sábado, 29 de enero de 2022

San Román de Moroso

La ermita de San Román de Moroso se construyó en estilo mozárabe en el siglo X como parte de un cenobio. La reina Urraca I de León (1109-1126) la entregó al monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos en 1119, mencionándose la ermita por primera vez en el documento de donación.

El exterior de la ermita de San Román de Moroso se distingue por su sobriedad. Destacan el arco de herradura califal de la portada, los modillones de rollo, que sostienen los aleros, y la espadaña.

  

La ermita de San Román de Moroso presenta una planta de estructura sencilla, una nave rectangular y un ábside cuadrado en la cabecera. Las dimensiones son reducidas.

La ermita de San Román de Moroso presenta una sola nave rectangular y ábside de planta cuadrada.

  

El único acceso a la ermita de San Román de Moroso se encuentra en el muro septentrional, lo que la hace única. Tiene forma de arco de herradura califal, que descansa sobre dos jambas con basa y falso cimacio.

En el muro meridional se abren dos vanos y uno en el muro absidial; tienen forma de ojo de cerradura abierto en una pieza monolítica; el vano absidial está dentro de una cruz patada. La escasez y dimensiones reducidas de los vanos explican la escasa iluminación del interior.

El vano del muro absidial tiene forma de ojo de cerradura. Está abierto en una pieza monolítica y adornado con una cruz patada.

  

El ábside recibe la espadaña campanario con dos arcos de medio punto. Debió erigirse en el siglo XVIII.

Los modillones de rollo, que sostienen los aleros de las cubiertas, reciben los únicos elementos decorativos del exterior, presentando discos solares, esvásticas y flores de cuatro, seis y ocho pétalos.

Los modillones de rollo están adornados con distintos motivos geométricos y vegetales.

  

Se accede al ábside a través de un arco triunfal en arco de herradura califal, que descansa sobre dos cimacios escalonados y sendas jambas.

Se accede al ábside a través de arco de herradura califal.

  

La cubierta de la nave es una armadura de madera y la del ábside una bóveda de cañón. Al exterior, las cubiertas son a dos aguas.

Para la construcción de la ermita de San Román de Moroso se utilizaron sillares de gran tamaño en las esquinas y sillarejos en los muros perimetrales. Apenas se utilizó argamasa.

La ermita fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931 por su singularidad dentro del arte mozárabe.

sábado, 22 de enero de 2022

Descendimiento de San Juan de las Abadesas

El grupo escultórico Descendimiento de San Juan de las Abadesas se realizó hacia 1250, pero se desconoce el autor. Se encuentra en la iglesia de San Juan de las Abadesas, único edificio que queda del complejo monacal benedictino homónimo, que se levantó a finales del siglo IX bajo el patrocinio del conde Wilfredo I el Velloso.

Anónimo: Descendimiento de San Juan de las Abadesas, hacia 1250.
Estilo: Románico.
Técnica: Madera tallada y policromada.
Temática: Religiosa.
Iglesia de San Juan de las Abadesas, San Juan de las Abadesas, España.

  

Descendimiento de San Juan de las Abadesas se trata de un conjunto escultórico de bulto redondo en el que aparecen Jesús de Nazaret, José de Arimatea, Nicodemo, la Virgen María, san Juan y los dos ladrones. Jesús de Nazaret ocupa el centro de la composición; está siendo descendido de la cruz, con los brazos extendidos, el izquierdo aún clavado a la cruz y el derecho buscando a la Virgen María; la cabeza está inclinada hacia la derecha, con ojos y boca cerrados y cabello y barba simétricos; las costillas se ofrecen bien marcadas y el vientre hinchado; los pies aparecen clavados al madero con un solo clavo; el paño de pureza le llega a las rodillas y muestra pliegues bien definidos. José de Arimatea y Nicodemo están concentrados en descolgar a Cristo de la cruz. La Virgen María aparece con los brazos levantados en actitud dolorosa. San Juan se muestra compungido, apoyando la cabeza en la mano derecha, sosteniendo el Evangelio con el brazo izquierdo. Los dos ladrones cierran la composición con la mirada perdida en la distancia.

Se aprecian restos de policromía de unos pocos colores puros, llenos de simbolismo; la túnica roja de san Juan simboliza la Pasión que vivió Jesús de Nazaret, el verde de la Virgen María la esperanza y el dorado del Señor el triunfo de la Gloria sobre la muerte, el milagro de la resurrección.

El conjunto escultórico se encuentra situado detrás del altar mayor y cumplía dos funciones: decorar la parte preeminente de la iglesia y adoctrinar a los feligreses, casi todos analfabetos. 

Descendimiento de San Juan de las Abadesas ofrece características que le acercan al gótico como ser un conjunto escultórico exento, independiente del marco arquitectónico, un estudio anatómico más depurado, cierto movimiento y que los pies de Jesús de Nazaret aparezcan clavados al madero con un solo clavo; sin embargo, otras características son propias el románico como la inexpresividad de los personajes y la falta de comunicación entre los mismos. Esto le convierte en una pieza representativa del románico tardío o de transición al gótico.

sábado, 15 de enero de 2022

Museo de la Iglesia

El Museo de la Iglesia con sede en la santa iglesia basílica catedral de San Salvador de Oviedo se creó en 1985 por decreto del arzobispo don Gabino Díaz Merchán. Está situado en el claustro alto de la catedral, obra de Francisco de la Riva en 1729. Las obras de adopción del claustro en museo fueron realizadas en 1982 bajo dirección del arquitecto Antonio González-Capitel.

En el Museo de la Iglesia se muestra el mensaje cristiano mediante obras de arte. Ocupa un vestíbulo y ocho salas:

  • Vestíbulo. En el principio. Se presenta una síntesis del misterio de la Salvación. Destacan los relieves Anunciación a María y Encarnación del Señor, del siglo XV, de Alejo de Vahía, y Crucificado, escultura del siglo XVII, de Luis Fernández de la Vega.
  • Sala I. Llamada y Camino. Invitación al cristiano a seguir las huellas de Cristo. Piezas a destacar son una campana del siglo XIV, una cruz procesional del siglo XV y la Vera effigies del rey Alfonso XI, que visitó la catedral en 1345.
  • Sala II. Bajo el signo de la Cruz. El seguimiento de Cristo conlleva sacrificio. Se muestran cuatro tipos de cruces: una cruz latina, del siglo XIII, de la parroquia de Santa María de Tiñana; una cruz gótica de 1500 acompañada por cetros, obra de Enrique de Arfe; una cruz bizantina, del siglo XVI, hecha en el Monte Atos; y una cruz barroca, del siglo XVII, con dos ciriales, del siglo XVIII, de la parroquia de Santa María la Real de la Corte.
  • Sala III. Con María, la Madre de Jesús. Pretende resaltar el papel de María asociada a la obra de la Redención. Tiene como pieza señera Asunción y Coronación de la Virgen, una tabla flamenca del siglo XV, atribuida a Pedro de Mayorga, el maestro de Palanquines. Otra obra importante es Cristo de la Expiración, atribuido a Manuel Pereira, del siglo XVII, de la parroquia de Santa María de la Paz de Vidiago.

A Pedro Mayorga se le atribuye Asunción y Coronación de la Virgen, una tabla flamenca del siglo XV.

  

  • Sala IV. El pan que da vida. Se realiza el milagro de la Eucaristía. Se reúnen objetos litúrgicos variados del siglo XVIII donados por el obispo don Agustín González Pisador, que gobernó la diócesis ovetense entre 1760 y 1791, y por el sacerdote don Valeriano Muñoz.
  • Sala V. In Ecclesia Sancta. Resalta el misterio de la Iglesia y en ella la nota de santidad participada de la de Cristo Redentor. Está presidida por el retablo del Apóstol san Pedro, del siglo XVIII, donado por doña María del Carmen Graña. También hay que citar los altorrelieves Cristo Varón de Dolores y Mater Dolorosa, del siglo XVIII, obra de Antonio Borja.
  • Sala VI. Participando en la Pasión de Cristo. Todos los objetos acentúan el significado de la Pasión. Llama la atención una réplica de la Cruz procesional de San Salvador de Fuentes, del siglo XII, cuyo original se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York. Otras obras importantes de esta sala son los cuatro bocetos de La Pasión de Mariano Salvador Maella, del siglo XVIII, y Santa Eulalia yacente, una terracota del siglo XVIII.
  • Sala VII. Alabad al Señor, cielos y tierras. A través de ornamentos sagrados, relicarios y variados objetos del culto divino y de la piedad popular, se pone de relieve la idea de la alabanza y de los ritos sagrados que celebra la Iglesia en su etapa terrestre. Está presidida por el facistol de José Bernardo de la Meana, del siglo XVIII. Se muestran ornamentos del culto litúrgico destacando la Cruz de la abadía de Genero, del siglo XVI, una casulla de terciopelo rojo con las efigies de san Pedro y san Pablo, del siglo XVI, el Missale Ovetense, de 1563, un Cantoral con el Officium Defunctorum, del siglo XVII, dos custodias de Santiago de Peón y de Santa María de Cadanai, de los siglos XVII y XVIII, dos capas pluviales del taller toledano de Alfonso Medrano, del siglo XVIII, el Officia Propia Sanctorum Diocesis Ovetensis, del siglo XVIII, y el Octavarium Ovetense, del siglo XIX.
  • Sala VIII. La Gloria celeste. En la Gloria de Dios Padre. Amén. Se ofrece entre otros el cuadro de Ignacio Abarca Valdés Santa Eulalia de Mérida, del siglo XVIII, sobre lámina de cobre, y el de José Pérez Jiménez Exaltación Celeste de Santa Teresa Journet, del siglo XX, en memoria de quien fundó el Instituto de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. También hay que mencionar la escultura San Sebastián, del siglo XVIII, atribuida a Antonio Borja.