La
actual iglesia de Santa María de Piasca se levantó en el siglo XII, en estilo
románico, en sustitución de la anterior, contemporánea al monasterio de Santa
María la Real de Piasca, del siglo VIII o IX. Se la cita por primera vez en 930
en la donación de Theoda y Agonti en favor de la villa de Piasca. También se
cita en un cartulario de 941 como iglesia de un monasterio dúplice, regido por
la Regla de San Fructuoso, bajo la dirección de la abadesa Aylo. Durante el
siglo XI, bajo la protección del conde de Liébana, el monasterio se convirtió
en un centro religioso de primer orden, que siguió creciendo durante el siglo
XII. Durante la Baja Edad Media perdió protagonismo. Fue remodelada en
1439 en estilo gótico. La comunidad religiosa fue exclaustrada en aplicación de
la desamortización de Mendizábal de 1836, desapareciendo el monasterio y quedando
la iglesia de Santa María de Piasca reducida a la condición de iglesia
parroquial. Fue declarada Monumento Nacional en 1930.

La
iglesia de Santa María de Piasca formó parte del desaparecido monasterio de
Santa María la Real de Piasca y es una de las más representativas de la
arquitectura románica del norte de España.
La
planta de la iglesia de Santa María de Piasca es basilical con tres naves, de
tres tramos antes del crucero, la central doble en anchura que las laterales;
los tramos del transepto ofrecen un mayor desarrollo que los de las naves;
la cabecera en origen era triabsidial, siendo el ábside central el de mayores
proporciones, al exterior de planta circular y al interior poligonal; sin
embargo, el ábside norte se perdió por unas filtraciones habidas en el siglo XV
y en su lugar se levantó una sacristía de planta irregular. Hay dos accesos, el
principal, en la fachada occidental, que desemboca en la nave central, y uno
secundario, en el muro meridional, que da acceso al tramo anterior al
transepto.
La
planta de la iglesia de Santa María de Piasca es basilical de tres naves. De
los tres ábsides originales se perdió en septentrional en el siglo XV.
Las
naves aparecen separadas por pilares cruciformes, los cuales soportan arcos de
medio punto. La nave central aparece cubierta por una bóveda de cañón reforzada
por arcos fajones, las laterales por bóvedas de crucería, las del transepto por
bóvedas de arista sexpartitas y los ábsides por bóvedas nervadas. El muro
exterior está recorrido por catorce contrafuertes, que reciben la presión de
las cubiertas.
Se
diferencian varias alturas al exterior: el crucero sobresale sobre los espacios
laterales del transepto, la nave central, las laterales, el ábside principal,
el lateral y la sacristía. También se diferencian varias cubiertas: el crucero
a cuatro aguas, los espacios laterales del transepto a tres vertientes, la nave
central a dos aguas y las laterales, ábsides y sacristía a una vertiente.
La
portada oeste es el elemento más destacado de la iglesia de Santa María de
Piasca.
La
portada occidental se abre en un cuerpo que sobresale respecto al muro
principal de la fachada. Presenta cinco arquivoltas, apenas apuntadas, que
descansan sobre una línea de imposta y, de manera alterna, sobre dos columnas
de fuste cilíndrico y tres columnas entregas adosadas a los salientes lisos.
Los elementos decorativos se concentran en los capiteles, las arquivoltas y en
el fuste de una de las columnas del lado derecho de la portada. En los
capiteles del lado izquierdo, de fuera hacia dentro, se reconocen las escenas
siguientes: un león y basilisco, dos centauros enfrentados, dos dragones
alados, una escena de cetrería y un cesto. En los capiteles del lado derecho,
de fuera hacia dentro, se distinguen las escenas siguientes: un grifo junto a
un jabalí, grifos, una cesta vegetal, la Anunciación y un motivo vegetal. Bajo
el capitel de la Anunciación, en el fuste de la columna, se reconoce la figura
de san Miguel Arcángel derrotando a un dragón. Las arquivoltas impares aparecen
decoradas con motivos vegetales, la segunda con motivos figurativos, desde
antropomórficos a zoomórficos, la cuarta arquivolta aparece sin decoración.
Sobre
el acceso hay una galería de tres arcos, el central de medio punto y de mayor
tamaño a los laterales trilobulados, enmarcados por un alfiz, liso sobre el
arco de medio punto y dentado sobre los laterales. Los arcos se apoyan en
pequeñas columnas de fuste liso y capiteles de distinta apariencia, siendo los
más llamativos los centrales, ornados con cabezas monstruosas. El arco central
cobija la figura de la Virgen María con el Niño, una imagen del siglo XVI que
vino a sustituir a la original, y a los lados las imágenes originales de san
Pedro, al que se le reconoce por las llaves del cielo, y san Pablo, que sujeta
una cartela en la que se lee su nombre.
Remata
la fachada principal una espadaña campanario.

La
actual portada meridional comunicaba la iglesia con el claustro del monasterio de
Santa María la Real de Piasca, hoy desaparecido.
La
portada meridional cuenta con dos columnas de fuste liso, capiteles
irreconocibles por estar muy deteriorados, cimacios adornados con motivos
vegetales y de cacería de un jabalí y arquivoltas, la interior adornada con
motivos antropomórficos relacionados con profesiones medievales y la exterior
decorada con motivos vegetales.
La
cabecera original estaba compuesta por tres ábsides, de los que se conservan el
central y el meridional, el septentrional se perdió en el siglo XV y en su
lugar se levantó una sacristía con una apariencia distinta a la del ábside
original. El ábside central es de mayores proporciones: está dividido en tres
segmentos por dos contrafuertes, que recorren los dos primeros niveles, y que,
en el nivel superior, se transforman en parejas de columnas; en el centro del
ábside se abre un vano con arquivolta apuntada, que descansa sobre cimacio y columnas
de fuste liso y capiteles decorados con motivos de cestería y roleos; cada
nivel viene marcado por una línea de cornisa.

De
la cabecera triabsidial original solo se conservan el ábside central y el
meridional, que aparecen reforzados con contrafuertes.
Los
motivos decorativos exteriores de la iglesia de Santa María de Piasca son los
canecillos y las metopas que soportan los aleros de las cubiertas; en ellos
aparecen representados animales y quimeras.
En
los muros del presbiterio se abren sendas parejas de arcos lobulados apuntados decorados
por una banda de taquedo jaqués; estos arcos descansan sobre una pareja de
columnas en el centro y una columna en los laterales. Los capiteles de las
columnas reciben los motivos decorativos más interesantes, desde vegetales a
antropomórficos, siendo el más llamativo aquel en el que se representa la
escena de la Epifanía, con el Niño en el regazo de la Virgen María y los tres
Reyes Magos. El capitel conserva restos de policromía. Otros capiteles están
decorados con motivos vegetales.
El
capitel de la Epifanía es el motivo decorativo más representativo del interior
de la iglesia de Santa María de Piasca.