El Greco (Candia, Creta, 1541-Toledo, España, 1614) inició su carrera
artística pintando iconos de estilo tardobizantino; entre 1567 y 1570 vivió en
Venecia, donde estudió a Tiziano, Tintoretto y Veronés; y entre 1570 y 1577 en
Roma, relacionándose con el círculo del cardenal Farnesio y estudiando a Miguel
Ángel. En 1577 se instaló en España, en la ciudad de Toledo, donde pintó sus
mejores lienzos por encargo de
Vista de Toledo, de El Greco, es el primer cuadro de paisaje de la pintura española. Hasta entonces el paisaje aparecía asociado a otras temáticas, desde la mitológica a la religiosa.
El Greco reprodujo algunos de los elementos más representativos de la ciudad de Toledo de entonces, pero se tomó la libertad de conjugarlos de una manera personal. Se reconocen la catedral de Santa María, el Alcázar, el puente romano de Alcántara y el castillo de San Servando, pero la catedral aparece a la izquierda del Alcázar. Además, incluyó edificios inexistentes y acentuó la pendiente que hay desde la cima de la ciudad hasta el río Tajo.
Los edificios aparecen descentrados, ocupando el lado derecho del lienzo, sobre la mitad del cuadro. Así, el paisaje natural cobra más protagonismo, tanto el paisaje vegetal del primer plano como el cielo de la parte superior.
La paleta de colores es escasa y fría, pero contrastada; el verde de la vegetación ocupa los dos tercios inferiores del cuadro y el azul del cielo el tercio superior. Ambos colores aparecen matizados, distinguiéndose diferentes tonalidades. El cielo aparece tormentoso y desgarrado, lo que permite introducir el color blanco entre un azul oscuro muy acusado. Además, se utilizó el gris para los edificios.
La escena se ilumina a través de los pocos huecos que deja el cielo para que penetre la luz, lo que crea contrastes entre unas zonas más iluminadas y otras en penumbra.
El Greco creó un tipo de paisaje singular, el manierista, caracterizado por el misticismo y la expresividad, que ejerce un impacto visual muy potente.
El Greco, en Vista de Toledo, rinde un particular homenaje a la ciudad donde triunfó como pintor, hasta el punto de fijar su lienzo en el visionario colectivo como una de las imágenes de Toledo por definición, más allá de las licencias compositivas que se permitió.
Vista de Toledo, de El Greco, debe su trascendencia histórico-artística a ser el primer cuadro de temática paisajística de la pintura española y a la influencia que ejerció sobre los pintores expresionistas del siglo XX, entre ellos Ignacio Zuloaga, autor de varios cuadros de vistas de la ciudad de Toledo. Además, es un cuadro que se puede considerar protoexpresionista.

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