. Los ábsides laterales se iluminan a través de un vano simple. Las cubiertas son bóvedas de cañón. No presenta crucero, pero a su altura en el lado sur se abre la capilla de los Obispos, espacio cuadrado cubierto con una bóveda perpendicular a las naves de la iglesia, se accede a través de un arco de medio punto y cuenta con un vano ajimezado. El nártex está dividido en tres espacios, uno por cada nave, el central cuadrado y los laterales rectangulares, que se comunican con el central a través de puertas con arcos de medio punto. A través de unas escaleras en la nave lateral sur se accede a la tribuna real. En el lado sur hay un pórtico rectangular que se divide en cinco espacios, marcados por arcos fajones, que refuerzan la bóveda de cañón, tiene tres vanos en el lado largo y uno en el corto, con una llamativa trama de celosía.

La planta de la iglesia de San Salvador de Valdediós es basilical de tres naves.


La portada de San Salvador de Valdediós presenta puerta de acceso con dos columnas enfrentadas, arco de medio punto, a la altura de la tribuna real vano geminado con dos arquillos de herradura, alfiz y un bajorrelieve de la Cruz de la Victoria y, rematando la  iglesia, una espadaña campanario. Las tres naves se marcan al exterior mediante contrafuertes que terminan su recorrido donde lo hacen las naves laterales.

Las cubiertas al exterior son de un agua para las naves laterales y a dos aguas para el resto de espacios.

Los materiales de construcción utilizados en San Salvador de Valdediós fueron sillar para contrafuertes, portadas, vanos y remates de la fachada occidental y muro testero, sillarejo para el resto del edificio y mampuesto.

El pavimento es del tipo opus signinum, típico de la arquitectura asturiana.

La decoración escultórica se concreta en el uso de columnas con collarino sogueado, ábaco rectangular con ornamento trenzado y capiteles en forma de hojas de palma nervadas. En los vanos aparece el alfiz y tracerías de celosía, ambos de tradición mozárabe, motivos florales, de inspiración bizantina, y relieves en forma de cruz de la victoria, típico asturiano.

En la ventana exterior de la tribuna real de San Salvador de Valdediós se reconocen motivos decorativos asturianos, caso de la Cruz de la Victoria, y mozárabes, como el alfiz que enmarca los arquillos de herradura.


La decoración pictórica cubría los muros y bóvedas de la iglesia, pero sólo se ha conservado en parte. La temática es variada, antropomórfica, objetos sagrados –cruces y crismones– y motivos arquitectónicos, florales y geométricos. Predominan los colores amarillo, gris, rojo y verde.

Se conserva parte de la policromía que cubría los muros de San Salvador de Valdediós.


La iglesia de San Salvador de Valdediós debe su importancia artística por ser uno de los edificios que culminan la arquitectura asturiana, siendo el más representativo de la etapa postramiriense, que  coincide con el reinado de Alfonso III el Magno (966-910), a la vez que integra elementos mozárabes y anuncia el románico.

San Salvador de Valdediós fue declarado Monumento Nacional en 1931 y Patrimonio de la Humanidad en 1985.

viernes, 17 de noviembre de 2017

San Miguel de Lillo

La iglesia prerrománica asturiana de San Miguel de Lillo la mandó construir Ramiro I (rey, 842-850). Se desconoce quién fue el arquitecto, pero se acepta que fue el mismo que levantó Santa María del Naranco dado que San Miguel de Lillo fue la iglesia palatina del complejo palaciego del Naranco, a las afueras de Oviedo, capital del Reino de Asturias. Fue consagrada el 23 de junio de 848. En un principio estuvo dedicada a santa María y san Miguel, pero desde 908 su advocación fue la de san Miguel Arcángel, al que se rendía culto en la península Ibérica desde el siglo VII.

El rey de Asturias Ramiro I mandó construir San Miguel de Lillo en 842 como iglesia palatina del complejo de Santa María del Naranco. Se consagró en 848.
  

La estructura original estaba compuesta por una planta rectangular de 19,70 m. de largo por 10,05 m. de ancho, con tres naves de cuatro tramos, la central de doble anchura que las laterales, tres ábsides planos, rectangular el central y cuadrados los laterales, y un pórtico interior que soporta una tribuna a la que se accede por dos escaleras laterales. La altura de la nave central alcanza los 11 m. y la de las naves laterales los 8 m. Sin embargo, sólo se conserva aquello que permaneció en pie tras el corrimiento de tierras sucedido en 1115, es decir, el vestíbulo y el primer tramo de las naves. Se construyó un muro de cierre con materiales recuperados del derribo.

Planta de San Miguel de Lillo. En negro lo que quedó en pie tras el corrimiento de tierras de 1115. La planta era basilical de tres naves con ábsides planos en la cabecera.

  
San Miguel de Lillo carece del vestíbulo exterior, típico de las iglesias prerrománicas asturianas.

La fachada occidental tiene una altura de 9 m. hasta la divisoria de aguas de la techumbre. Se accede a través de una puerta en arco de medio punto con dovelaje de ladrillo. Sobre ella un vano cegado en parte y una celosía geminada en su parte inferior ilumina la tribuna real. En los lienzos laterales sendas celosías iluminan los accesos a la tribuna. Los contrafuertes no se corresponden con columnas en el interior.

De las fachadas septentrional y meridional sólo se puede observar el primer tramo de la construcción original. Se cuentan tres contrafuertes que tienen su correspondencia en otras tantas columnas en el interior.

La nueva cabecera se hizo con posterioridad al derrumbe de 1115. Es plana y en sus extremos norte y sur se apoya en arquerías que se sostienen en semicolumnas con dovelaje de ladrillo.

El vestíbulo está cubierto con bóveda de cañón. Sobre él se dispone la tribuna regia a la que se accede por dos escaleras. Se cubre con bóveda de cañón. Tiene dos puertas con arcos de medio punto a cada lado que la comunican con las dos estancias laterales, que los reyes utilizaban para descansar durante las celebraciones. Sobre la tribuna una pequeña estancia, que no tiene acceso.

Las bóvedas de las naves son de cañón, la de la nave central se dispone longitudinal, mientras las laterales en sentido perpendicular a la de la nave central. Descansan sobre gruesas columnas y no sobre pilares, que era tradición en la arquitectura prerrománica asturiana. Sobre las columnas se asientan sarcos fajones y perpiaños. A las columnas les corresponden sendos contrafuertes exteriores. La nave central recibe iluminación del exterior a través de una celosía en forma de rosetón.

Las cubiertas son a dos aguas. La cubrición original era tegulae romana e ímbrices.

Para la construcción de San Miguel de Lillo se utilizó el sillar para las esquinas y los contrafuertes, el sillarejo para el resto, el ladrillo en las dovelas de algunos arcos y la piedra toba para las bóvedas.

Es de destacar la decoración escultórica de San Miguel de Lillo, que denota una doble influencia bizantina y lombarda. Las jambas son monolíticas y están decoradas con relieves de temática circense, que reproducen un díptico de marfil bizantino del cónsul Aerobindus, de 506. Las columnas están decoradas en la basa con relieves de los cuatro evangelistas y sus motivos zoomórficos bajo arcos y los capiteles con motivos geométricos. Los arcos y las enjutas están decorados con roleos. El altar presenta una decoración en forma de hojas de hiedra; después del derrumbe se trasladó al mirador sur de Santa María del Naranco, hoy se encuentra en el Museo de Oviedo. El sogueado prerrománico asturiano se repite en distintas partes de la iglesia.

Las jambas de la puerta de acceso a San Miguel de Lillo están decoradas con relieves escultóricos que muestran imágenes de temática circense.

  
El interior de San Miguel de Lillo está decorado con pinturas murales. Los motivos son geométricos y antropomórficos. Las figuras humanas son las primeras en la pintura española y no se volverán a ver en la arquitectura ramiriense. Las figuras son antinaturalistas, desproporcionadas y hieráticas, con el rostro ovalado. Predominan los coloras amarillo, rojo y verde.

Las pinturas de San Miguel de Lillo muestran las primeras figuras humanas de la pintura española.

  
San Miguel de Lillo debe su importancia a haber formado parte del complejo palatino de Santa María del Naranco, utilizar columnas como soporte y no el pilar prerrománico asturiano y exhibir las primeras figuras humanas de la pintura mural española.

En 1850 Andrés Coello dirigió las obras de conservación y restauración que sirvieron para recuperar el aspecto original de San Miguel de Lillo. En 1985 el Ministerio de Cultura lo declaró Monumento Nacional y la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. En 1990 el Instituto Arqueológico Alemán reconstruyó su planta original. En 2011 se llevaron a cabo obras de restauración.

sábado, 14 de mayo de 2016

Santa Cristina de Lena

De Santa Cristina de Lena no se tienen noticias documentadas hasta el siglo XVII. No se conoce qué arquitecto la edificó ni cuándo, pero está aceptado que se levantó en tiempos de Ramiro I (842-850), por lo que sería una de las obras representativas del periodo ramirense de la arquitectura prerrománica asturiana. Las otras serían Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

En los muros exteriores de Santa Cristina de Lena destacan los 32 contrafuertes.


Varias piezas visigodas forman parte de la iglesia, entre ellas el cancel del iconostasio, pieza única de la arquitectura prerrománica asturiana, por lo que Santa Cristina de Lena se habría construido sobre la anterior iglesia visigoda de San Pedro y San Pablo de Felgueras, del siglo VII.

El material de construcción es la piedra: para el cuerpo del edificio sillarejo irregular, unido con mortero de cal y arena, y en las esquinas sillar irregular ensamblado a soga y tizón.

La planta de Santa Cristina de Lena es singular dentro de la arquitectura prerrománica asturiana por ser centralizada y no basilical de tres naves.
  

En planta Santa Cristina de Lena es singular dentro la arquitectura prerrománica asturiana. Se estructura alrededor de una nave rectangular de 10 x 6 m.; a los pies hay un pórtico de entrada, en la cabecera un ábside que hace las veces de capilla mayor y en los laterales sendas capillas; estas cuatro dependencias son de planta rectangular. El conjunto ofrece una planta cruciforme.

El pórtico de entrada presenta un arco de medio punto con dovelas irregulares de gran tamaño que descansan sobre dobles columnas entregas, con fuste y capitel liso.

Un iconostasio separa la nave central del presbiterio.
  

La nave central se divide en tres espacios: nártex, nave principal y presbiterio. El nártex se prolonga hacia los lados en sendos espacios rectangulares. La nave principal es de mayor altura al resto de dependencias de la iglesia; cuatro arcos fajones dividen la bóveda de cañón en cinco tramos; la bóveda se apoya en columnas entregas con basa, fuste liso y capiteles troncopiramidales. El presbiterio se dispone a una altura mayor que el resto de la iglesia; a él se accede por unas escaleras adosadas a las paredes laterales de la nave central; está separado del resto de la iglesia por un iconostasio, que cuenta con tres arcos de medio punto peraltados que apoyan en cuatro columnas corintias, las dos laterales adosadas a los muros y las centrales exentas; sobre estos arcos otros tres más pequeños adornados con cinco celosías, tres en los arcos y dos en las enjutas.

El ábside hace las veces de capilla mayor. A cada lado cuenta con una arquería ciega. A él se accede a través de un arco de medio punto peraltado, que descansa sobre columnas con basa, fuste sogueado y fuste liso.

La tribuna real se dispone sobre el nártex. A ella se accede por una escalera adosada a la pared lateral norte de la nave central.

A las capillas laterales se accede a través de arcos de medio punto.

La decoración es escasa. Está formada por medallones adosados al muro entre las enjutas de los arcos, motivos faunísticos y vegetales en los capiteles troncopiramidales, sogueado en los fustes de las columnas de acceso al ábside y racimos estilizados, cruces y rosetas en el cancel del iconostasio, además de una inscripción en la que se lee: “OFFERET FLAINVS ABBA IN ONORE APOSTOLOR(VM) D(E)I S(AN)C(T)OR(VM) PETRI PAVLI”, es decir: “El abad Flaino ofrece en honor de los apóstoles de Dios Pedro y Pablo”.

El cancel del iconostasio está decorado con motivos diversos.
  

La cubierta de todas las dependencias se presenta en bóveda de cañón al interior y a dos aguas al exterior.

La iglesia cuenta con 32 contrafuertes: ocho en la nave central y seis en el pórtico de acceso, ábside y capillas laterales.

Los vanos son escasos y de pequeñas dimensiones por lo cual la iluminación es escasa. El pórtico de entrada se ilumina a través de un vano en el frente, la tribuna se ilumina a través de un vano con tracería calada, la nave central con otro semejante a los pies, el presbiterio a través de sendos vanos laterales, el ábside a través de una ventana ajemizada dividida en tres espacios por cuatro columnillas, la capilla norte a través de un vano lateral y la sur a través de otro en su parte frontal.

Santa Cristina de Lena es una obra singular dentro de la arquitectura prerrománica asturiana por presentar planta centralizada y no basilical de tres naves.

Santa Cristina de Lena fue restaurada en 1983 por Juan Bautista Lázaro, y en 1985 fue declarada Monumento Nacional por el Ministerio de Cultura y Patrimonio de Humanidad por la UNESCO.

sábado, 9 de mayo de 2015

Santa María del Naranco

Santa María del Naranco se construyó como Aula Regia y se consagró como iglesia en 848. La mandó construir el rey Ramiro I (842-850). Por tanto, pertenece al periodo ramiriense o de esplendor del arte asturiano.

Del exterior de Santa María del Naranco destacan los contrafuertes, la escalera de doble derrame que permite acceder a la planta noble, los vanos de la tribuna y la cámara del tesoro.


La planta de Santa María del Naranco es rectangular. Sus dimensiones son de 20 m. de largo por 6 de ancho.

La planta inferior se divide en tres espacios: un salón central, destinado a cámara regia, cubierto por bóveda de cañón reforzada por cuatro arcos fajones, que arrancan de un zócalo que recorre las paredes perimetrales; y dos estancias laterales: la del lado este destinada a baños, y la del oeste a oratorio.

A la planta superior se accede por la escalera de la fachada norte. Es de doble derrame y desemboca en un pórtico abierto al exterior por tres de sus cuatro lados, cubierto por tejado a una vertiente y reforzado por contrafuertes.

En la fachada sur existen los restos de una estructura que haría las veces de balcón.

Santa María del Naranco ofrece una planta rectangular.


La planta superior o planta noble tiene doble altura que la inferior. Cuenta con una sala central, utilizada para reuniones y fiestas, cubierta con una bóveda de cañón reforzada por seis arcos fajones resaltados, que descansan en una línea de imposta que recorre la base de la bóveda. El muro de soporte está reforzado con arquerías ciegas de medio punto peraltadas de columnas geminadas entregas de dintel troncopiramidal, que se apoyan en un zócalo que recorre todo el muro.

La cubierta de Santa María del Naranco es una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones.

  
Los miradores están separados del resto de la planta noble por muros pantalla en los que se abren tres puertas de arco de medio punto peraltado sobre columnas geminadas. Los miradores se abren al exterior a través de tres grandes arcadas de medio punto peraltado sobre dos columnas exentas y otras dos entregas, las cuatro de orden corintio.

El edificio está rematado al exterior con una cubierta a dos aguas y organizada en tres pisos, de los cuales el tercero es ficticio, pensado para que el edificio ganara altura y diera cabida a la cámara del tesoro, que se reconoce por el vano triforio de medio punto peraltado. Las fachadas este y oeste destacan por los vanos de los miradores de la planta noble y las fachadas norte y sur por los contrafuertes, que crean un juego de luces y sombras sobre el muro.

La decoración escultórica es singular, en absoluto recargada y está supeditada a los elementos arquitectónicos. Los elementos decorativos más destacables son dos: el sogueado de las columnas y los medallones de las enjutas de los arcos, tanto en el interior como en el exterior del edificio, que acogen relieves con motivos antropomórficos, geométricos, vegetales y zoomórficos en los que se reconoce el influjo bizantino.

De la decoración escultórica de Santa María del Naranco destacan los clípeos de las enjutas de los arcos.


Santa María del Naranco es el mejor ejemplo de arquitectura asturiana por reunir todas sus características:
  • Es un edificio de dimensiones reducidas.
  • Uso de arcos de medio punto, en ocasiones peraltados.
  • Cubierta a dos aguas al exterior y de bóveda de cañón reforzada con arcos fajones al interior.
  • Utilización de contrafuertes exteriores que contrarrestan los empujes de las bóvedas.
  • Uso del sillar como material de construcción.
  • Predominio del macizo sobre el vano, si bien, en Santa María del Naranco los vanos se distinguen por su vistosidad.
  • Presencia de una cámara del tesoro.
  • Decoración escasa y supeditada a los elementos arquitectónicos. Los motivos que se repiten son el sogueado y los medallones.

La trascendencia de Santa María del Naranco es histórica por ser el único salón real de su tiempo que se conserva en Europa; y artística por ser el mejor ejemplo del arte asturiano, precedente inmediato del románico español.

Santa María del Naranco fue declarada Monumento Nacional en 1885 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.