El monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo aparece citado por primera vez en el Cartulario de Aguilar en 1020. Se dice que lo habitaba una comunidad dúplice, de monjes y monjas. El rey Alfonso VIII de Castilla (1158-1214) entregó el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo al monasterio de Santa María de Retuerta, de la Orden Premonstratense. A partir de ese momento se inició la construcción del monasterio actual en estilo románico tardío de transición al gótico, concluyéndose la iglesia a comienzos del siglo XIII. El monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo pasó por etapas de crisis y prosperidad; el siglo XIV fue de crisis debido a la sucesión de rebeliones internas de los monjes contra su abad, la peste negra y las guerras civiles castellanas, el siglo XV fue de estabilidad y prosperidad, el siglo XVI fue de crisis y los siglos XVII y XVIII fue de crecimiento, que se concretó en la construcción de nuevos edificios, que agrandaron el complejo monacal, en estilo neoclásico. Con la desamortización de Mendizábal (1835) el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo cayó en el abandono, apareciendo arruinado a principios del siglo XX, lo que no impidió que fuese declarado Monumento Histórico-Artístico en 1914. La Dirección General de Bellas Artes realizó una primera restauración entre 1955 y 1968 y la Asociación de Amigos del Monasterio de Aguilar una segunda en 1978. El monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo es sede de diversas instituciones desde 1984.
La iglesia del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo se construyó en tres fases: durante la primera, en la segunda mitad del siglo XII, se levantaron la cabecera y el muro sur; durante la segunda, principios del siglo XIII, se concluyeron las naves y las cubiertas; y durante la tercera, finales del siglo XIII y principios del XIV, se reformó el ábside central.
La
iglesia es de planta basilical de tres naves de cuatro, tres antes del crucero
y uno entre este y la capilla mayor; la nave central es de mayores dimensiones que
las laterales; las naves están separadas por pilares con columnas adosadas, que
generan arcos apuntados y bóvedas de crucería, reforzadas por arcos fajones. El
crucero está cubierto por una bóveda de cañón apuntada. Se conservan dos de los
tres ábsides originales, el meridional, de planta cuadrada y el central de
planta heptagonal y cubierto con bóveda nervada; el ábside septentrional se
derribó en el siglo XVII para levantar la capilla del Cristo, planta
rectangular, de tres tramos, mayor el central, y cubierta con bóveda de arista.
La
fachada occidental presenta tres arquivoltas de medio punto abocinadas, que
descansan sobre parejas de columnas acodilladas sobre pedestal y capiteles
decorados con motivos vegetales. La portada está rematada con una espadaña de
dos cuerpos, en el inferior se abren cuatro arcos apenas apuntados, los
centrales acogen las campanas, y el superior triangular con arco de medio punto
en el centro decorado con molduras.
El muro septentrional está reforzado con dos contrafuertes.
El
ábside central se ofrece al exterior dividido en dos pisos por una cornisa,
siendo el primero macizo, el segundo recibe vanos apuntados, que enmarcan
ventanales de medio punto alargados; ambos niveles están recorridos por
contrafuertes, que, en el segundo nivel, enmarcan los vanos.
La iluminación se abre paso a través de los vanos abiertos sobre el acceso principal, en las naves laterales, transepto y ábside central.
La cubierta exterior de la nave central y del transepto es a dos aguas, la del crucero a cuatro y la de los ábsides y de las naves laterales a una vertiente.
Los capiteles originales que se conservan in situ están decorados con motivos geométricos, figurativos y vegetales, pero los más interesantes se reúnen en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, destacando El descendimiento de Cristo.
El
claustro se finalizó a principios del siglo XIII. Se dispone en el costado
meridional de la iglesia. Presenta planta cuadrada, alrededor de un jardín
central. La crujía inferior ofrece cuatro arcos apuntados, que cobijan tres
arcos de medio punto sobre dos pares de columnas y pilares reforzados por contrafuertes
hacia el jardín; en cada panda se cuentan tres contrafuertes; los machones
esquineros aparecen reforzados por columnas adosadas; la cubierta la forma una
sucesión de bóvedas de crucería, que sustituyeron a la original de madera
cuando se levantó la segunda crujía. La crujía superior es del siglo XVIII, de estilo neoclásico;
ofrece ocho arcos de medio punto entre pilares.
Los
capiteles originales del claustro del monasterio de Santa María la Real de
Aguilar de Campoo se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Presentan motivos decorativos de diferente temática, vegetal e historiada,
destacando La huida a Egipto y La matanza de los inocentes.
En la panda oriental de la crujía inferior se abre la sala capitular. Presenta planta rectangular, dividida en seis tramos cubiertos por bóvedas de crucería, que descansan sobre dos pilares con columnas adosadas sobre pedestal y en pares de columnas adosadas al muro perimetral sobre un modesto podio corrido y pedestal. El acceso se abre en arco de medio punto abocinado, flanqueado por dos vanos iguales a cada lado; a los pilares se adosan columnas con capiteles vegetales estilizados.
Otras dependencias de interés son el locutorio, la cilla, la concina, el refectorio y la sala de monjes.






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