Juan Gris (Madrid, España, 1887-Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927) destacó como pintor cubista. Se formó en la Escuela de Artes y Manufacturas de Madrid y en el estudio de José Moreno Carbonero. Trabajó como ilustrador en las revistas Blanco y Negro y Madrid Cómico. En 1906 viajó a París, donde conoció a Picasso, Braque y Léger. En 1910 se inició en el cubismo. En 1916 firmó un contrato con el marchante Léonce Rosenberg, lo que le permitió exponer en la galería l’Effort Moderne de París. Entre sus obras más destacadas hay que citar Retrato de Picasso (1912), Mujer sentada (1917), Guitarra y mandolina (1919) y La ventana abierta (1921).
Juan Gris se instaló en 1920 en la villa de
Bandol-sur-Mer, en la Costa Azul francesa, donde, en 1921, pintó la mayoría de
los cuadros que componen una serie de paisajes a través de ventanas abiertas.
La temática de la ventana abierta no es original de Juan Gris, pues ya la habían desarrollado Delaunay y Matisse, pero Juan Gris la eleva de categoría, caracterizándola de una manera muy personal.
En el lienzo Ventana abierta aparecen dos espacios combinados: el interior, ocupado por una naturaleza muerta, y el exterior, por una marina. La naturaleza muerta se dispone sobre una mesa, que hace las veces de alfeizar de la ventana; está compuesta, de izquierda a derecha, por una partitura, una cesta con castañas, una botella, una guitarra y otra partitura. Los elementos que componen la marina son el mar, las montañas y un cielo con nubes altas. Las hojas de las ventanas son de madera, pareciendo la izquierda desvencijada. La naturaleza muerta y la marina no guardan relación alguna, solo la ventana abierta los reúne en el mismo campo visual.
En la naturaleza muerta contrastan las líneas diagonales de las partituras y la guitarra con las verticales de la cesta de nueces y la botella. La marina se organiza en líneas horizontales. La hoja izquierda de la ventana se dispone en diagonal, mientras que la derecha lo hace en vertical. Así, todas las líneas conforman un equilibrio compositivo.
La paleta de colores es variada y contrastada, predominando los azules, blancos, grises, marrones y el negro.
El foco de luz se encuentra fuera del cuadro, en la parte superior derecha. Así, la luz es potente en el paisaje exterior, mientras en el interior aparece matizada.
Juan Gris, a diferencia de Braque y Picasso, desarrolló un cubismo analítico muy personal, pues los elementos que componen sus creaciones son reconocibles a primera vista, hay más luz y la paleta de colores es más amplia y viva. Estas características hacen que los cuadros de Juan Gris sean más accesibles al gran público que los de Braque y Picasso.
