sábado, 19 de febrero de 2022

Custodia de la iglesia de San Pedro Apóstol de Ayerbe, de Francisco Ignacio Clúa

Francisco Ignacio Clúa (Zaragoza, ¿?-¿?) fue un orfebre especializado en el trabajo de la plata. Su obra más destacada es la custodia de la iglesia de San Pedro Apóstol de Ayerbe (1727), de estilo barroco.

Francisco Ignacio Clúa: Custodia de la iglesia de San Pedro Apóstol de Ayerbe, 1727.
Estilo: Barroco.
Técnica: Plata y bronce sobredorados e imitación.
Temática: Religiosa.
Dimensiones: 110 x 49 cm.
Iglesia de San Pedro Apóstol, Ayerbe, España.

  

Para la realización de la custodia de la iglesia de San Pedro Apóstol de Ayerbe se utilizó plata y bronce sobredorados, además de imitación de pedrería. Es de tipo sol. Consta de pie, caña o astil, sol y viril.

El pie presenta dos cuerpos de forma ovoide, siendo el inferior de mayor tamaño que el superior; ambos cuerpos están decorados con cuatro cabezas de ángeles y filigranas, que se prolongan en número de cuatro, en vertical, uniendo los dos cuerpos y culminando en salientes trebolados. El pie está hecho en bronce dorado repujado.

La caña o astil presenta cinco anillos y un nudo en forma de pera invertida, siendo la parte inferior de menor grosor que la superior, donde se cuentan cuatro cabezas de ángeles, alineadas con las del pie de la custodia. Un roleo, decorado con un motivo infantil, une la caña con el sol. El astil está realizado en plata.

El sol presenta un disco circular con un espacio hueco en el centro, rodeado por dos orlas repujadas de hojas de laurel; entre ambas se cuentan doce caras de ángeles alados y otras tantas piedras engastadas; hacia el exterior, se alternan doce rayos sinuosos y catorce rectos, rematados en estrellas de doce puntas con pedrería engastada. Las piedras engastadas son rojas y verdes en cadencia alterna. Corona el sol un ángel con las alas extendidas, sujetando una cruz de brazos trebolados y con una piedra incolora engastada. Las medidas son 24 cm. de diámetro interior y 49 cm. de diámetro exterior.

El viril presenta en la base la cabeza de un ángel; está rodeado de tres tipos de rayos, unos pequeños y sinuosos, otros son rectos y están rematados por estrellas de ocho puntas y otros coronados por cabezas de ángeles; y en el interior hay un cerquillo circular donde se coloca la hostia consagrada. El viril cumple la función de expositor.

La custodia de la iglesia de San Pedro Apóstol de Ayerbe se saca en procesión el día del Corpus Christi.

sábado, 12 de febrero de 2022

San Pedro de Cervatos

El monasterio de San Pedro de Cervatos tiene sus orígenes en los siglos VIII y IX siendo de fundación mozárabe. La actual iglesia de San Pedro de Cervatos se edificó en el primer tercio del siglo XII por iniciativa de la reina Urraca I de León (1109-1126), consagrándola Marino, obispo de Burgos, en 1199. Los siglos XII y XIII fueron de esplendor, en el siglo XIV pasó a tener consideración de colegiata, que perdió en 1851, pasando a ser iglesia parroquial. Se levantó en estilo románico, pero entre los siglos XV y XVI se sustituyó la cubierta original por otra de crucería estrellada de estilo gótico.

La iglesia de San Pedro de Cervatos es una de las más destacadas del románico.

  

La iglesia de San Pedro de Cervatos presenta una sola nave de tramos rectangulares, presbiterio de escaso desarrollo y ábside semicircular; a los pies, ocupando la mitad septentrional del muro perimetral occidental, se dispone la torre campanario, de planta cuadrada; y adosada al muro de cierre septentrional se reconoce un conjunto de edificaciones de planta poligonal irregular, dentro de las cuales destaca el baptisterio, de planta cuadrada. En el muro meridional se abre el único acceso a la iglesia.

La iglesia de San Pedro de Cervatos presenta una sola nave y ábside semicircular.

  

La única portada de la iglesia de San Pedro de Cervatos se encuentra en el muro meridional. La ampara un cuerpo avanzado con respecto al muro, cubierto con un tejaroz de escaso vuelo, que descansa sobre trece canecillos. El acceso es en arco de medio punto, compuesto por siete arquivoltas, que descansan sobre una línea de imposta y cuatro pilastras y tres columnas acodilladas de manera alterna; los capiteles de las columnas están decorados con motivos zoomórficos. Las arquivoltas aparecen sin decorar, el guardapolvo está decorado con palmetas, el tímpano con tres paneles con palmetas entrelazadas, el dintel superior con tres parejas de leones afrontados y el dintel inferior con palmetas entrelazadas. En el muro se distinguen seis relieves: a la izquierda de abajo arriba, Adán y Eva junto al árbol del paraíso, la Virgen con el Niño y san Miguel Arcángel matando al dragón; a la derecha de abajo arriba, Daniel en el foso de los leones, un ángel y san Pedro con báculo y llaves. El acceso está flanqueado por dos vanos a distinto nivel, en arco de medio punto, aspillerados y con columnillas con capiteles decorados con motivos antropomorfos, un hombre y una mujer desnudos, y zoomórficos; el vano derecho es de mayor tamaño y está a menor altura que el izquierdo. En la fachada también aparecen dos inscripciones en latín, que informan de fechas de construcción y consagración del templo siguiendo la cronología hispánica.

La iglesia de San Pedro de Cervatos presenta una portada en arco de medio punto abocinada, que se adelanta con respecto al muro perimetral de la iglesia.

  

El ábside presenta cinco paños verticales, dos en el tramo recto y tres en el hemisférico, separados por cuatro contrafuertes, que recorren el muro hasta una línea de imposta sobre la cual descansan columnas. La línea de imposta se adapta a los vanos absidiales en forma de medio punto y aparece decorada con el taqueado jaqués. Los capiteles de las columnas de los vanos están decorados motivos vegetales y figuras humanas que exhiben los genitales.

El ábside de la iglesia de San Pedro de Cervatos se divide en cinco tramos, separados por contrafuertes y columnas y con un vano en los tres tramos centrales.

  

En el muro norte de la iglesia de San Pedro de Cervatos se añadió un cuerpo trapezoidal, que sirvió para ocultar la portada septentrional y levantar el baptisterio.

La fachada occidental acoge una portada descentrada, que fue cegada tiempo después, y un vano de medio punto rehundido en el muro con guardapolvo y arquivolta sobre columnas con capiteles zoomórficos.

La torre campanario se levantó adosada a la fachada occidental en su mitad septentrional. Es de planta cuadrada y le da a la iglesia de San Pedro de Cervatos una verticalidad sobresaliente al medir 20,15 metros. Está formada por tres cuerpos: el inferior es macizo, sin decoración y de mayor altura; el intermedio presenta en cada lado dos o tres vanos ciegos y apenas apuntados; y el superior ofrece dos vanos de medio punto. Las esquinas de los cuerpos intermedio y superior están recorridas por columnas de fuste fino. La torre debió construirse a finales del siglo XII o principios del siglo XIII.

Los elementos más llamativos de la decoración exterior de la iglesia de San Pedro de Cervatos son los canecillos, que soportan los aleros de las cubiertas. Son de temática muy variada: bolas geométricas, danzarinas, monstruos, músicos, zoomórficos y antropomórficos de contenido erótico, estos tenían un fin moralizante.

El exterior de la iglesia de San Pedro de Cervatos está decorado con canecillos de contenido erótico, que cumplían una función moralizante, la de apartar al creyente de prácticas sexuales pecaminosas.

  

La nave está cubierta por bóvedas estrelladas, que vinieron a sustituir a las originales a finales del siglo XV e inicios del XVI. Se accede al presbiterio a través de arco triunfal de medio punto doblado, que se apoya en pilastras y semicolumnas con capiteles zoomórficos. Los espacios presbiterial y absidial están marcados por un arco fajón de medio punto, que descansa en dos ménsulas, una decorada con un entramado vegetal y la otra con la efigie de un ángel. El presbiterio está cubierto con una bóveda de cañón. El ábside está dividido en tres cuerpos, marcados por molduras de taqueado jaqués: en el cuerpo inferior se cuentan diez arcos ciegos de medio punto, en el intermedio tres vanos de medio punto, que sirven para iluminar el interior, y el superior acoge la bóveda de horno. Los capiteles de las columnas que soportan los arcos reciben decoración antropomórfica, vegetal y zoomórfica.

La cabecera de la iglesia de San Pedro de Cervatos se divide en dos espacios, el presbiterial, cubierto por una bóveda de cañón, y el absidial, cubierto por una de horno.

  

La torre campanario de la iglesia de San Pedro de Cervatos presenta cubierta a cuatro vertientes, la única nave y el presbiterio a dos aguas y el ábside a una vertiente.

Para la construcción de la iglesia de San Pedro de Cervatos se utilizaron sillares de piedra caliza.

sábado, 5 de febrero de 2022

Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán, de Pedro Berruguete

Pedro Berruguete (Paredes de Nava, 1450-Ávila, 1504) se formó como pintor en Castilla e Italia. Estuvo influido por la pintura gótica flamenca y por la renacentista italiana. Entre 1473 y 1482 viajó a Urbino, donde pintó la serie Retratos de hombres ilustres para el duque de Montefeltro. Se estableció en Castilla en 1483, donde pintó sus mejores obras, entre las que hay que destacar Auto de fe presidio por santo Domingo de Guzmán (1499).

Pedro Berruguete: Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán, 1499.
Técnica: Óleo sobre tabla.
Temática: Religiosa.
Estilo: Renacimiento.
Dimensiones: 154 x 92 cm.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España.

  

Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán fue uno más de los encargos que le hizo el inquisidor general fray Tomás de Torquemada a Pedro Beruguete a partir de 1494.

Cuando santo Domingo de Guzmán (1170-1221) fundó la Orden de los Hermanos Predicadores o de los dominicos en 1215 el papa Inocencio III le dio la orden de poner fin a la herejía albigense. Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán representa un episodio de la vida del santo acaecido entre 1215 y 1221, aquel en el que presidió el Auto de fe en el que se procesó al hereje Raimundo de Corsi y a otros albigenses.

A santo Domingo de Guzmán se le reconoce por vestir los hábitos de su Orden con las tres flores de lis y el nimbo; aparece sentado en el trono de la tribuna superior, con la mano derecha extendida en ademán de clemencia hacia Raimundo de Corsi, que al abjurar de la herejía albigense fue indultado de morir en la hoguera. Seis jueces acompañan a santo Domingo de Guzmán en el tribunal, tres a cada lado; uno de ellos sostiene el pendón de la Inquisición. En la grada inferior aparecen doce hombres, unos leyendo las sentencias a los herejes, otros hablando, otros observando el desarrollo del Auto de fe y otro sentado durmiendo con la cabeza apoyada en el respaldo de la grada. El graderío está cubierto con un dosel. En primer plano aparecen soldados a caballo y a pie, clérigos, verdugos, público y condenados; dos de los condenados están desnudos en el quemadero a la espera de que sea encendida la hoguera y otros dos con corazas y sambenitos en los que se lee “condenado herético”. 

Aunque el auto de fe se desarrolló en el siglo XIII todos los personajes visten a la moda de finales del siglo XV.

El Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán es una de las primeras pinturas renacentistas españolas, pero presenta rasgos góticos. Es gótico porque el tamaño de los personajes obedece al principio de jerarquía religiosa, santo Domingo de Guzmán es el de mayor tamaño, aunque esté en un plano posterior, por el contrario, los herejes son los de menor tamaño, aunque aparezcan en primer plano; la técnica, el dibujo y el gusto por el detalle son góticos. Es renacentista por el dominio de la perspectiva, con un punto de vista muy bajo con el fin de remarcar la importancia de santo Domingo de Guzmán y la distancia entre jueces y condenados; la incorporación de elementos arquitectónicos y el tratamiento de la luz, las formas y el color son renacentistas.

Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán debe su importancia artística a ser la obra más importante de Pedro Berruguete y haber servido a la pintura española de puente entre los estilos gótico y renacentista; su valor documental por representar un Auto de fe; y su impacto propagandístico por mostrar el poder de la Inquisición.

La primera localización de Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán fue la sacristía del Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila. En 1867 lo compró el Estado español para exhibirlo en el Museo Nacional del Prado.