La ermita de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar se edificó entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII en estilo románico. Se desconoce su autor.
La
planta de la ermita de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar es de
dimensiones reducidas, 19 metros de largo por 9 de ancho. Ofrece una planta
única de cuatro tramos, marcados por arcos fajones, siendo los dos más pequeños
los que están a los pies del templo y los dos de mayores dimensiones los más
cercanos a la cabecera; los tramos mayores ocupan más de la mitad de la planta
y cada uno de esos tramos es doble a cada uno de los tramos menores. El único
acceso a la ermita se encuentra en el muro meridional y lleva al segundo tramo
de la planta. En el muro sur hay una torre adosada a la altura del primer tramo
de la nave; es de planta cuadrada en su primer tramo y circular en el cuerpo
principal. La cabecera está compuesta por presbiterio rectangular y un ábside
semicircular. Aparecen un vano en el muro de poniente y tres en el absidial.
La
portada de la ermita de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar está adelantada con respecto al resto del muro meridional de la ermita.
Es abocinada; cuenta con siete arquivoltas, que descansan sobre tres columnas y
cuatro pilastras de manera alterna; las pilastras están adornadas con
baquetones asemejando semicolumnas. La decoración se concentra en la arquivolta
central, de mayor anchura, y en los capiteles; la arquivolta aparece adornada
con motivos vegetales y los capiteles con distintas escenas figurativas, en el
lado izquierdo un caballero armado defendiéndose del monstruo que le ataca, dos
centauros en lucha, dos serpientes aladas, un ávaro y el diablo, la escena de
la extremaunción, san Miguel pesando un alma en la balanza con el diablo
sujetándose a uno de los platillos, y en el lado derecho las tres Marías ante
el sepulcro de Cristo, dos personajes con un libro, dos harpías enfrentadas y
dos personajes con manos alzadas; entre los capiteles figurativos aparecen
otros adornados con motivos vegetales. Además, en los frisos aparecen otras
figuras, que pueden representar a artesanos y músicos.
El
ábside se divide en tres tramos marcados por dos columnas entregas sobre una basa,
que está a la misma altura que la línea de impostas sobre la que descansan los
tres vanos absidiales; estos presentan forma abocinada, los laterales adornados
con decoración vegetal y el central con dos columnillas laterales con capitel
adornados con harpías y sobre una línea de imposta dos arquivoltas, la interior
con decoración vegetal.
Las
cubiertas exteriores son a un agua en la portada de acceso y ábside, y a dos
aguas en la nave y presbiterio. Los aleros descansan sobre canecillos,
adornados con motivos antropomórficos, geométricos, vegetales y zoomórficos.
Una espadaña sobresale en altura entre el presbiterio y la nave de la ermita.
La nave central y el presbiterio están cubiertos por una bóveda de cañón, la de la nave central reforzada por arcos fajones, y el ábside por una bóveda de horno.
El presbiterio y el ábside están a mayor altura que la nave; se accede a ellos a través de arco, que hace las veces de arco de triunfo, y ascendiendo una escalinata. Los muros del presbiterio están adornados con dos arcos ciegos trilobulados, los cuales descansan en sendas columnas laterales y dos centrales, con capiteles adornados con motivos antropomórficos, vegetales y zoomórficos. El muro absidial aparece recorrido con una línea de imposta sobre la que descansan los arcos de medio punto que dan forma a los vanos; los vanos laterales ofrecen una moldura vegetal y el vano central dos molduras lisas y capiteles decorados con motivos vegetales; sobre los vanos aparece una línea de imposta decorada con una filigrana vegetal, desde la cual arranca la bóveda de horno que cubre el ábside.
El material con el que se construyó la ermita de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar es sillar de piedra arenisca.
La ermita de Santa Cecilia de Villaspinoso de Aguilar fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1951 y restaurada en 1958.




