sábado, 17 de enero de 2026

Santa María de Piasca

La actual iglesia de Santa María de Piasca se levantó en el siglo XII, en estilo románico, en sustitución de la anterior, contemporánea al monasterio de Santa María la Real de Piasca, del siglo VIII o IX. Se la cita por primera vez en 930 en la donación de Theoda y Agonti en favor de la villa de Piasca. También se cita en un cartulario de 941 como iglesia de un monasterio dúplice, regido por la Regla de San Fructuoso, bajo la dirección de la abadesa Aylo. Durante el siglo XI, bajo la protección del conde de Liébana, el monasterio se convirtió en un centro religioso de primer orden, que siguió creciendo durante el siglo XII. Durante la Baja Edad Media perdió protagonismo. Fue remodelada en 1439 en estilo gótico. La comunidad religiosa fue exclaustrada en aplicación de la desamortización de Mendizábal de 1836, desapareciendo el monasterio y quedando la iglesia de Santa María de Piasca reducida a la condición de iglesia parroquial. Fue declarada Monumento Nacional en 1930.

La iglesia de Santa María de Piasca formó parte del desaparecido monasterio de Santa María la Real de Piasca y es una de las más representativas de la arquitectura románica del norte de España.

  

La planta de la iglesia de Santa María de Piasca es basilical con tres naves, de tres tramos antes del crucero, la central doble en anchura que las laterales; los tramos del transepto ofrecen un mayor desarrollo que los de las naves; la cabecera en origen era triabsidial, siendo el ábside central el de mayores proporciones, al exterior de planta circular y al interior poligonal; sin embargo, el ábside norte se perdió por unas filtraciones habidas en el siglo XV y en su lugar se levantó una sacristía de planta irregular. Hay dos accesos, el principal, en la fachada occidental, que desemboca en la nave central, y uno secundario, en el muro meridional, que da acceso al tramo anterior al transepto.


La planta de la iglesia de Santa María de Piasca es basilical de tres naves. De los tres ábsides originales se perdió en septentrional en el siglo XV.

  

Las naves aparecen separadas por pilares cruciformes, los cuales soportan arcos de medio punto. La nave central aparece cubierta por una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones, las laterales por bóvedas de crucería, las del transepto por bóvedas de arista sexpartitas y los ábsides por bóvedas nervadas. El muro exterior está recorrido por catorce contrafuertes, que reciben la presión de las cubiertas.

Se diferencian varias alturas al exterior: el crucero sobresale sobre los espacios laterales del transepto, la nave central, las laterales, el ábside principal, el lateral y la sacristía. También se diferencian varias cubiertas: el crucero a cuatro aguas, los espacios laterales del transepto a tres vertientes, la nave central a dos aguas y las laterales, ábsides y sacristía a una vertiente.


La portada oeste es el elemento más destacado de la iglesia de Santa María de Piasca.

  

La portada occidental se abre en un cuerpo que sobresale respecto al muro principal de la fachada. Presenta cinco arquivoltas, apenas apuntadas, que descansan sobre una línea de imposta y, de manera alterna, sobre dos columnas de fuste cilíndrico y tres columnas entregas adosadas a los salientes lisos. Los elementos decorativos se concentran en los capiteles, las arquivoltas y en el fuste de una de las columnas del lado derecho de la portada. En los capiteles del lado izquierdo, de fuera hacia dentro, se reconocen las escenas siguientes: un león y basilisco, dos centauros enfrentados, dos dragones alados, una escena de cetrería y un cesto. En los capiteles del lado derecho, de fuera hacia dentro, se distinguen las escenas siguientes: un grifo junto a un jabalí, grifos, una cesta vegetal, la Anunciación y un motivo vegetal. Bajo el capitel de la Anunciación, en el fuste de la columna, se reconoce la figura de san Miguel Arcángel derrotando a un dragón. Las arquivoltas impares aparecen decoradas con motivos vegetales, la segunda con motivos figurativos, desde antropomórficos a zoomórficos, la cuarta arquivolta aparece sin decoración.

Sobre el acceso hay una galería de tres arcos, el central de medio punto y de mayor tamaño a los laterales trilobulados, enmarcados por un alfiz, liso sobre el arco de medio punto y dentado sobre los laterales. Los arcos se apoyan en pequeñas columnas de fuste liso y capiteles de distinta apariencia, siendo los más llamativos los centrales, ornados con cabezas monstruosas. El arco central cobija la figura de la Virgen María con el Niño, una imagen del siglo XVI que vino a sustituir a la original, y a los lados las imágenes originales de san Pedro, al que se le reconoce por las llaves del cielo, y san Pablo, que sujeta una cartela en la que se lee su nombre.

Remata la fachada principal una espadaña campanario.


La actual portada meridional comunicaba la iglesia con el claustro del monasterio de Santa María la Real de Piasca, hoy desaparecido.

  

La portada meridional cuenta con dos columnas de fuste liso, capiteles irreconocibles por estar muy deteriorados, cimacios adornados con motivos vegetales y de cacería de un jabalí y arquivoltas, la interior adornada con motivos antropomórficos relacionados con profesiones medievales y la exterior decorada con motivos vegetales.

La cabecera original estaba compuesta por tres ábsides, de los que se conservan el central y el meridional, el septentrional se perdió en el siglo XV y en su lugar se levantó una sacristía con una apariencia distinta a la del ábside original. El ábside central es de mayores proporciones: está dividido en tres segmentos por dos contrafuertes, que recorren los dos primeros niveles, y que, en el nivel superior, se transforman en parejas de columnas; en el centro del ábside se abre un vano con arquivolta apuntada, que descansa sobre cimacio y columnas de fuste liso y capiteles decorados con motivos de cestería y roleos; cada nivel viene marcado por una línea de cornisa.

De la cabecera triabsidial original solo se conservan el ábside central y el meridional, que aparecen reforzados con contrafuertes.

  

Los motivos decorativos exteriores de la iglesia de Santa María de Piasca son los canecillos y las metopas que soportan los aleros de las cubiertas; en ellos aparecen representados animales y quimeras.

En los muros del presbiterio se abren sendas parejas de arcos lobulados apuntados decorados por una banda de taquedo jaqués; estos arcos descansan sobre una pareja de columnas en el centro y una columna en los laterales. Los capiteles de las columnas reciben los motivos decorativos más interesantes, desde vegetales a antropomórficos, siendo el más llamativo aquel en el que se representa la escena de la Epifanía, con el Niño en el regazo de la Virgen María y los tres Reyes Magos. El capitel conserva restos de policromía. Otros capiteles están decorados con motivos vegetales.

El capitel de la Epifanía es el motivo decorativo más representativo del interior de la iglesia de Santa María de Piasca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario